Oficialismo y oposición se juegan el todo por el todo en Venezuela

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Oficialismo y oposición se juegan el todo por el todo en Venezuela

Enero 22, 2020 - 11:30 p. m. Por:
Juan Francisco Alonso / Corresponsal de El País
Juan Guaidó

Las imágenes del pasado 5 de enero que mostraron a Juan Guaidó y otros parlamentarios opositores siendo repelidos por la Guardia Nacional Bolivariana al intentar entrar al Legislativo evidenciaron el nivel de enfrentamiento entre las dos tendencias existentes en la Asamblea Nacional.

Agencia EFE

Este jueves se cumple un año de la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y de su promesa de “cese de la usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres”.

Pero, lejos de pensar en la posibilidad de que pronto se dé una salida a la crisis política y social del vecino país, los últimos acontecimientos dejan entrever que una salida negociada se hace cada vez más compleja.

Este año deberían celebrarse, según la Constitución, elecciones para renovar la Asamblea Nacional (Congreso unicameral) y único poder del Estado que en la actualidad no está en manos del chavismo, pero la pelea por quedarse con el control de esta se ha incrementado.

Para Nicolás Maduro, recuperar el control de la Asamblea Nacional es fundamental en su estrategia para romper el cerco internacional que en los últimos años se ha tendido sobre su régimen. Para la oposición, retenerlo es vital por cuanto más allá de cuatro gobernaciones y un puñado de alcaldías, es el único poder institucional que ocupa y gracias a él ha construido una poderosa alianza con gobiernos extranjeros que busca poner fin a 20 años de chavismo.

Eso explica la escena inverosímil del pasado 5 de enero que muestra a Guaidó intentando ingresar por encima de las rejas al recinto legislativo, la Guardia Bolivariana impidiéndoselo a toda costa y adentro el chavismo, en alianza con grupos minoritarios, eligiendo a las carreras un nuevo presidente de la Asamblea Nacional.

El resultado es que Venezuela tiene hoy dos presidentes: Maduro (elegido en unos comicios no reconocidos por gran parte de la comunidad internacional) y Guaidó (autoproclamado el 23 de enero de 2018), además de dos presidentes de la Asamblea Nacional (el mismo Guaidó y Luis Parra, elegido el 5 de enero). Sin contar con la Asamblea Constituyente (tampoco reconocida por muchos países), que lidera el líder chavista Diosdado Cabello.

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La pelea legislativa

Los choques para hacerse al dominio del Legislativo no se han detenido y en palabras de Oswaldo Ramírez, director de ORC Consultores en Caracas, ambas partes tiene muchísimo en juego.

“Para el madurismo, como proyecto hegemónico totalitario -porque ya no existe el chavismo-, el desespero por tener el control de la Asamblea está relacionado con la posibilidad cierta de que algunos aliados como Rusia y otros nuevos que pueden ingresar traten de tener la bendición de la Asamblea Nacional a contratos mixtos en materia petrolera, energética, de gas y concesiones mineras para que esos países le presten apoyo”, explicó.

Y agregó que Rusia dijo que si había un cambio de presidencia en la Asamblea estaría dispuesta a colaborar con el Gobierno de Maduro en el proceso de estabilización de la Nación.

Para la oposición, de acuerdo con el experto, “es el mantenimiento importante de un poder fáctico y simbólico que le ha dado legitimidad y el apoyo de decenas de países que están respaldando la opción de un cambio político transparente en Venezuela y que haya unas elecciones limpias”.

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Asamblea Nacional Venezuela

Parlamentarios opositores han tenido que optar por realizar asambleas callejeras, dada la imposibilidad de realizar las sesiones en la sede del Legislativo.

Agencia EFE

Guaidó, en la mira

La persecución y bloqueo al que el chavismo tiene sometido al Parlamento desde su elección en diciembre de 2015 se ha incrementado.

Ahora Guaidó no solo es un blanco del oficialismo, sino de sectores del bloque opositor que no desean que continúe al frente de la Asamblea: unos porque le recriminan que sus intentos por desplazar al sucesor de Hugo Chávez han fracasado, y otros porque recuerdan que en 2015 los partidos opositores pactaron turnarse en la presidencia del Parlamento.

La oposición consiguió en las parlamentarias de ese año 112 diputados, 2/3 partes de los asientos de la AN, pero en estos cuatro años ha visto como al menos dos de sus legisladores terminan tras las rejas y 23 más en el exilio o refugiados en embajadas debido a procesos judiciales abiertos por la justicia del régimen de Maduro.

Pero a lo anterior hay que sumarle que en las últimas semanas al menos seis parlamentarios más fueron expulsados de sus partidos por presuntos nexos con empresarios cercanos al chavismo y denunciados por supuestos intentos por blanquear las reputaciones de estos ante gobiernos extranjeros, incluidos el de Colombia.

No hay que olvidar tampoco a aquellos parlamentarios de organizaciones minoritarias que en los últimos meses han entablado conversaciones con el Ejecutivo de Maduro.

¿Pero por qué la ratificación del actual presidente del Parlamento es tan importante? “No puede evaluar la oposición otro nombre, porque eso implicaría discutir con los aliados internacionales su opinión al respecto, debido al reconocimiento de estos a Guaidó como presidente interino de Venezuela. Otra persona implicaría no solo no ganar más aliados, sino incluso perder algunos”, respondió el periodista político Eugenio Martínez.

La oficina personal de Juan Guaidó fue allanada el martes por el Sebin, según confirmó la diputada Delsa Solórzano. Sin embargo, el Gobierno Nacional lo negó.

En similares términos se pronunció Luis Vicente León, director de Datanálisis, una de las encuestadoras más importantes del vecino país, quien apuntó que “es difícil imaginar que la oposición, aún dividida como está, no logre unirse al menos para mantener a Guaidó a la cabeza, en especial si sabe que un cambio de líder le obligaría a buscar de nuevo validación y reconocimiento internacional, algo peligroso e inútil”.

Ante la reducción del entusiasmo de la ciudadanía hacia la oposición, reflejada en la baja afluencia de manifestantes a las últimas protestas que ha convocado, el apoyo de los gobiernos extranjeros luce crucial para presionar a Maduro para que retome unas conversaciones que abran las puertas a nuevas elecciones presidenciales, con unas mínimas garantías.

“Es evidente que la esperanza de cambio se ha desinflado y eso ha afectado el respaldo popular hacia Guaidó, estimulando fracturas relevantes dentro de la oposición”, dijo León, quien destacó que el líder opositor es aún el político mejor valorado en Venezuela.

En similares términos se pronunció Martínez, para quien el principal reto que tendrá Guaidó es reanimar sus bases de cara a una más que probable elección parlamentaria y tratar de conseguir que dicho proceso no solo sea muy desventajoso, sino que los ciudadanos participen.

La peor imagen de Maduro

En Venezuela es inmenso el rechazo de la gente hacia Nicolás Maduro.

En total, 9 de cada 10 personas consultadas expresan su repudio hacia él y menos del 20% de los venezolanos se identifica como chavista.

Es también muy baja la posibilidad de que distintos sectores participen en unas parlamentarias estando Maduro en la Presidencia. Solo el 9% de los opositores y el 20% de los independientes avalan que la elección se haga este año.

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