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El pueblo de un solo habitante en España: Fernando lleva más de 16 años viviendo solo en Benamira

Tras la muerte de su único vecino, este hombre de 38 años se convirtió en el único habitante.

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Durante casi todo el año, el silencio domina Benamira, un pueblo donde Fernando del Amo es el único habitante.
Durante casi todo el año, el silencio domina Benamira, un pueblo donde Fernando del Amo es el único habitante. | Foto: @DiegoRevueltaTV

23 de jun de 2026, 09:18 p. m.

Actualizado el 23 de jun de 2026, 09:18 p. m.

El fenómeno de la despoblación rural en España, conocido como la “España vaciada”, tiene en la provincia de Soria uno de sus casos más extremos.

En Benamira, un pequeño pueblo perteneciente al municipio de Medinaceli, vive una sola persona. Se trata de Fernando del Amo.

La historia de Fernando en dicho lugar comenzó hace 16 años, cuando llegó con apenas 22 años tras aceptar una oferta de trabajo para el mantenimiento de carreteras en la zona.

Aunque solo pensaba quedarse cuatro meses, terminó viviendo allí de forma definitiva. En aquel momento, el pueblo contaba con otro habitante, un adulto mayor llamado Pedro, que había vivido allí toda su vida. Tras el fallecimiento de su vecino, Fernando quedó como el único habitante.

La rutina de Fernando combina sus obligaciones laborales con las actividades de vivir en la zona rural, como el cuidado de un huerto, caminatas por el monte y la recolección de frutas.

Al ser el único residente, también ha asumido de manera voluntaria el mantenimiento básico de las calles y la custodia de las llaves de los espacios comunitarios y de las viviendas que permanecen cerradas la mayor parte del año.

Sin embargo, el día a día en Benamira implica severas limitaciones estructurales debido a la falta de infraestructuras. La localidad no cuenta con tiendas, centros médicos, escuelas, transporte público ni conexión a internet por fibra óptica.

Para cubrir cualquier necesidad básica, desde comprar alimentos hasta asistir a una consulta médica, Fernando debe desplazarse hasta localidades cercanas.

A pesar del aislamiento, el habitante asegura que su principal preocupación no es la falta de compañía.

“No tengo miedo a la soledad. Siento rabia y pena de que todo esto desaparezca”, sostuvo al referirse al progresivo abandono que sufren las zonas rurales.

El silencio que envuelve a Benamira durante casi todo el año se rompe de forma con la llegada de las vacaciones. En el verano, el pueblo experimenta un incremento demográfico temporal y llega a reunir a cerca de 200 personas, principalmente descendientes de antiguos habitantes que regresan para descansar y reconectarse con sus raíces.

Durante esas semanas, la dinámica del lugar se transforma por completo. Se organizan comidas populares, encuentros sociales y rutas de senderismo que devuelven la vida a las calles, pero temporal, ya que con el fin de las vacaciones las personas retornan a sus hogares, devolviendo la localidad a su soledad habitual.

Periodista de la Universidad Católica de Cali con 7 años de experiencia en medios de comunicación. Apasionado por la política y amante del deporte, siempre en busca de nuevas historias que contar.

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