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Mujer australiana relata el horror que vivió al despertar con una serpiente pitón en su pecho; así logró liberarse
Su esposo quedó atónito al ver lo que sucedía.
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19 de ene de 2026, 04:23 p. m.
Actualizado el 19 de ene de 2026, 04:23 p. m.
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Tremendo susto fue el que se llevó Rachel Bloor, una residente de Brisbane, Australia, tras despertar en mitad de la noche de un lunes, al sentir algo muy pesado en su pecho.
Bastante adormecida, la mujer creyó que era su perro quien se encontraba junto a ella, por lo que intentó acariciarlo.
Pero la sorpresa fue mayor cuando no encontró pelos, sino algo liso.
Extrañada con lo que estaba sucediendo, llamó a su pareja, quien de inmediato encendió la lámpara de noche y vio lo que estaba encima de la mujer.
Con mucha calma, tratando de no causar pánico, le dijo: “Bebé, no te muevas. Hay una pitón de unos dos metros y medio encima de ti”.
De inmediato, su corazón empezó a latir a mil, pero le dio la orden a su pareja para que sacara a los perros.
“Pensé que si mi dálmata se daba cuenta de que había una serpiente allí... se desataría una masacre”, dijo la mujer a la BBC.

Fue así como su esposo se encargó de sacar a los perros de la habitación, mientras que Bloor empezaba a moverse con mucho cuidado.
“Solo intentaba salir de debajo de las sábanas... en mi mente, pensaba: ‘¿De verdad está pasando esto? Es muy extraño’”.
La morelia spilota, una serpiente de gran tamaño de la familia Pythonidae que vive en Australia, Indonesia y Papúa Nueva Guinea, que no es venenosa, al parecer, según cree la mujer, se coló a través de las ventanas.
“Era tan grande que, aunque estaba acurrucada sobre mí, parte de su cola todavía estaba fuera de la persiana”, mencionó.
Tras poderse liberar, Rachel Bloor logró mantener la calma. Al parecer, el haber crecido en una zona rural rodeada de serpientes le ayudó a conocer que si ella se mantenía tranquila, la serpiente también lo haría.
Por ello la agarró, y aprovechando que esta no se asustó, la sacó por la persiana por donde había entrado.
Ante la mirada atónita de su esposo, Rachel Bloor, logró salvar su vida, la de su pareja y de sus perros.
Además, señaló que, de haberse tratado de un sapo, la situación habría sido bastante diferente debido a la repulsión que le producen.
“No los soporto, me dan arcadas. Así que si hubiera sido un sapo, me habría asustado”, recalcó la mujer al referirse al animal que es considerado una de las plagas más dañinas y más feas del país.

Periodista del Periódico El País, amante de las crónicas, los relatos y los hechos que atañen a la comunidad y que marcan historía. La experiencia adquirida en importantes medios latinoamericanos y mi recorrido por Q´Hubo me han permitido palpar las necesidades de la gente y lograr que lleve el periodismo en la sangre.
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