‘Chef’: la película de un carrito sanduchero

‘Chef’: la película de un carrito sanduchero

Septiembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez | Especial para GACETA
‘Chef’: la película de un carrito sanduchero

El exigente mundo de la cocina y sus tiranos críticos son representados en esta película que vale la pena ver.

Apta para todo público, la película ‘Chef’, es una comedia que promueve el valor de la familia en tiempos de superación de pruebas. Una producción agradecida y hecha para complacer, construida con sándwiches, redes sociales y amigos.

Como espectadora, tengo una especial debilidad por las películas que muestran ingredientes, cocinas y recetas. Los chefs, en cambio, ahora me seducen poco. Entonces encontrarme una película que lleva por nombre ‘Chef’ y que en su cartel muestra a una familia con cofias, me hizo entrar a la sala con una alta cuota de precaución. ¿Qué de bueno -nuevo- puedo ver sobre cocinas y cocineros si durante muchos años he visto obras maravillosas en torno a ingredientes y tradiciones? Sin embargo, entrar a una película sin expectativas tiene sus ventajas. Esto fue lo que me sucedió con esta producción dirigida y actuada por John Favreau, que es, a fin de cuentas, una historia ligera con una curiosa propuesta audiovisual. La película narra la historia de Carl Casper, un chef encargado de la cocina de un restaurante promedio de Los Ángeles, quien además es el padre separado y desentendido de Percy (11 años), al que dedica poco tiempo.La historia empieza con un muy atareado Casper, quien se prepara para sorprender al crítico culinario más importante de la ciudad. Necesita recuperar su prestigio en el medio y en un intento desesperado por captar la atención del crítico busca elaborar un magnífico menú, pero no lo consigue. Todo lo contrario, el hombre lo despedaza en su blog manifestando su decepción de haber visto en lo que se convirtió aquel chef que años atrás consideró la joven promesa de gastronómica.Este golpe cala no solo en la aburrida carrera de Casper, sino en su no menos patética vida, al punto que empieza a ser mal referenciado por las redes sociales. En su afán de ayudar a su padre, Percy le explica cómo funciona aquello del twitter y lo alienta a que conteste los ataques. Esto genera otras situaciones que llevarán a que su jefe directo (Dustin Hoffman) lo despida, su exmujer (Sofía Vergara) y el otro exmarido (Robert Downey Jr) lo animen a empezar un nuevo negocio en el que él, su hijo y su mejor amigo (John Leguízamo) se embarcarán en una nueva aventura. Hasta allí, nada novedoso. El gran acierto de esta comedia, a mi juicio, es la construcción de personajes menos polarizados y más naturales, en una vida que fluye menos grandilocuente, en torno a una road movie que atraviesa varios estados de Estados Unidos, por los que padre, hijo y amigo se mueven vendiendo sándwiches. Superando estos artilugios dramáticos, ocupémonos de la forma como se cuenta esta película y que es lo que termina siendo, como gran conclusión, lo novedoso. Bien por la introducción de los meta textos (esas ventanitas que se colocan en la pantalla agregando nueva información) que son bien aprovechados y refuerzan un aspecto relevante de la historia, el gusto y el conocimiento del hijo por las redes y los nuevos dispositivos narrativos. Entonces la película empieza a contarse no solo a través de diálogos y secuencias sino con comentarios de Facebook, trinos y videos grabados con celular que apuntalan bien la narración no solo dramática sino también visual. Claro, el esperado final feliz llega, pero en realidad de lo que menos se trata esta película es del duelo entre el crítico y el cocinero, que se nos plantea en un comienzo. Es cierto que esto pudo aprovecharse más, pero el haberse concentrado en el encuentro de la sazón y con éste la felicidad, basta. Lo importante, queda claro, es la manera de enfrentarse a los golpes. Y es que al final el instinto es la guía. Lo demás es lo de menos.

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