¿Por qué siempre repite esas parejas que le hacen daño? Estas son las razones

¿Por qué siempre repite esas parejas que le hacen daño? Estas son las razones

Diciembre 02, 2018 - 08:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo, editora del Equipo de Domingo
¿Por qué siempre repite esas parejas que le hacen daño? Estas son las razones

Escoger una y otra vez parejas de un prototipo similar que terminan lastimándolos es un gran problema para muchos.

Especial para El País

La canción que hace muchos años cantaba Julio Iglesias les viene como anillo al dedo: “Tropecé de nuevo y con la misma piedra, en cuestión de amores nunca he de ganar, porque es sabido que el que amor entrega, de cualquier manera tiene que llorar”...

Sienten que son de malas en el amor, que no han nacido para tener una relación armoniosa y estable con nadie, que Dios los ha castigado, que todos los hombres y mujeres son malos... Encuentran excusas a granel para su equivocación: escogen una y otra vez parejas con el mismo perfil (infieles, mentirosos, inmaduros, irresponsables, parásitos, pusilánimes) que terminan haciéndoles daño emocional, e incluso, que pueden amenazar su integridad física.

¿Por qué repiten el mismo prototipo de amante? ¿Qué pueden hacer para romper con este tipo de situación?

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Expertos consultados por El País  tienen las respuestas y las recomendaciones (ver microformato de fuentes).

Qué factores influyen

1. Es algo inconsciente
Coinciden en afirmar las psicólogas consultadas, que la decisión de escoger parejas con el mismo patrón (‘del mal’, como dirían algunas de las víctimas) es algo inconsciente, un tema relacionado con la historia personal del individuo, con sus rasgos de personalidad, con su estructura psíquica; por el modelo de relación que tuvo con sus padres o las personas que lo criaron: abuelos, tíos, tías; por las cargas emocionales que le entregaron, y por cómo fue tratado.

Por ejemplo, hay adultos que por las circunstancias que vivieron en su infancia siguen buscando siempre a alguien que los cuide, que los provea y buscarán personas con ese patrón. No son personas autónomas, sino dependientes emocionalmente y sumisas. En cambio, hay otras que se autorregulan y sienten que no necesitan de nadie para sentirse bien y asumen el papel de controladores, dominantes, autoritarios.

Estos patrones con los que se relacionaron cuando eran niños tienden a buscarlos y a repetirlos en sus relaciones de adultos.

2. Relaciones de adolescencia
Ellas marcan este tipo de patrones. Si una persona mayor se convierte en pareja de un adolescente lo puede violentar haciéndolo sentir inmaduro, inseguro de sí mismo, inexperto, lo presiona para que haga lo que él quiere. Así el adolescente empieza a normalizar el abuso y el maltrato como algo natural y de adulto termina relacionándose con personas maltratadoras.

3. Mala definición del amor
Predispone también concebir definiciones de amor llenas de vicios que han sido cultivadas desde lo familiar y cultural. Como aquello de que por amor se debe tolerar todo.

4. Creerse héroe- heroína e inmortal.
Esto pasa cuando su pareja es una persona que toma mucho, que consume droga, que es infiel y usted cree que usted puede cambiarlo.

Pensar que puede amar por dos, tener la ilusión de que el otro va a cambiar por usted y que usted va a tener todo el tiempo para darle un giro a una relación de pareja que no tiene futuro, lo conduce a seguir un patrón que le hace daño.

Si su pareja hoy lo gritó y percibe que tiene rasgos de abusador (a) y usted piensa “yo lo puedo cambiar”, usted tiende a repetir ‘el patrón del mal’.

La tendencia a la repetición tiene que ver con percibir lo conocido como más fácil, como dice el dicho: ‘Más vale malo conocido que bueno por conocer’, es decir, nos es más cómodo estar en nuestra zona de confort psicológica, quedarnos dentro de lo conocido que nos es familiar, que aventurarnos a conocer.

5. Poca autoestima
Personas que no construyen su propia valía, que tienen una necesidad de validación o de seguridad por baja autoestima y con unas creencias irracionales de sí mismas, son propensas a experimentar relaciones desgastantes, incluso, patológicas, donde sienten que lo malo que les pase es culpa suya, que se lo merecen. “Me gritó porque yo lo hice enojar”, piensan.

6. Ignorar señales de violencia
El mismo patrón en las relaciones se debe también a las expectativas con las que se inicia una relación de pareja. En el caso de patrones negativos como hombres violentos, en la etapa de enamoramiento puede interesar su fuerza y seguridad o el interés desmedido que puede mostrar en la futura pareja. Esas conductas son tan importantes que esta tiende a ignorar las señales de violencia.

Recomendaciones 

Haga una introspección. Autoevalúese. El primer paso es reconocer que no es que sea de malas en el amor ni que está condenado a repetir malas experiencias por sus equivocadas decisiones, sino que tiene un problema, que algo pasa con usted, en su interior.

Identifique el patrón. Haga un inventario de sus parejas
en los últimos cinco o diez años. Identifique los rasgos de conducta de estas y los sentimientos que despertaron en usted. Por ejemplo: mentiroso-sufrimiento; infiel-dolor. Haga la correlación para identificar el patrón que usted sigue.

No aminore el problema. Hay mecanismos de defensa como la negación. Evite usar eufemismos: “No me está maltratando, solo está enojadito”. “Me tuvo que mentir porque es que yo molesto mucho”. Lo que está significando para usted sufrimiento y dolor no lo convierta en otra cosa.

Descifre rasgos. La inteligencia emocional nos permite descifrar rasgos en la nueva pareja que se parecen a los de la anterior. Si apenas se están conociendo y ya le critica el corto de su falda esa puede ser una señal de lo posesivo y celoso que es. Observe cómo esta persona se relaciona con su propia familia, con sus amigos, si los trata bien o por el contrario, es grosero, ofensivo o humillativo con ellos.

Confrontación. Es un buen síntoma el hecho de que usted confronte a su pareja actual sobre esas conductas que lo hacen sentir mal: ¿Por qué si me dices amar me eres infiel? ¿Por qué el abuso?

Busque ayuda. Haga algún tipo de proceso bajo la filosofía que quiera: religiosa, de crecimiento personal, terapéutica, pero busque ayuda de un profesional que lo haga comprender dónde está la raíz del problema y cómo puede salir adelante.

Acciones para el cambio. De nada vale que esté consciente sobre qué tipo de relación malsana tiene si no está dispuesto a tomar una acción y tener voluntad y disciplina para buscar el cambio de la misma o la ruptura.

Resiliencia. Tiene que demostrar trazas de resiliencia para superar alguna condición que lo ata a este tipo de parejas tóxicas.

Un buen sexo no lo justifica. No permanezca en una relación que lo perturba o lo desgasta solo porque experimenta relaciones sexuales satisfactorias. Emocionalmente usted puede tener unos vacíos y unos vínculos patológicos. Si su pareja lo grita, humilla, lo trata mal, cela, lo estruja, demuestra que es una persona agresiva.

Tenga en cuenta que nosotros no elegimos a una pareja para sufrir sino para que nos acompañe, demostrándonos, como mínimo, respeto, honestidad, tolerancia y apoyo.

Siéntase listo para volver a empezar. Solo cuando se sienta pleno en soledad, está listo para elegir bien.

Si usted reconoce que se equivoca al escoger parejas con el mismo patrón malsano amplíe su red de apoyo para que pueda tener conversaciones de reflexión. Quedarse solo le hace el proceso de cambio más difícil.

Caso

Maltratado

Hace poco, cuenta una de las psicólogas, un señor tuvo que iniciar un proceso terapéutico con una entidad del Estado por ser víctima del maltrato de su mujer. Es su tercera pareja en la misma línea con las que ha convivido. Es una mujer que le es infiel y lleva a sus amantes a su propio hogar, donde viven con su hija.

Por las constantes infidelidades pelean, se trastean de una casa a otra, una y otra vez. Se separan y vuelven y se reconcilian.La menor está sufriendo no solo por verlos pelear sino por ese peregrinaje anómalo.

El hombre está consciente de que el tipo de relación que tiene con su actual pareja no le suministra a él ni a su hija ningún tipo de beneficio; sin embargo, no se ha atrevido, no ha tomado acciones para romper con su mujer.

Motivado ahora por proteger a su hija ha manifestado que sí va a acabar con esta relación. Su familia y amigos esperan que así sea.

Fuentes: Beatriz Guzmán Monroy, psicóloga clínica organizacional con maestría en psicología; Chiquinquirá Blandón, psicóloga, directora de la Clínica del Amor; María Fernanda Ceballos Zuluaga, psicóloga, especialista en psicología clínica con orientación psicoanalítica; Jiraldin Charaf, docente de la Facultad de Psicología de la Fundación Universitaria del Área Andina y Karime Gómez, directora de la Facultad de Psicología de la mencionada fundación universitaria.

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