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Lucho Vergara vuelve al Teatro Municipal tras vencer a la muerte y 'volver a nacer'

Noviembre 24, 2021 - 11:40 p. m. 2021-11-24 Por:
Isabel Peláez R., reportera de El país
Lucho Vergara

En el concierto en el Teatro Municipal, Lucho Vergara cantará también con Fernando Salazar, con quien hace 15 años conformó el dueto Vivir Cantando.

Foto: Archivo El País

El próximo 8 de diciembre Luis María Vergara Gómez, conocido como Lucho Vergara, compositor de más de 500 canciones, cumplirá 78 años, 60 de ellos creando música colombiana. Pero dice que ahora la celebración será doble: “el 31 de diciembre pasado el médico me dijo que yo no amanecía, entonces, como dice mi amigo Bernardo Mejía, volví a nacer el 1 de enero”.

Como parte del festejo por la vida de este maestro caleño, el 30 de noviembre a las 7:00 p.m., en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura, él estará cantando con su hija Luz Cecilia, amigos como Fernando Salazar (con quien desde hace 15 años conforma el dueto Vivir Cantando), y el dueto Renaceres. Conducirá el evento la cantautora María Isabel Saavedra.

Cabe recordar que Lucho Vergara junto a su primera esposa Nilhem Lloreda participó en el Festival de la Canción Vernácula, en Ginebra, Valle, que antecedió al Mono Núñez, y los declararon fuera de concurso. Grabaron ocho long play en Sonolux y estuvieron por 25 años cantando. Luego él concursó como solista de tiple y ganó. Ha sido jurado del Mono Núñez y de otros festivales de música colombiana. Hoy su voz canta más fuerte y sentida su canción, que desde el 2018 es himno del Festival: “¿Qué son estas ganas de vivir cantando, que hacen de mi tierra que la quiera tanto?, ¿por qué sabe a tiple lo que pienso y hago, cuando tengo cerca mi tiempo pasado?”.

Vergara es compositor, cantante, músico y luthier. Y disfruta mucho de la compañía de colegas y amigos
en festivales. Por eso, dice, evita ser jurado.

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¿Qué significa este homenaje de Funmúsica y sus amigos?

Es muy emocionante porque en Estados Unidos me cogió el Covid y estuve tres meses en un hospital, dos meses en cuidados intensivos, en coma. El tercer mes ya fue en recuperación de terapia, quedé cuadrapléjico, le doy gracias a Dios, porque uno de los médicos que me salvó la vida con la ayuda del que está allá arriba, el día anterior de mi regreso a Colombia le dijo a mi yerno “no lo puedo creer”, porque la última vez que me vio, yo estaba postrado en la cama. Que me hagan este homenaje gracias a mi gran amigo Bernardo Mejía, que está impulsándolo por medio de Funmúsica, es muy emocionante.

¿Qué le pidió a Dios en medio de su convalecencia?
Estuve paralizado, me hicieron la traqueotomía, hay gente que después de eso queda hablando mal o se le va el habla, a mí la voz no me cambió. En medio de mi estado crítico, pero consciente, le pedí a Dios que si iba a quedar en una silla de ruedas, pues bueno, pero que no me quitara la voz ni las manos para cantar y tocar la guitarra. Y eso me lo concedió mi Dios y mucho más, estoy recuperado en un 95 por ciento.

El maestro Lucho Vergara está casado actualmente con la señora Blanquita Montalvo. Él tiene tres hijas: Claudia, Luz Cecilia y Diana.

¿Está más vivo que nunca en usted ese deseo de ‘Vivir cantando’?
Claro, claro. Lo digo en mi letra, en ese poemita, que hay que vivir cantando porque es lo que me ha tenido a mí vivo. Esa ha sido mi canción más reconocida a nivel nacional y en el Teatro se cantará casi al final del espectáculo, no podía faltar.

¿Cuántas canciones ha compuesto y en qué genero?
Más de 500, bambucos, pasillos, danzas, boleros, valses, baladas y sambas; soy amante del folclor argentino, de la chacarera; del vals peruano, la cueca chilena, la música boliviana, ecuatoriana. Antes de que me diera Covid estuve a tres horas de Los Ángeles hospedado en la casa de un amigo al que le organicé un taller de luthería, y allá compuse la samba que titulé La Montaña, y la voy a cantar en el Teatro.

Entre sus canciones están: Ojos de Yo no sé Qué, Cuando Callábamos, Oremos, Ese soy Yo, Canta Tiplecito y Que Cómo se Hace un Bambuco, eso le quiero preguntar, ¿cómo se hace un bambuco?

La misma letra lo dice: “Que cómo se hace un bambuco, con mucha calma”. No sé si la cante en el Teatro, pero es una de las que la hemos cantado mucho y la han interpretado muchos grupos. Y Ojos de Yo No sé Qué la compuse para Claudia, mi hija mayor, que tiene unos ojos muy bellos; el maestro Jaime Llano González, a quien he querido mucho, me decía en su acento paisa, “hombre, Lucho, ese solo título de la canción es un poema”, le gustaba mucho.

“Una vez hice un bambuco para el
‘Mono Núñez’, pero nadie le paró bolas, y Bernardo Mejía me dijo: ‘La gente se sabe Vivir Cantando’ y hemos pensado que sea el himno del Festival. Fue un gran honor”.
Lucho Vergara, músico, compositor y luthier caleño.

¿Y cómo nació ‘Dolor de patria’?
Mi papá desde los 17 años administró la finca de los abuelos hasta los 80 y pico que falleció. Yo viví en el campo mucho tiempo. “Cuando entre cantos de abuelos viajaban las esperanzas, se tenía por arma un tiple sin derramar ni una lágrima”, dice ‘Dolor de patria’, que habla de esa vida de campo cuando la gente mantenía con las puertas abiertas, no como ahora que usted sabe cómo está la situación en esta Colombia.

¿Cómo aprendió música?
Yo compuse el bambuco El Músico Autodidacta, porque ese soy yo. Mi mamá me metió al Conservatorio muy muchacho, pero no pude con el estudio de las notas, todas mis composiciones son de oído. Me enfocaba más en las parrandas que hacían los profesores, amigos míos, y así aprendí a tocar más la guitarra y el tiple. A los 7 años tocaba el acordeón de botones, a los 8 o 10 años pasé al de teclas y a los 15 años me compré un tiplecito regularsongo, lo aprendí a afinar, después me incliné por la guitarra, he dado muchos conciertos de tiple como solista para tocar composiciones mías instrumentales, pero utilizo la guitarra para cantar. Desde pequeño escribo poemitas que con el tiempo uno va puliendo.

Luthería

“Hace 40 años comencé en la construcción de instrumentos, gracias a mi maestro Jorge Noguera. Después estuve en los Estados Unidos en diferentes talleres con maestros de la construcción”.

“El último instrumento que construí fue en una montaña cerca a Los Ángeles. Hace varios años empecé a construir guitarras en ébano, ciprés español y otras 12 maderas. Antes de mis 80 años quiero presentar una exposición de guitarras y tiples. De EE.UU. traje maderas mexicanas, africanas y de la India”.

“Todos los instrumentos en los que toco son fabricados por mí. En el concierto tocaré con una guitarra en palo de rosa que le regalé a Ceci, mi hija, y ella me prestó. Tengo tres hijas, muchos nietos (los hijos de siete hijos de mi primera esposa me dicen abuelito) y dos bisnietos”.

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