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La historia de oro del Binomio: Israel Romero recibirá homenaje en el Festival de la Leyenda Vallenata
El Binomio de Oro será homenajeado en el Festival Vallenato que inicia el 29 de abril en Valledupar. Israel Romero habló de un conjunto que desde el primer día comenzó por todo lo alto.
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26 de abr de 2026, 04:16 p. m.
Actualizado el 26 de abr de 2026, 04:18 p. m.
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Valledupar. La capital mundial del vallenato se viste de gala con el homenaje más esperado por los amantes de la música de acordeón.
Desde el 29 de abril y hasta el 2 de mayo, el Festival de la Leyenda Vallenata, declarado Patrimonio Cultural de la Nación, rendirá tributo a dos grandes del folclor, el acordeonero de Villanueva (Guajira), Israel Romero, y al desaparecido cantante de Becerril (Cesar), Rafael Orozco, dos íconos que con su música, estilo y disciplina rompieron paradigmas y se ganaron el cariño de los colombianos y del público internacional.
Con ellos, también habrá un homenaje a una de las obras más grandes creada por estos dos artistas: el Binomio de Oro, un conjunto que, desde que nació en 1976 una parranda en casa de unos amigos, también soñadores, ha deleitado el oído de los colombianos y conquistado el corazón de los enamorados.
Desde que salió su primer trabajo discográfico, hace ya 50 años, con un estilo fresco, claro e inconfundible, el Binomio se abrió rápidamente un espacio entre tantos conjuntos y estrellas que dominaban el vallenato de la época, como Alfredo Gutiérrez, Calixto Ochoa, Alejo Durán, Jorge Oñate y los Hermanos Zuleta.
Canciones como La Creciente, Momentos de Amor, Relicario de Besos, Cuando Decidas, Solo para ti, El Higuerón y Nostalgia, entre tantos éxitos, llegaron directo al corazón de los amantes de ese género y también de los que veían con recelo los aires musicales que salían de Valledupar.
Poco a poco el Binomio, con un estilo único, se fue tomando el país, con presentaciones multitudinarias en casetas, estadios, coliseos y programas de televisión, que hicieron que Israel y Rafael fueran considerados muy rápido como ídolos en Colombia y el exterior.
Sin embargo, cuando el conjunto más se afianzaba y alegraba los corazones de sus seguidores dentro y fuera del país, un hecho triste se atravesó en el camino de la agrupación.
Esa situación, la muerte de su voz líder y uno de sus fundadores, hizo pensar que la historia del Binomio de Oro había llegado a su fin.
Pero después de un prolongado receso, haciendo el duelo en su casa de Maracaibo, Venezuela, donde residía, Israel Romero decidió seguir con el legado y, en honor a Rafael Orozco, reestructuró el conjunto, bautizándolo como Binomio de Oro de América.
Para el Festival Vallenato que comenzará este 29 de abril en la siempre alegre Valledupar, todo está listo para un gran homenaje que tendrá como protagonistas la memoria de Orozco, así como a Israel Romero y a su agrupación.
El ‘Pollo Irra’, como se le conoce al famoso acordeonero guajiro, atendió a El País para hablar de la historia del Binomio de Oro, y del merecido homenaje que recibirán durante cuatro días en la llamada capital mundial del vallenato.

¿Qué significa el homenaje que el festival decide hacerles a usted, al Binomio y al desaparecido Rafael Orozco?
Recibimos con mucho placer, alegría y satisfacción este gran reconocimiento de nuestra tierra y nuestras raíces vernáculas, un premio a toda la gente que siempre ha trabajado por la cultura de lo que es la música vallenata.
Quiero agradecer también a la gente que ha mantenido durante tanto tiempo, por cinco décadas, apoyando nuestra música, y que nos ha hecho merecedores de este sitial y de este galardón tan importante para nosotros, como es ser homenajeados durante la máxima fiesta de nosotros, el Festival de la Leyenda Vallenata.

¿Cuando se creó el Binomio, en 1976, pensaron que iba a llegar hasta donde han llegado?
Uno siempre tiene aspiraciones; obviamente hay ilusiones tempranas, pero que pudiéramos permanecer tanto tiempo y poder proyectarnos tan lejos como hemos podido llegar con nuestra música, incluso a países impensados, no lo habíamos vislumbrado. Pero la ilusión siempre existió y lo hemos cumplido con lujo de detalles.

Cuando nació el Binomio ya estaban Jorge Oñate, Alfredo Gutiérrez y los Hermanos Zuleta, entre otros. ¿Cómo surge la idea de uniformar el grupo, de diferenciarse de los demás?
Nosotros, desde un principio, quisimos revolucionar todo lo que pudiera ser de proyección internacional; siempre creímos que la organización era lo mejor que podíamos implementar en una agrupación; lo primero que hicimos fue uniformar el grupo con una distinción muy alta ante todos los otros grupos nacionales e internacionales.
Después se acordó el tema de la disciplina y la obligación de cumplir los compromisos; en el grupo, el profesionalismo ha estado por encima de todo.

¿Ese detalle fue un antes y un después para el vallenato?
Sí, nosotros usamos dos políticas: una, la organizativa, y la otra, la creatividad de la música como tal, organizar una música competitiva, que gustara dentro y fuera de Colombia. Paralelamente íbamos haciendo lo de la organización del grupo, y eso dio un buen resultado, sumado al talento que Dios nos regaló.
Usted estuvo 16 años al lado de Rafael Orozco. ¿Cómo congeniaron dos temperamentos diferentes?
Eso fueron cosas que comenzaron a darse desde el primer momento por la amistad que había entre los hermanos de Rafael Orozco y mis hermanos, los Romero; ellos fueron primero amigos que nosotros, y creo que la educación que nos dieron nuestros padres, tanto a él como a mi, también ayudó para que hubiese esa empatía, esa sinceridad y el ánimo de salir adelante con tanto profesionalismo.
¿La claridad y sinceridad fueron la base de una unión sólida?
Sí, sin duda; eso nos ayudó a conservar la amistad por todo ese tiempo. Entre los dos hubo sinceridad y honestidad por encima de todo desde esa primera vez. Siempre la parte económica en las organizaciones o empresas presentan problemas o dan motivos para que los haya; sin embargo, con nosotros nunca hubo líos en ese sentido, manejamos esa parte con una honestidad y confianza muy grandes. Por eso duramos tanto tiempo.
¿En qué momento siente que tocaron el cielo, que ya estaban en lo más alto del vallenato?
Desde que comenzamos lo hicimos muy bien; salimos con un éxito que hoy día, en el 2026, después de 50 años, la canción La Creciente sigue siendo como fue ese primer día. Desde ahí la gente puede sacar conclusiones si hubo un momento mejor; desde que comenzamos, cualquier instante o año pudo ser el más interesante.
Una canción de esas u otras, como Momentos de Amor o La Gustadera, que salieron en nuestro primer álbum, no me permitiría diferenciar el éxito de una a otra. Así que lo que hicimos fue seguir manteniendo lo que proyectamos desde un comienzo.
¿Ustedes recorrieron todo el país o les faltó alguna región?
A Colombia la recorrimos de ‘pe’ a ‘pa’; Latinoamérica, casi en un 90 %, y Estados Unidos casi todo.
Cuando estaba con Orozco, ¿cuál era la canción que no podía faltar en cada presentación?
Eran varias las que no podían faltar: Dime Pajarito, La Creciente, Relicario de Besos, Solo para Ti... eran canciones que debían estar en el repertorio por el tiempo que teníamos en tarima, ya que no alcanzaba para tanto éxito. Entonces, no podían fallar las que mencioné, además de El Higuerón, Esa y Porque no te Tengo, canciones románticas que la gente degustaba y pedía.
La primera vez en Cali
El momento más duro para el Binomio de Oro e Israel Romero fue el asesinato de Rafael Orozco el 11 de junio de 1992, en Barranquilla.
“Cuando recibimos ese golpe tan duro, pensé que ya no iba a seguir; mi actitud fue retirarme, me llamaron de la disquera y les dije que no seguía. Pero hubo una serie de cosas que incidieron para mi regreso y no me arrepiento de haberlo hecho; tal vez me hubiera arrepentido de haberme retirado, así que me siento verdaderamente satisfecho con el camino que tomé”, asegura Israel.
¿Dónde sintieron más el fervor del público, dentro o fuera de Colombia?
Eso fue igual. Cuando íbamos a un lugar por primera vez despertábamos el mismo furor. De hecho, fuimos los primeros en ir a Cali a tocar en una caseta, también en el Hotel Petecuy, cuando escuchar un vallenato en Cali era difícil; entonces, lo de nosotros fue una proeza: conquistar Cali, que era una ciudad salsera, llegar a esos niveles de ir a donde estaba reinando la salsa absolutamente... Imagínese, si hoy la salsa todavía es fuerte, cómo sería en el año 81, que fue cuando fuimos por primera vez.
Para nosotros fue un gran éxito haber reunido unas 100 o 200 personas, pero la segunda vez que fuimos reunimos cinco mil y después fue aumentando.

¿Desde el 81 siempre han venido a Cali?
Desde ese año no hemos parado, siempre hemos ido a Cali, muchas veces a la Feria. Estamos como El Gran Combo (risas).
¿Qué recuerdos tiene de todos esos años que ha venido a Cali?
A mi me gusta mucho la cultura del Valle; hay un Valle de Upar y un Valle del Cauca, entonces nosotros coincidimos por lo menos en muchas cosas. El sancocho valluno es muy parecido al que hacemos por acá. Obviamente la gastronomía caleña me gusta mucho; me he compenetrado mucho con la idiosincrasia de Cali porque tengo muchos amigos allá, juego fútbol con ellos cuando voy, me divierto mucho, las mujeres son muy lindas, para nadie es un secreto que las mujeres más lindas de Colombia en un alto porcentaje están en Cali y el Valle. Cada que voy disfruto, es como si fuera la primera vez.
¿Cómo los trató Cali esa primera vez?
Cuando fuimos a Cali era como si hubiéramos ido a un país distinto; he estado en todas las ciudades de Colombia, pero el día que llegué a Cali por primera vez era como si estuviera en otro lado, me sentí extraño, la gente nos veía extraño, la primera vez no había tanta gente, pero para nosotros fue como un éxito, la gente estaba feliz.
Entre ese poquito de gente que fue a nuestro primer concierto estaba un amigo, Víctor Pisciotti; me alegró que un costeño estuviera ahí y que nos dijera que era del Plato (Magdalena), que estaba para servirnos, eso nos motivó; pensé que no íbamos a conquistar al público caleño y parece que esa primera presentación sirvió para que la segunda vez ya fuéramos a la Caseta Matecaña, que era más grande. Nos tocó con Pastor López, Luis Felipe González y su hermano; eso fue un éxito.
¿En esas venidas a Cali tuvo tiempo de disfrutar la salsa del Grupo Niche y de Guayacán, que también llevaban poco tiempo de vida?
Yo tuve la dicha de que, cuando comencé a grabar, pude ver los inicios del Grupo Niche; ya después de haber hecho yo como tres o cuatro trabajos discográficos, nos encontramos en el mismo sitio de grabación con Niche y en ese momento hice una gran amistad con Alexis Lozano, que estaba en la orquesta.
Desde esa época somos como hermanos; con Jairo (Varela) también fui amigo, pero no fue tan cercana la amistad como con Alexis. Unos años después me encontré con Jairo en Pitalito (Huila), ese día tocábamos el Binomio y Niche, y le pregunté por Alexis y me dijo que ya no estaba con el grupo, entonces ahí nació Guayacán.
Quedaron dos grupos muy importantes, los dos muy amigos míos, pero tuve más amistad o cercanía con Alexis Lozano. Con Jairo fuimos hasta socios de una caseta en Barranquilla, pero no pegamos como para una amistad muy cercana.
Se viene el festival y el homenaje, ¿habrá alguna sorpresa?
El oro del vallenato
El Binomio de Oro debe su nombre a la unión de dos grandes: Israel Romero y Rafael Orozco. De Oro, por las iniciales de la Organización Romero Orozco, las siglas que definieron su estructura empresarial desde el inicio.
Se ganaron el título de la Universidad del Vallenato no solo por su trayectoria, sino por ser la primera agrupación que exigía a sus integrantes tener formación musical y saber leer partituras.
Para Iván Passage, promotor regional| de Codiscos, la casa disquera de El Binomio de Oro, “cuando Rafael Orozco se unió con Israel Romero comenzaron a dar cátedra, se volvió la número 1 a nivel mundial. Al fallecer Orozco, muchos creían que el Binomio se acabaría o tardaría en renacer, pero, con la audacia y perseverancia de Israel, en los años 90 apuesta por Jorge Celedón, Jan Carlos Centeno y el ‘Morre’ Moreno, y se consolidó más y más. Por eso se le conoce como el Binomio de Oro de América”.
“Sigue siendo una institución grande. Después de la salida de Celedón y Centeno, ‘el Morre’, siguió con su hijo haciendo muchas canciones y hoy han transcurrido más de 50 años en el mundo del vallenato y es homenajeado Israel Romero en el Festival de la Leyenda Vallenata como ese gran padre de esta música, tanto en las composiciones, en las letras, en los arreglos, como en la parte comercial. El Binomio sigue y seguirá por mucho tiempo”, agrega quien ha seguido la trayectoria de la Universidad del Vallenato.
El Binomio rompió el molde del conjunto tradicional estático al introducir uniformes diseñados y coreografías, profesionalizando la puesta en escena.
Fue Israel Romero, conocido como ‘El Pollo Irra’, quien fundó la agrupación el 16 de junio de 1976, siendo de las pocas de la época que destacaba y tomaba en cuenta a sus músicos, incluyéndolos en las carátulas de sus discos.
Su primera canción, La Creciente, marcó un antes y un después en la historia del vallenato, catapultándolos inmediatamente a la fama y limitando la vida personal de Orozco, quien no pudo regresar a la universidad por el acoso de las seguidoras. Su éxito trascendió las fronteras más allá de Colombia, al consolidarlos en Venezuela, Panamá, México, Perú y Ecuador.
De la Universidad del Vallenato surgieron los cantantes Juan Piña, Gabriel ‘Gaby’ García, Richard Salcedo, Jean Carlos Centeno, Jorge Celedón, Junior Santiago, Alejandro Palacio, Orlando Acosta, Didier Moreno, Dubán Bayona, Jhonatan Jaraba, Deiner Bayona, Jean Piero Spano y Maikol Delgado y los acordeoneros José Fernando ‘Morre’ Romero, Marcos Bedoya y Carlos Humberto López.
Nominados tres veces al Grammy Latino en Cumbia/Vallenato, han ganado el Congo de Oro en siete oportunidades en el Festival de Orquestas y Acordeones del Carnaval de Barranquilla. En 1984, El Higuerón, contenida en el álbum Mucha Calidad, se convirtió en la más vendida en Venezuela, superando al Thriller, de Michael Jackson, y El Africano, del merenguero dominicano Wilfrido Vargas.

“El homenaje de la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata al Binomio de Oro de América rinde tributo a una historia llena de éxitos, tradición y orgullo nacional. Es un reconocimiento muy merecido a una agrupación que le ha brindado alegría y una hermosa imagen a nuestro país. Me alegra profundamente por Israel, hombre serio, responsable, buen amigo, gran hermano, admirable; me alegra por Clara Cabello (esposa de Rafael), Kelly, Wendy, Yurany y Loraine (hijas), quienes mantienen viva la memoria de Rafael Orozco”, dice Fernando López Henao, vicepresidente artístico de Codiscos.
“El Festival se lució con este reconocimiento a un legado que sigue vivo. Estamos orgullosos de ver cómo el Binomio sigue llevando su folclor a todos los rincones del mundo”, concluyó.
Se aproxima nuevo álbum de estudio
Como antesala a su nuevo álbum de estudio, el cual se estará lanzado en mayo, el Binomio de Oro de América presentó ‘Ay mi Valle’, canción compuesta por Efraín ‘El Mono’ Quintero Molina, gran folclorista y reciente ganador del Festival Nacional de Música Vallenata de San Juan (Guajira) e Israel Romero.
Es una evocación a la magia del Festival y a Valledupar, en ritmo de ‘pasón’ (combinación de paseo y son), que lleva la indeleble firma del acordeón y la voz del ‘Pollo Isra’ junto a la de su hijo, Israel David Romero. Su nuevo disco marca el regreso del Binomio de Oro de América a su casa disquera Codiscos, con la que logró múltiples éxitos en su carrera.

EL DATO CLAVE
Para el viernes 1 de mayo está previsto el descubrimiento de una escultura en homenaje a los maestros Israel Romero y Rafael Orozco.
En Frases
“Me he compenetrado mucho con la idiosincrasia de Cali, porque tengo muchos amigos. Juego fútbol con ellos cuando voy, me divierto; las mujeres son lindas. Para nadie es un secreto que las mujeres más lindas están en Cali y el Valle”.
“Con Rafael Orozco hubo sinceridad y honestidad por encima de todo desde esa primera vez; la parte económica en las organizaciones o empresas genera problemas, sin embargo, con nosotros nunca hubo líos en ese sentido”.
Israel Romero, líder del Binomio de Oro.
“Codiscos, la compañía fonográfica amiga del Binomio de Oro, testigo de su crecimiento, se une de corazón a este gran homenaje del Festival de la Leyenda Vallenata”.
Fernando López H., vicepresidente artístico de Codiscos.
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