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Cruce de migrantes por el Tapón del Darién cae drásticamente tras cierre de estación en Panamá
La presencia de menores de edad en este flujo migratorio también registró una marcada reducción, al pasar a solo 36 casos durante el mismo periodo.
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2 de ago de 2026, 07:16 p. m.
Actualizado el 2 de ago de 2026, 07:16 p. m.
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El flujo de migrantes irregulares a través del Tapón del Darién, la peligrosa selva que conecta a Colombia con Panamá, registró una reducción histórica del 99 por ciento durante el último año, según cifras oficiales del Servicio Nacional de Migración panameño.
Es que la drástica disminución se atribuye a las medidas implementadas por el gobierno panameño para frenar la migración irregular, entre ellas el cierre de la Estación Temporal de Recepción Migratoria, ETRM, de Lajas Blancas, uno de los principales puntos de atención para quienes cruzaban la frontera.

Hasta hace apenas un par de años, la comunidad de Lajas Blancas, ubicada a orillas del río Chucunaque, en la comarca Emberá Wounaán, provincia de Darién, permanecía abarrotada de campamentos improvisados donde miles de migrantes descansaban tras sobrevivir a la travesía por la selva antes de continuar su recorrido hacia Centroamérica y Estados Unidos. Hoy, el panorama es completamente diferente: las improvisadas construcciones desaparecieron y el tránsito de personas es prácticamente inexistente.
De acuerdo con los registros oficiales, entre junio de 2024 y mayo de 2025 ingresaron por la selva del Darién 165.840 migrantes irregulares. Sin embargo, durante el periodo comprendido entre junio de 2025 y mayo de 2026, la cifra se redujo a apenas 280 personas, lo que representa una disminución sin precedentes en este corredor migratorio.
Las estadísticas muestran que los ciudadanos venezolanos continúan siendo el principal grupo de personas que intenta cruzar la frontera, aunque en cantidades considerablemente menores frente a los años anteriores, cuando el Darién llegó a convertirse en la ruta migratoria terrestre más transitada del continente.

Otro de los cambios más significativos se refleja en la reducción del número de menores de edad que realizan esta peligrosa travesía. Mientras entre 2024 y 2025 fueron contabilizados 35.477 niños, niñas y adolescentes, equivalentes al 21 por ciento del total de migrantes, en el último año la cifra descendió a 36 menores, lo que representa el 13 por ciento de los ingresos registrados.
La disminución del flujo migratorio coincide con el endurecimiento de las políticas migratorias tanto de Panamá como de Estados Unidos. Desde mediados de 2024, el Gobierno panameño reforzó la vigilancia en la frontera con Colombia, cerró varios pasos utilizados por organizaciones dedicadas al tráfico de migrantes y aumentó la presencia de los cuerpos de seguridad en la región del Darién.
A estas acciones se sumaron las restricciones migratorias implementadas por Estados Unidos, que endureció los controles en la frontera con México, limitó el acceso a solicitudes de asilo y fortaleció los procesos de deportación, reduciendo el incentivo para emprender la riesgosa travesía por la selva.
Organismos internacionales como la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, y la Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur, han señalado que, aunque la disminución de los cruces representa un cambio significativo, las causas estructurales que impulsan la migración —como la violencia, la inestabilidad política, la pobreza y la falta de oportunidades económicas en varios países de la región— siguen vigentes. Por ello, advierten que los movimientos migratorios podrían reactivarse si cambian las condiciones políticas o las rutas utilizadas por las redes de tráfico de personas.
Durante varios años, el Tapón del Darién fue considerado uno de los corredores migratorios más peligrosos del mundo. Miles de personas murieron o desaparecieron en medio de la selva, mientras otras fueron víctimas de robos, violencia sexual, extorsiones y trata de personas. Aunque las cifras actuales muestran una reducción sin precedentes en el paso de migrantes, las autoridades panameñas mantienen los controles fronterizos y aseguran que continuarán las estrategias para combatir la migración irregular y las organizaciones criminales que se lucran de este fenómeno.


Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.









