Absolutismo

Septiembre 22, 2022 - 11:40 p. m. 2022-09-22 Por: Alberto Castro Zawadsky

La falacia absolutista del todo o nada se revela con pose intelectual. Según esta ‘nueva doctrina’, tan vieja como la filosofía política, si no se logra la totalidad del objetivo en cualquier emprendimiento humano, no se ha conseguido nada, y hay que desistir en el empeño.

Así nos presentan la guerra contra el crimen y el narcotráfico. Como no se ha logrado erradicar, como sigue siendo exitosa la producción y exportación y toda la criminalidad que de allí se genera, eso quiere decir que hemos perdido la guerra y debemos cambiar de estrategia, legalizando todas las drogas, y arrodillarnos ante los más temibles hampones. Desconociendo que las drogas son peligrosas por la facilidad con que producen adicción, nos entregarán una generación de jóvenes con cerebros quemados por la libertad para consumir.

Como no hemos podido acabar con la guerrilla y demás hampones con disfraz político, eso quiere decir que ha sido una guerra inútil. Tenemos que cambiar y dejar de combatir a los criminales en la esperanza que así se volverán buenitos. Con esa estrategia nos están entregando una sociedad cada vez más violenta, con cada vez más robos, homicidios, atracos, bombas a policías y restricciones a la sociedad civil.

Como no hemos logrado las metas en la emisión de gases invernadero, eso quiere decir que perdimos la batalla climática y la solución es cambiar para acabar con el capital (si “das Kapital” es el responsable de las inundaciones), porque ese enorme defecto de la humanidad de querer prosperar y vivir cada vez más y en mejores condiciones, nos ha trazado el camino del suicidio colectivo. La solución es una dirección central que defina cuánta energía debemos consumir, como lo hace China, que sigue siendo el peor contaminante del mundo y el que menos ha implementado los acuerdos de París. Con resignación, podremos comenzar a contribuir con cortes de energía y escasez de gasolina y gas.

Como no hemos logrado acabar con el hambre, eso quiere decir que nuestra infraestructura de producción de alimentos fracasó y debemos cambiarla por una muy bien planeada agricultura minifundista de mujeres, que con su saber “ancestral” nos colmarán nuestras predefinidas y bien calculadas necesidades. Avanzaremos triunfalmente, con tan novedosa estrategia, hacia la escasez, las tarjetas de racionamiento y la multiplicación de quienes no tendrán lo esencial para sobrevivir.

Solo falta declarar el fracaso de los antibióticos, porque todavía hay bacterias que resisten. Los mandaremos a incinerar, junto con las drogas para el cáncer, la diabetes, la hipertensión, y tantas otras en las que no hemos podido ganarle la guerra a la enfermedad.

El absolutismo, además de ser una falacia que se debe develar, está basado en información falsa y sesgada. Nunca antes en la historia de la humanidad hubo menos muertes violentas, que ahora. Muere mucha más gente de suicido que de homicidio.

Nunca antes hubo menos hambre. Mueren más por obesidad que por desnutrición. Han ocurrido grandes avances en el control de gases invernadero, aún insuficientes, pero se puede tener la certeza que es la innovación de la libertad económica, la que va a lograr las metas, sin condenar al atraso a la mitad de la humanidad.

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