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Arquitectura y su construcción

La arquitectura, el “arte de proyectar y construir edificios” como la define el DEL, evoluciona, en tanto arte, a lo largo de la historia, y la construcción, en tanto técnica, se desarrolla y cada vez son más, las dos interactuado simultáneamente

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Benjamin Barney Caldas

4 de may de 2023, 04:25 a. m.

Actualizado el 4 de may de 2023, 04:25 a. m.

No es difícil imaginar que primero fue la construcción de pequeños muros de piedras para proteger el fuego, o para adecuar una cueva para resguardarse en ella, o para conformar refugios en el bosque juntando árboles por su parte superior, formando un círculo, y quitando la vegetación que quedaba debajo. Pero cuando las construcciones demandaron un carácter simbólico (como es el caso de las tumbas, los templos y las viviendas más importantes) aparece el arte de la arquitectura, la que desarrolla sus propias técnicas de diseño, y es pensada para que pueda ser construida con las técnicas de construcción existentes o generando su desarrollo según sus nuevos requerimientos.

La arquitectura, el “arte de proyectar y construir edificios” como la define el DEL, evoluciona, en tanto arte, a lo largo de la historia, y la construcción, en tanto técnica, se desarrolla y cada vez son más, las dos interactuado simultáneamente; pero finalmente en el Siglo XX el gran desarrollo de la construcción permitió la “arquitectura espectáculo” y el “síndrome de los rascacielos” cada vez más altos aunque estén en parte desocupados. Como dice Willy Drews, arquitecto de la Universidad de los Andes de Bogotá, en donde fue profesor y decano, la arquitectura “siempre ha sido un arte y siempre ha utilizado la técnica disponible, sin la cual la arquitectura sería imposible”.

Pero la puntualización de Willy Drews, en el sentido de que: “La arquitectura no es un arte ni una técnica. Es el arte de aplicar una técnica”, sugiere una interesante diferenciación: de un lado aquella arquitectura que, como arte, utiliza una técnica proyectual y reinterpreta las constructivas, y, del otro, solo el arte de aplicar bien estas últimas. Y ya en el Siglo XXI, una y otra no sólo se ocupan de diseñar construcciones sino también espacios urbanos públicos; unas y otros que no sólo se diseñan sino que se proyectan ya que deben incluir muchos diferentes aspectos relativos a su planificación, urbanismo, paisajismo y diseño, y no apenas los concernientes a su posterior construcción.

Vistas así las cosas, cabría pensar que la arquitectura en tanto arte sería la que se debe aplicar a ciertas construcciones importantes, como lo son los edificios del gobierno, para varios diferentes usos culturales, y los de las grandes empresas, y para los conjuntos de casas o apartamentos y algunas viviendas individuales a pedido; como también para los espacios urbanos más simbólicos de las ciudades, ya sean sus avenidas, alamedas, paseos, malecones, plazas o parques. Mientras que sólo el arte de aplicar correctamente una técnica sería entonces para el resto de las construcciones de las ciudades, y para sus calles y puentes más comunes y repetidos o sus sencillas zonas verdes.

Desde luego el análisis y discusión de todo lo anterior debería ser del interés no sólo de los arquitectos y de las escuelas de arquitectura, sino también de los habitantes de las ciudades y de sus autoridades y sus funcionarios públicos, especialmente los de las oficinas de planeación. Sería entender la arquitectura, las ingenierías, el diseño industrial y la construcción, como unas profesiones que siempre se deben interrelacionar para poder lograr que las ciudades y sus diversas construcciones sean más seguras, funcionales, confortables, agradables, emocionantes y... económicas; al fin y al cabo son ahora el “refugio” de más de la mitad de la población actual del mundo y cada vez más.

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, y en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998.

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