Diego ‘El Cigala’ habla sobre su trayectoria y de su nueva visita a Cali

El próximo 13 de mayo Diego ‘El Cigala’ se presentará en el Teatro Municipal. Hablamos con el artista que reside en República Dominicana.

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10 de may de 2015, 12:00 a. m.

Actualizado el 20 de abr de 2023, 02:02 a. m.

El próximo 13 de mayo Diego ‘El Cigala’ se presentará en el Teatro Municipal. Hablamos con el artista que reside en República Dominicana.

Diego ‘El Cigala’, el ‘cantaor’ de flamenco, a sus 47 años, ya es abuelo de dos niñas preciosas y   orgulloso padre de dos hijos, Diego y Rafael. El menor,  Rafaelito, heredero del prodigio de  sus cuerdas vocales, le saca más  sonrisas que  de costumbre. Y eso que  Diego Ramón Jiménez Salazar, que es todo risas, pasa fácilmente de la mueca feliz  a las lágrimas negras.   Lea también: El afecto de Diego 'El Cigala' por Cali, una ciudad de amigos

Rafaelito, este ‘mini Cigala’, de 9 años,  que canta las canciones de su padre y del ídolo de este, ‘Camarón de la isla’   le hace hinchar el pecho al ‘Cigala’, al cantar y zapatear como un adulto. Y se niega a acatar el pedido de sus maestros de  cortarse su cabellera que le llega a la cintura, y  que en el colegio se le enreda en todo, porque como  grita a los cuatro vientos con un gemido gitano: “¡Yo soy flamenco! No me pueden cortar el pelo”. 

 Pero mientras ‘Cigalita’ crece, su padre sigue llenando escenarios, como se espera que colme  el Teatro Municipal Enrique Buenaventura el próximo 13 de mayo, durante su gira ‘Lo mejor del Cigala, romance de la luna tucumana’.   Allí su voz flamenca y su duende se pasearán por temas con ritmo de tango y de bolero, como Naranjo en Flor, Los Mareados, Déjame que me Vaya y Nieblas del Riachuelo, entre otras.

Hablamos con el cantaor  de origen español, quien recibió el año pasado la nacionalidad hispano-dominicana  por residir en la isla caribeña.  

¿Qué recuerdos tiene de sus conciertos en Cali?

 Amo a Cali, a Bogotá, a   Colombia entero, desde el primer día que llegué a ese país. Demasiada buena música, muy  buenos salseros y sobre todo al pueblo colombiano lo llevo en mi corazón,  porque no he visto gente más bella en mi vida.  El de Cali es un público que nos  ha visto en tres ocasiones, y para mí es un honor  volver y mostrar La Luna Tucumana, Lágrimas Negras, Cigala & Tango, alguna pieza en homenaje a Paco de Lucía y a Camarón, yo creo que la vamos a pasar bien, ¿no?, (risas).

La primera vez que vino a Cali, se enfermó, pero no defraudó a  su público, ¿cómo hizo para sacar la voz?

No sé cómo fue,  estaba tupido. ¡Fue horroroso! Tuvo que venir un doctor a ver qué era. Pero al ver   el público que me esperaba afuera,  cuando salí a cantar se me abrió la voz.  Todos esos miedos que pasa uno ante un concierto  te mantienen alerta, y al subir al escenario, se abrió la garganta y quedó atrás el susto.

En ‘Romance de la Luna Tucumana’ incluyó  un repertorio variado, pero dijo que le quedaron faltando temas. ¿Es posible que haya una nueva versión?

Sí, claro. Yo siempre estoy escuchando música, y sobre todo el folclor. Te voy a decir un secreto, el folclor colombiano  es maravilloso, ¿ok?, y algún día espero dar una sorpresa. Me quiero introducir en la música  colombiana, en la raíz del pueblo, que tiene sonidos y ritmos muy bonitos y autores buenísimos. Entonces   espero algún día, Dios mediante, hacer algo.

¿Lo escucharemos cantar vallenatos?

Cantar un vallenato solo  no,   pero sí podría  mezclar  un vallenato con un solo de  flamenco, porque el género del  vallenato se presta para hacer algo más acústico y ponerle ese swing flamenco a esas letras tan buenas.

 ¿Cómo  un gitano interpreta  un tango?

El tango y el flamenco van de la mano.  Son músicas nocturnas, pendencieras, arrabaleras, nostálgicas, melancólicas. Sus letras hablan de amor, de desamor, de alegría, de pena y desengaño. Todo va  de la mano. No voy a cantar  por la mañana un tango, ¡loco! En cambio vos escuchás un tango en la noche y cala bonito con la guitarra, tomándote unos tragos. El flamenco  es lo mismo,  una cosa nocturna, se puede adaptar a todas las músicas, pero a las demás músicas les cuesta adaptarse a este.

¿Cuál fue ese primer acercamiento de Diego ‘El Cigala’ al flamenco?

Desde el vientre de mi señora madre yo ya estaba con la joda de cantar, con el perdón de la palabra, y desde chiquitito  he dejado de jugar al fútbol por cantar.  No más que yo escuchara una guitarra, soltaba el balón y ya estaba  cantando.

¿Empezó cantando o tocaba algunos instrumentos típicos del flamenco?

¿Sabes? En mi casa se toca la percusión, aparte de que mi señora madre nos ha cantado como los propios ángeles, y mi señor padre fue cantaor de flamenco. Pero aparte de cantar, a mí me gusta mucho la percusión, el bongó.

Pero, dice, que  no es un buen bailaor..

 Me gusta pegarme una pasaditas de bulería, sé lo que es el baile, he  bailado una patá graciosa de bulería en una fiesta, pero  no soy bailaor.

¿Qué piensa de calificativos como ‘El Sinatra del flamenco’ o que Paco  de Lucía lo catalogara una de las voces más bellas del  género?

[[nid:420250;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2015/05/cigala-y-su_hijo.jpg;left;{El cantante Diego ‘El Cigala’ y su hijo Rafaelito. Foto: Especial para El País}]]

Para mí fue un halago que el señor Paco de Lucía hubiese sido mi  compadre, ¡Dios lo tenga  en el cielo! El flamenco enmudeció con su muerte. Y  lo del ‘Sinatra del flamenco’  estoy muy lejos de ese señor,  era ‘La Voz’. Es un halago y  lo llevo con orgullo, pero, ¡qué va! Como  él nadie cantará. Pero para nada, por favor. Eso sí,  escucho  a Sinatra, a María Callas y el Réquiem de Mozart.  Esa es mi música y   la salsa, como no,  Héctor Lavoe, Rolando Laserie, Benny Moré, y mi compadre Bebo Valdés, que en paz descanse...

Usted sí que lloró ‘Lágrimas negras’ en su primer encuentro con Bebo Valdés...

Lloré muchísimo oyendo Lágrimas Negras. Con el maestro Bebo Valdés lloré muchísimo, hubo tantas emociones, aprendí tantas cosas en esos tres años  que fue increíble. La mayor emoción que tuve fue conocer a Bebo, a mi ídolo, a mi genio, a mi héroe. Le doy gracias a Dios.

¿Qué  agüeros tiene antes de salir a un escenario o  después?

Yo, persignarme y darle muchas gracias a Dios por todo lo que me depara todos los días de mi vida.  Dejo todo en manos del todopoderoso, de verdad.

¿Cómo surgió su amistad con el artista colombiano Diego Pombo?

A mi querido Pombo  y a su esposa los amo, los llevo en mi corazón. Son  seres humanos increíbles. Son mi familia. La pintura de  Pombo me recuerda a la de Frida Kahlo. En su casa, en un libro suyo de  pintura vi uno con la mitad de la cara de  Jesucristo y la otra de la media luna, y le dije ‘¿Por qué no ponemos mi cara y  la otra mitad que sea la media luna  color oro?’. Y él hizo un cuadro de dos metros por dos de alto. Quedé maravillado. Lo utilicé en la carátula de mi disco ‘Romance de la luna tucumana’. Pombo para mí es uno de los máximos exponentes  de las artes y la pintura en Colombia.

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