Gato por liebre

Abril 24, 2022 - 11:35 p. m. 2022-04-24 Por: Alejandro Éder

En esta época electoral es palpable un afán de cambio, consecuente circunstancia dada la falta de progreso y el deterioro de las condiciones socioeconómicas de más de 20 millones de colombianos. Es también un afán peligroso porque, ante el desespero por un cambio, se abrió la puerta para que prospere una propuesta demagógica que terminará empeorando y destruyendo mucho de lo que el electorado espera que mejore. La propuesta de Gustavo Petro.

La situación que vivimos es muy grave y requiere de soluciones realistas. Entre 2000 y 2018, el país redujo la pobreza del 47% al 35%. Debido a la pandemia, en 2020 el nivel de pobreza se disparó al 42%, borrando 15 años de avances. Hoy, 16 millones no comen tres veces al día, y no hay oportunidades para los jóvenes. Y, la inseguridad, las actividades terroristas y el crimen transnacional en el campo van para arriba. El país está cada día más dividido.

Para avanzar y atender estos retos hay que generar riqueza y oportunidades fomentando una economía de mercado libre vibrante, desde la pequeña tienda hasta la gran empresa. Un elemento fundamental para lograr esto es generar confianza, algo que Petro no representa y no es. Lleva años rechazando al sector productivo y amenazando con expropiar -hoy ‘democratizar’- la propiedad privada. Eso hará que nadie quiera invertir en el país, ni empresas grandes ni chiquitas, pues querrán cuidarse de mayúscula locura. El resultado de ‘democratizar’ será menos empresas, menos oportunidades y más pobreza. Lo vemos en otros países.

En lo social, preocupan propuestas como eliminar las EPS. Si bien hay mucho por mejorar en la salud, Colombia ha logrado una cobertura universal donde la gente pone poco de su bolsillo. Sí, hay que hacer mejoras, pero no borrando los avances de 30 años. Petro propone entregar los recursos que hoy manejan las EPS a los entes territoriales para que sean los políticos regionales los que manejen la plata de la salud y no las EPS. ¿Se imaginan lo que pasaría con la salud y con la plata? Quedaríamos prisioneros de la corrupción, especialmente si miramos quiénes son los socios políticos de Petro.

La lista es larga y de toda índole. Propuestas sociales hechiceras, ‘democratizar’ los fondos de pensiones y hasta construir un tren elevado de Buenaventura a Barranquilla. Suena muy bonito, pero costoso e imposible de financiar.

Destruir la confianza del grande y pequeño empresario y desincentivar la industria petrolera -otra de sus propuestas- contraería de raíz el recaudo de la nación. Súmele a esto que un gobierno Petro buscaría realinear a Colombia con Rusia y Cuba, en vez de Estados Unidos y Europa, lo cual afectaría negativamente nuestras opciones comerciales y nuestra posición en el mundo, sobre todo dado el contexto actual de una Rusia beligerante y sin límites.

Y ojo, todos hemos visto el nutrido revoltijo de politiqueros y corruptos algunos aún en el cárcel- con los que decidió rodearse. Con ellos va a gobernar. Y su estrategia de poder, fundamentada en alimentar los odios sociales es peligrosa en un país como el nuestro. Esta rápidamente se puede tornar en violencia.

¿Es ese el cambio que necesitamos, que merecemos?

Hago un llamado a los que piensan votar por Petro para que mediten su voto. Ya fue alcalde de Bogotá, y el 68% de los ciudadanos desaprobaron de su mediocre gestión. Estudien bien lo que propone su candidato, conozcan su equipo, revisen su experiencia como gobernante. No se dejen meter gato por liebre. Hay alternativas. Que el afán por encontrar un nuevo rumbo para Colombia no termine por acabarla.

Sigue en Twitter @alejoeder

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