Escudo protector

Abril 24, 2022 - 11:55 p. m. 2022-04-24 Por: Alfonso Otoya Mejía

Por lo general, las malas noticias, los actos de corrupción y los desastres se quedan con los titulares de los espacios prime de los noticieros. Es difícil visualizar las acciones o políticas encaminadas a lograr evitar catástrofes y mucho menos reconocer el esfuerzo de las personas que con trabajo diario y continuo logran sacar adelante estos programas. En Colombia y en especial en nuestra ciudad no es habitual tener continuidad en la política pública y más cuando está encaminada en la prevención de hechos futuros. Pero sorprendentemente en Cali hay un tema puntual en el que sí ocurre.

En medio de esta temporada invernal que azota al Valle de Cauca, cuando el río Cauca se encuentra desbordado en su paso por Yumbo, cobra mucha relevancia el esfuerzo que durante tres administraciones se ha puesto en la recuperación del jarillón que protege a Cali de las crecientes del Río Cauca.

En el 2011, sobre el jarillón había construcciones que iban desde empresas de producción de cauchos hasta casas de familia. Las aguas residuales de estas construcciones eran vertidas sobre el río sin ningún tratamiento generando erosión y fisuras en el jarillón. Igualmente, la presencia de cultivos y árboles que no respetaban las condiciones de seguridad de este importante dique se convertían en una amenaza latente para todos los caleños.

A raíz del invierno fuertísimo que enfrentó nuestro país en el 2011, el gobierno nacional destinó partidas, a través del Fondo de Adaptación, para la construcción de 8.777 viviendas donde se han venido reubicando las familias que tenían invadido el jarillón. Por otra parte, la CVC se encargó de fortalecer y recuperar la infraestructura de los 26 kilómetros de jarillón, Emcali honró el compromiso de habilitar todas sus plantas a las condiciones requeridas y la alcaldía a través de la secretaría de Gestión de Riesgo y la gerencia del Proyecto Jarillón realizaron la articulación del proyecto y la gestión social.


Las administraciones de Guerrero, Armitage y Ospina, así como la presidencia de Santos y Duque sin importar en esta ocasión sus diferencias políticas, o el costo político que pudiera tener, se encaminaron en implementar el fortalecimiento del jarillón y la reubicación de las personas que durante décadas se habían apropiado de este espacio poniendo en riesgo de inundación a toda nuestra ciudad.

Este proyecto de gran envergadura ha contado con un excelente funcionario que, si bien es de libre nombramiento y remoción, se ha logrado mantener por su compromiso técnico y de ciudad, en las tres administraciones. Rodrigo Zamorano ha logrado desde la Secretaría de Gestión de Riesgo materializar el Proyecto Jarillón, darle continuidad durante los cambios de administración y brindarle a Cali días de tranquilidad por más que caigan torrenciales aguaceros.

Quedan entonces claro dos temas. Primero, que las acciones encaminadas a la prevención no generan titulares de prensa y sus gestores muchas veces pasan desapercibidos. Segundo, la continuidad en la política pública es verdaderamente el camino para culminar grandes proyectos que traigan seguridad y tranquilidad a toda la comunidad.

En esta ocasión puedo dormir tranquilo porque sé que estamos mucho más protegidos que en el 2011. Si bien los desastres naturales no son 100% prevenibles, tenemos un sistema que nos protege más que antes. Gracias a todos los funcionarios que con su trabajo dedicado y continuo han logrado convertir al jarillón del río Cauca en un verdadero escudo protector.

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