Cultura
Jacob Elordi: el galán monstruosamente sexy y más solicitado, camino al Óscar
Pasó de dormir en su coche a ser icono de la Generación Z por series como Euphoria; nominado al Oscar por Frankenstein y controvertido por revivir el clásico Cumbres Borrascosas.
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22 de feb de 2026, 08:11 p. m.
Actualizado el 22 de feb de 2026, 08:11 p. m.
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Este actor australiano, de ascendencia vasca, 1,96 metros, ojos pequeños, sonrisa con hoyuelos, mandíbula definida y unos kilos de carisma, no tiene redes sociales para proteger su vida privada, mastica chicle en las alfombras rojas y, luego de su primer éxito, El Stand de los Besos, durmió en su Mitsubishi 2004 en Los Ángeles.
Pese a que James Gunn le ofreció audicionar para Superman, y no lo hizo, se convirtió en el ícono de la Generación Z con la serie Euphoria y se consolidó en Hollywood con su rol de Felix Catton, en Saltburn, y de Elvis Presley, en Priscilla.

Ahora, Jacob Elordi, a sus 28 años, está nominado al Oscar (15 de marzo) por su interpretación del monstruo de ficción: Frankenstein, en la versión de Guillermo del Toro para Netflix. Y despierta odios, amores y pasiones, como el tóxico Heathcliff en la adaptación al cine de la novela de la inglesa Emily Brontë, Cumbres Borrascosas, junto a la más bella del mundo: Margot Robbie.
La película debutó en el número 1 de la taquilla mundial en San Valentín de 2026.
Jacob Nathaniel Elordi, a los 12 años, ya hacía poses dramáticas en los pasillos de su casa, emulando a sus ídolos: Paul Newman y Laurence Olivier. Nació en Brisbane, Queensland, en una familia católica de clase media-baja. Hace unas décadas, sus abuelos y su padre, de entonces 8 años, emigraron del país vasco con ocho dólares en el bolsillo con rumbo a Australia.
John Elordi, su padre, pintor de casas, construyó la vivienda para su familia durante trece años. Su mamá, Melissa, fue voluntaria como cocinera de un instituto.
Siendo el menor de cuatro hijos, comenzó a recibir clases de interpretación y a presentarse a concursos de belleza muy joven. Su sensibilidad artística le valió el bullying de sus compañeros: “Desde que participé en una obra de teatro, en el colegio, empezaron a decir que era poco masculino. Por suerte, tenía mucha confianza en mí como para hacer ambas cosas: me iba bien en los deportes y bastante bien en el teatro”.
Un día no se preocupó más por el qué dirán y le vio la ventaja a su situación: mientras preparaba obras de teatro, “pasaba los fines de semana con las alumnas más guapas del colegio de al lado, leyendo versos románticos”.
Tomando como referente al talentoso Heath Ledger, Elordi se trasladó a la ciudad de las estrellas, a 11.540 kilómetros de casa, y se alojó un par de semanas donde un amigo en el Valle de San Fernando. Muchas veces durmió en su coche en un parqueadero de Mulholland Drive.
Debutó en las tablas a los 11 años, cantando y bailando, interpretando al Gato con Sombrero en el musical Seussical, y en cine comenzó como extra en ‘Los Piratas del Caribe: La venganza de Salazar’, con 19 años.

Netflix fue su plataforma a la fama: no fue sino protagonizar la comedia romántica Mi Primer Beso, trilogía adolescente, para que sumara cuatro millones de seguidores. Luego, con la serie Euphoria, en sus tres temporadas y su noviazgo con Zendaya, consolidó su séquito.
Tras la ruptura con la actriz y su presunto romance con la modelo Kaia Gerber, su fama creció como espuma. Recuerda que en su audición para Euphoria tenía 400 dólares en el banco: “Si no me hubiera ido bien, me habría ido a casa un tiempo para ahorrar y poder volver”.
Lo que ocurrió en adelante fue inédito para él: firmas de moda como Valentino, Bulgari y Saint Laurent lo solicitaban para sesiones fotográficas y desfiles. Tanta fama lo abrumó, no lo creía. Aún hoy sigue sintiéndose un impostor y por eso lleva camisas con imágenes de los personajes que ha hecho y que le recuerdan el camino trasegado”.
Por el Óscar
Elordi, quien podría llevarse el premio Óscar como Mejor Actor de Reparto por su caracterización de Frankestein, es uno de los jóvenes más solicitados para los próximos proyectos de cabecera en Estados Unidos. Ya decidió quién lo acompañara el próximo 15 de marzo, en el Dolby Theatre de Los Ángeles. “Voy a llevar a mamá. Se lo prometí cuando tenía 15 años, así que tengo que cumplir mi palabra. Siempre ha creído en mí. Sin ella estaría completamente perdido”.

Del galán de Mi Primer Beso, serie de Netflix, pasó al complejo y oscuro Nate Jacobs, de Euphoria (HBO), que lo alejó de su imagen de galán juvenil (2019 al 2022).

Luego buscaría proyectos que le permitieran un rango interpretativo más amplio, fue el caso de sus papeles en ‘Aguas profundas’ (2022) y en ‘Saltburn’ (2023), donde demostró su presencia escénica y dotes de interpretación. Y ese mismo año se metió en la piel y en los pies de Elvis Presley en ‘Priscilla’ (2023), dirigida por Sofia Coppola, para encarnar a esta figura icónica desde una perspectiva íntima.
Su caracterización le valió que lo llamaran luego para dos proyectos de gran embergadura: ‘Frankenstein’ (2025) y ‘Cumbres borrascosas’ (2026).

Jacob se mete en la piel y el alma del monstruo creado por el doctor Victor Frankenstein, que horrorizado al ver a su creación, lo abandona. Y encarna a la criatura educada y sensible que se torna vengativa, tras el rechazo.
Para ello, se sometió a 11 horas diarias de maquillaje, tuvo que llevar a cuestas 42 piezas protésicas, 14 de ellas solo en cabeza y cuello. Sufrió una pérdida de peso significativa para reflejar la fragilidad y el dolor del personaje. Y aprendió danza butoh, teatro-danza japonés, para lograr un movimiento inestable, torpe y casi cadavérico. Utilizó también técnicas de canto gutural mongol para crear un timbre de voz profundo, áspero y agónico.
Contó el actor que además, se sometió a un aislamiento intenso durante el rodaje en Toronto, viviendo en una casa gótica y sumergiéndose en un estado emocional de vulnerabilidad y dolor. Y que sus días se ajustaron al horario de maquillaje, eliminando rutinas tradicionales de descanso y alimentación. Llegaba al set a medianoche para iniciar la transformación, trabajando jornadas de hasta 20 horas sin quejarse, según el equipo de producción.
Elordi describió el proceso como “muy doloroso” pero transformador. No negó las secuelas físicas y emocionales que le dejó el personaje, incluyendo dolor corporal intenso durante las madrugadas, que utilizó para dar autenticidad al sufrimiento de la criatura.
En una conversación con el director, Guillermo del Toro, antes de ser elegido para ‘Frankenstein’. Jacob le habló de sus orígenes vascos y él le respondió: “Entonces ya sabes de qué va esta película, ya sabes qué hacer”. Para Jacob, su herencia conecta con personajes atormentados, intensos y complejos.
El resultado: una ovación de trece minutos en Venecia, luego del estreno de Frankestein La crítica destacó la capacidad de Elordi para transmitir una profunda vulnerabilidad, inocencia y dolor físico y emocional.
Según André Didyme-Dóme, en Rolling Stone, “Jacob Elordi compone un monstruo ambiguo y potente que deja al Robert DeNiro de la versión de Branagh en la vergüenza. Su fuerza física es innegable, pero Del Toro le pide al actor que transmita anhelos, vulnerabilidad de inmenso resentimiento. Hay momentos de silencio que pesan más que cualquier grito. La progresión de su criatura, de inocencia confundida a brutalidad contenida, es uno de los logros más sólidos del filme”.

El crítico anota: “Elordi fue elegido por del Toro por sus ojos y su capacidad expresiva silenciosa. El resultado es una actuación digna de Óscar”. Medios como Variety describen su interpretación como “física y emocionalmente devastadora”, y al diseño de producción como “uno de los logros técnicos más notables del cine reciente”. Para Deadline: “Elordi está magnífico en un papel muy distinto al que acostumbra, mientras que Oscar Isaac (Víctor Frankenstein) se hunde en la locura con un ego desbordante”.
Amores de ficción y reales
En carteleras está Cumbres Borrascosas, la adaptación cinematográfica del clásico literario de Emily Brontë, dirigida por Emerald Fennell, donde Jacob interpreta a un hombre marcado por el dolor, la pérdida y una historia de amor imposible. Mientras Margot Robbie es Cathy, su alma gemela.
La elección de Elordi para este papel ha sido criticada por seguidores y académicos debido a que en la novela original de Emily Brontë, Heathcliff es descrito como un hombre de “piel oscura y origen incierto (posiblemente romaní o del sur de Asia)”. Elordi, siendo un actor australiano blanco, está en el centro del debate sobre la fidelidad racial del personaje.
La directora, Emerald Fennell, en cambio, considera que él encaja con la imagen de Heathcliff que ella imaginó al leer el libro en su juventud, priorizando la “intensidad emocional” y los elementos “pseudo-masoquistas” de la historia.
En entrevista para el medio GQ, Jacob dijo sobre la historia: “Muestra el amor en su forma más pura, casi humana. Hay amor romántico, paternal, y está el amor de amistad de Nelly y Cathy, y las formas en que nos lastimamos mutuamente a través de ese amor. Y está el amor de Cathy y Heathcliff, que es torturado, duradero y eterno, y el tipo de tristeza que nos infligimos mutuamente”.
Tanto él como Margot, se hacen mutuos elogios y es que la química salta a la vista en la pantalla. Ambos han hablado de una obsesión mutua y de una conexión profunda en el set. Jacob dice “cuando trabajas con Margot Robbie, no puedes quejarte de nada. Si crees que estás lidiando con muchas cosas, ella está lidiando con al menos 50 cosas más a la vez, y lo hace con una sonrisa. Es una fuente inagotable de inspiración en el set y una fuente de energía de la que sacar provecho. Es asombroso lo que logra”.
Por su parte, Robbie llegó a advertir que se sentía “perdida” sin su compañero tras el rodaje, aunque después aclaró que se refería al buen ambiente laboral y no a una relación real.
Para Jaime Ponce, periodista cultural y analista de cine: “Elordi es un actor de carácter. Se mantiene muy aislado del mundo de Hollywood, sin entregarse a la figuración. Es un personaje místico, un muchacho que se concentra en la creación de personajes, con Frankenstein logró darle humanidad al monstruo. Es un intelectual, le encanta leer y gracias a esto ha adaptado historias o psicologías de personajes a sus roles. Está escalando y dejando muy en alto el nivel actoral”.
Respecto a Cumbres Borrascosas, Ponce dice que “Jacob adaptó su personaje a las exigencias de la directora. Aunque este era inicialmente negro, siendo él blanco, le da la malicia y el erotismo que requiere, aunque considero que Margot se ve muy mayor para él, no siento que tengan tanta química”.

En la vida real se le ha llamado al actor ‘el rompecorazones de la generación Z’, Joey King, su compañera en ‘El stand de los besos’ fue su primera pareja mediática, salieron más de un año, y en la segunda temporada debieron besarse en calidad de ‘ex’.
En pandemia, tuvo una relación fugaz e intensa con Kaia Gerber, modelo e hija de Cindy Crawford y con Zendaya, coprotagonista de Euphoria.
Su relación más larga e intermitente ha sido con Olivia Jade Giannulli (2021-2025), influencer y youTuber. Aunque terminaron el año pasado, la prensa habla de reconciliación, al ser vistos juntos en Los Ángeles.
Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.
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