Batalla de El Palo

Batalla de El Palo

Mayo 26, 2019 - 06:25 a.m. Por: Alberto Silva

En el sitio de la desembocadura del río Palo a la planicie vallecaucana en un espectacular entorno paisajístico, hace 204 años se realizó la trascendental Batalla de El Palo entre las tropas republicanas del general José María Cabal Barona y las realistas del coronel español Aparicio Vidaurrázaga. Los llanos de la hacienda Pílamo en Caloto, fueron el teatro de la importante batalla donde el general vallecaucano logró uno de sus más brillantes triunfos en la Independencia colombiana.

La fortuna dispuso que en las filas patriotas alineara como abanderado de tropa el pintor José María Espinosa, joven santafereño quien treinta y cinco años después dibujaría en lienzo, al óleo, el combate que allí se dio. El óleo de ‘La batalla del Palo’ es guardado por El Museo Nacional de Colombia en Bogotá con mucho fervor, dado la trascendencia de la obra por su contenido histórico, valor artístico, por el realismo del lugar y el colorido de los ejércitos contendientes.

En aquella batalla realizada el 5 de julio de 1815 lucharon más de 3000 hombres repartidos de por mitad entre ambos bandos. Allí combatieron de acuerdo a las provincias y lugares de origen: peruanos, quiteños, pastusos patianos y payaneses por parte de los realistas, contra patriotas vallecaucanos, cundinamarqueses, socorranos, también payaneses patriotas y antioqueños, neivanos, pamplonitas e ibaguereños.

Cabal situó su ejército en la orilla norte del río Palo y le preparó a su enemigo la misma estrategia que le había montado a él la naturaleza en sus campañas sobre Pasto. Alejó a Vidaurrázaga en lo posible de Popayán, para ponerlo a gran distancia de esa capital y reducirle los abastecimientos, de idéntica manera a como hicieron los patianos con los patriotas en El Patía y Juanambú. Había aprendido la lección. Le envió como señuelo 300 hombres al mando del comandante patriota, teniente coronel Monsalve, para atraerle en sucesivos combates en retirada hasta el campo de Japio, donde los realistas emplazaron a gusto su campamento, a corta distancia de las orillas del río Palo. Allí los esperaba el ejército republicano. Todo el país acudió al llamado del general Cabal, en su ejército estaban representadas casi todas las regiones granadinas.

El combate empezó a las cinco de la mañana. Duró dos horas y el enemigo desplegó bandera negra sinónimo de guerra a muerte donde no tomarían prisioneros ni habría indulto para los vencidos, así de envalentonados estaban los realistas después de derrotar a Nariño en el sur. Los patriotas respondieron con bandera del mismo color y acometieron a bayoneta calada y con caballería. Fue una de las más espectaculares batallas de la Independencia debido a la topografía del sitio por su paisaje y belleza del entorno que dieron posteriormente inigualable material para los pintores del arte bélico.

La derrota de las fuerzas realistas fue contundente y el triunfo de los patriotas espectacular, donde el sentido práctico del general José María Cabal puso de manifiesto sus dotes militares, que le dieron el honor para inscribir su nombre al lado de los próceres de la patria, junto al del Libertador Simón Bolívar.

Los realistas tuvieron 300 soldados y 15 oficiales muertos, entre ellos el mayor general Francisco Soriano y el comandante del Patía, Joaquín de Paz; 8 oficiales y 350 soldados prisioneros; 67 heridos, abundante material de guerra incautado, numerosas toldas y hasta altares religiosos de campaña. Todo lo perdió el enemigo. Las pérdidas patriotas consistieron en 2 oficiales y 47 soldados muertos, más 9 oficiales y 112 soldados heridos. Fue un triunfo brillante que hizo respirar al territorio sureño de la Nueva Granada. Manuel de Serviez, persiguió a Vidaurrázaga hasta más al sur de Popayán, cobrando el pago de la bandera negra en igual moneda.

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