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Se reabre el debate sobre la muerte de Alexéi Navalni; Kremlin niega acusaciones sobre haberlo envenenado
Desde Moscú, el portavoz presidencial Dmitri Peskov respondió a los señalamientos y los tildó de parciales e infundados.
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16 de feb de 2026, 12:59 p. m.
Actualizado el 16 de feb de 2026, 01:00 p. m.
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El caso sobre si el líder opositor ruso, Alexéi Navalni, fue o no envenenado hace dos años dentro de una prisión rusa con una toxina letal volvió a convertirse en centro de debate este lunes 16 de febrero, luego de que el Kremlin rechazara de manera tajante las acusaciones formuladas por varios gobiernos europeos.
La controversia se reactivó después de que Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia y Países Bajos señalaran que, según una investigación internacional basada en muestras tomadas tras su muerte, el dirigente opositor habría sido víctima de envenenamiento con epibatidina, una sustancia altamente tóxica.
El pronunciamiento conjunto fue difundido el fin de semana y retomado públicamente por su viuda, Yulia Naválnaya, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich.

Desde Moscú, el portavoz presidencial Dmitri Peskov respondió a los señalamientos y aseguró que el Gobierno ruso no acepta las acusaciones. En su rueda de prensa diaria, afirmó que el Kremlin las considera parciales, carentes de fundamento y que, por tanto, las rechaza firmemente.
“Nosotros, naturalmente, no aceptamos tales acusaciones. No estamos de acuerdo con ellas. Las consideramos parciales e infundadas. Y, por supuesto, las rechazamos firmemente", dijo Dmitri Peskov.
La versión oficial rusa sostiene que Navalni murió en febrero de 2024 por causas naturales mientras permanecía recluido en la penitenciaría IK-3, ubicada en la localidad ártica de Jarp, en el distrito autónomo de Yamalo-Nénets.
Según esa explicación, el fallecimiento se produjo de manera súbita a causa de una arritmia. Sin embargo, familiares, aliados políticos, médicos independientes y gobiernos occidentales han cuestionado esa hipótesis desde el primer momento, ya que, de acuerdo con el informe citado por los países europeos, la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados tras su muerte apuntan a que el envenenamiento sería la causa más probable.
Naválnaya incluso acusó directamente al Kremlin de haber utilizado un “arma química” contra su esposo, evocando el antecedente de 2020, cuando el opositor sobrevivió a un intento de envenenamiento con la sustancia Novichok durante un viaje a Siberia.

Las cancillerías firmantes del comunicado también sostienen que el uso de una toxina letal, de confirmarse, implicaría una violación de la Convención sobre Armas Químicas. Por ello, informaron que solicitaron explicaciones formales ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.
En esa misma línea, la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, aseguró que solo el Gobierno ruso habría tenido los medios, el motivo y la oportunidad para emplear una sustancia de este tipo mientras Navalni estaba bajo custodia estatal.
“Solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad de usar esta toxina letal contra Alexei Navalni durante su encarcelamiento en Rusia. Hoy, junto a su viuda, el Reino Unido arroja luz sobre el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz".
Cabe señalar que el presidente ruso, Vladímir Putin, había calificado en su momento la muerte del opositor como un “triste suceso” y afirmó que incluso había aprobado un posible intercambio poco antes del fallecimiento. No obstante, colaboradores de Navalni sostienen que el proceso de canje no se concretó y que el mandatario habría facilitado su desenlace al bloquearlo.

Ariadna María Orozco, reportera de El País. Comunicadora social y periodista con experiencia en medios escritos, televisivos, radiales y digitales. Ha participado en la cobertura de eventos deportivos de relevancia nacional y en programas especiales para noticieros regionales, especialmente en el Valle del Cauca.
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