Judicial
Estos son los retos que enfrentarán los nuevos comandantes de Policía de Cali y el Valle
Los coroneles Néstor Pineda y Amaury Aguilera llegaron a manejar la seguridad en la ciudad y el departamento, respectivamente. Deberán enfrentar a grupos al margen de la ley y contener los homicidios.
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13 de sept de 2026, 11:09 a. m.
Actualizado el 13 de sept de 2026, 11:09 a. m.
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Dos nuevos comandantes llegaron a dirigir la seguridad de Cali y el Valle del Cauca, en un momento en el que las cifras dejan ver la magnitud del desafío.
De acuerdo con el Observatorio de Seguridad de Cali, entre el 1 de enero y el 5 de septiembre de 2026 fueron asesinadas 779 personas en la ciudad, mientras que el Observatorio del Delito del Departamento registró 1661 homicidios, incluyendo los ocurridos en la capital.
En medio de este panorama asumieron el coronel Néstor Armando Pineda Castellanos, como nuevo comandante de la Policía Metropolitana de Cali, y el coronel Amaury Lynsay Aguilera López, quien llegó a la comandancia del Departamento de Policía Valle.
Los dos oficiales deberán dirigir la seguridad de una de las regiones más complejas del país en materia de orden público y, aunque tienen trayectorias distintas, según los analistas consultados por El País, sus experiencias podrán aportar a los retos que enfrentan la ciudad y la comarca.
Pineda tiene más de 28 años de experiencia en la Policía Nacional y una trayectoria en operaciones especiales, seguridad ciudadana y conducción de unidades operativas. Fue instructor de Operaciones Especiales y Comando Jungla y ha trabajado en Vichada, César, Nariño, Sucre y Antioquia.
Por su parte, Aguilera ha tenido una trayectoria territorial y administrativa, pues fue subcomandante de la Policía de Norte de Santander y asumió en varias oportunidades como comandante encargado. También estuvo al frente de la Dirección de Infraestructura de la Policía.
Pero más allá de sus hojas de vida, los comandantes arribaron a una región en la que, según los especialistas, el diagnóstico sobre los problemas de seguridad ya está hecho, pero el desafío será convertir ese conocimiento en resultados.

Para Iván Carvajal, consultor en seguridad y experto en inteligencia estratégica, la prioridad debe ser pasar de la identificación de los problemas a su intervención: “Tienen que pasar del diagnóstico a la acción”.
Carlos Rojas, investigador independiente de GovLab en políticas comparadas de Latinoamérica, coincidió, puesto que aseguró que el nuevo comandante de la Policía de Cali tiene como uno de sus mayores retos contener la dinámica de los homicidios y profundizar el control territorial en toda el área que está bajo su responsabilidad.
Seguridad en la región
Cali y el Valle del Cauca no deben entenderse como territorios aislados, según los expertos, ya que las dinámicas criminales, las economías ilícitas y los corredores estratégicos obligan a que las nuevas comandancias trabajen de manera articulada.
Carvajal planteó que la Policía debe actuar bajo una lógica de gobernanza regional, coordinando las capacidades con los alcaldes y la Gobernación.
En el caso de la Policía Metropolitana de Cali, recordó que su jurisdicción va más allá de los límites de la capital vallecaucana, pues atiende varios municipios, por lo que las estrategias deben tener objetivos comunes en investigación, capturas y seguridad ciudadana.
La mirada regional conecta con la experiencia del coronel Amaury Aguilera desde el Norte de Santander.

Para Felipe Fernández, consultor en seguridad y paz, su paso por el Catatumbo puede aportar herramientas para comprender ecosistemas criminales en los que confluyen actores armados, economías ilegales y corredores estratégicos.
“El principal aprendizaje transferible es la necesidad de mapear la relación entre armas, rentas ilegales y control territorial, así como fortalecer la coordinación entre las instituciones civiles, militares y policiales”, sostuvo.
Y agregó que esa articulación regional va a ser necesaria frente a las nuevas amenazas que se han instalado en el suroccidente, ya que el uso de drones y otras capacidades tecnológicas por parte de estructuras al margen de la ley obligan a que se actualicen las respuestas institucionales y se fortalezcan las capacidades operativas y de inteligencia.
Fortalecer la Inteligencia
La trayectoria del coronel Pineda en operaciones especiales puede ser una de sus principales fortalezas al frente de la Policía de Cali, según los expertos; sin embargo, advirtieron que la ciudad tiene múltiples necesidades.
Carvajal resumió que “para tener operativos policiales exitosos, se necesita una muy buena Inteligencia que permita planear las acciones para contrarrestar los actores criminales”.
Fernández coincidió en que la experiencia de Pineda representa una fortaleza para enfrentar estructuras armadas, aunque advirtió que la realidad de Cali exige una estrategia distinta a una lógica solo operativa: “La violencia en la ciudad tiene una dinámica distinta porque es predominantemente sicarial y está estrechamente vinculada con economías ilegales”.

Por su parte, Rojas dijo que se debe hacer más inteligencia territorial. “Creo que es uno de los temas más débiles en la gestión de las políticas de seguridad. No se trata solamente de tecnología, sino de nuevos enfoques y metodologías que permitan interceptar, desarticular y neutralizar a esos grupos”, precisó.
Frenar los homicidios
El desafío más visible para los comandantes serán las cifras de homicidios. Los 779 casos registrados en Cali hasta el 5 de septiembre y los 1661 en el Valle dejan sobre la mesa la pregunta de qué debe cambiar para lograr la reducción de los asesinatos.
Iván Carvajal afirmó que la respuesta no será solo aumentar las operaciones en contra de las estructuras criminales, pues el homicidio tiene diferentes causas y, por lo tanto, requiere respuestas diferenciadas. Parte de los asesinatos se relacionan con estructuras criminales y sicariato, pero otros tienen origen en problemas de convivencia, retaliaciones y riñas, que requieren estrategias de prevención, señaló.
Esa diferencia también fue enfatizada por Fernández. Según él, el 74 % de los 1058 asesinatos registrados en Cali en 2025 fueron cometidos mediante atentados sicariales. Por ello, cree que la prioridad no debe ser aumentar los operativos de manera indiscriminada, sino focalizar las acciones: “La reducción sostenida del homicidio depende, en buena medida, de la capacidad del Estado para esclarecerlo y judicializar a los responsables”.
Para Rojas, la focalización debe profundizarse en los territorios donde las autoridades ya han identificado el mayor anclaje de organizaciones criminales. “La Policía, con la Fiscalía, sabe dónde están los mayores anclajes de organizaciones que cometen delitos en la ciudad. Todo eso ya está claro, pero se requiere focalizar con mayor fuerza aquellas áreas y zonas donde la Policía y la Fiscalía pueden mejorar sus resultados”, dijo.
Por ello, indican los expertos, es necesario dejar de evaluar la gestión de los comandantes exclusivamente por el número de operaciones y concentrarse en la capacidad real de intervenir y prevenir los homicidios. Para ello, será vital fortalecer la relación con la Fiscalía, mejorar la investigación criminal y articular con los entes de seguridad.
El desafío que recibieron Néstor Armando Pineda y Amaury Aguilera es grande; aunque sus experiencias en operaciones especiales, territorios complejos y seguridad ciudadana serán herramientas importantes, sus resultados dependerán de la capacidad para combinar esas fortalezas con inteligencia territorial, investigación criminal y prevención.
El diagnóstico ya está hecho. Ahora la expectativa sobre los nuevos comandantes está en si su experiencia logra traducirse en una estrategia capaz de transformar las dinámicas de violencia y producir resultados para Cali y el Valle del Cauca.

Comunicadora social de la Universidad Santiago de Cali. He sido reportera en temas étnicos, tengo experiencia como periodista comercial y judicial. Disfruto la moda, las tendencias y soy apasionada por la lectura, el café y las buenas historias.
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