cultura
“Cali sabe lo que es sobreponerse al dolor”: El conmovedor mensaje de Flora Martínez tras el sismo
La cantante, directora y productora, celebra una década de su obra Frida Libre, que presentó a los caleños, y está nominada a Mejor Actriz Protagónica en los Premios Macondo, que se realizarán el 25 de octubre también en esta ciudad.
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18 de oct de 2026, 08:51 p. m.
Actualizado el 18 de oct de 2026, 08:53 p. m.
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Flora Martínez regresó a Cali este mes de octubre por dos razones del alma: para presentar, el pasado 16 de abril, en la Arena USC, una de las producciones teatrales más exitosas en Colombia: ‘Frida Libre’, su monólogo que celebró una década, y para asistir a los Premios Macondo, en los cuales está nominada por Basta Mamá, su producción cinematográfica, el próximo 25 de octubre.
Actriz, cantante, directora y productora, Flora revive a Frida Kahlo en una obra teatral para la que investiga, escribe, actúa y canta en una puesta en escena que explora el dolor, los amores y la inquebrantable identidad de esta pintora mexicana.
Hablamos con Flora sobre cómo esta obra ha marcado su vida y por qué la lucha de esta artista se siente más urgente y elocuente que nunca en tiempos convulsos donde la desesperanza está a la vuelta de la esquina.
¿Cómo nació este vínculo personal que tiene con Frida Kahlo hace más de diez años?
Es por Frida que me volví actriz. Vi una obra sobre ella cuando era muy chiquita y después conocí sus cuadros; me ha acompañado a lo largo de mi vida. Frida Libre se estrenó hace diez años y fue algo muy bonito, que me permitió unir la actuación, la música y el arte, todo en uno. En este aniversario, siento que Frida está más elocuente que nunca.
Al repasar la vida de ella y su compleja relación con Diego Rivera, ¿qué nuevas lecturas tiene de su legado?
Me di cuenta de que la gran lucha que tenían estaba al servicio de una resistencia artística, que llamaba a no olvidar quiénes somos o de dónde veníamos. En esa época de la dictadura de Porfirio Díaz venían a mandar las costumbres europeas y, aunque traían cosas maravillosas, se consideraba que todo lo que fuera campesino, las costumbres ancestrales y la identidad propia eran atraso, que ya no servía. Pero artistas como Frida decían: “Un momentico, si no sabemos quiénes somos, nos vamos a terminar disfrazando de otra nación”. Es muy bello ese llamado que hacen a la identidad y a la memoria.

¿Por qué ese llamado a las raíces es tan pertinente hoy?
No sé si te pasa, pero hoy en día uno hace un scroll en el celular y en un minuto ya sabe qué ocurrió en tres países, ve tres recetas distintas y dos masajes faciales. Es un bombardeo de información tal, que uno está lleno de todo, pero a la vez nos vamos desconectando. La raíz ya no es nuestra, ya no tenemos pasado y eso es muy peligroso.
Ese llamado que estos artistas hacían para no perder su identidad es necesario hacerlo ahora a través del arte. Es una resistencia al no olvido, a saber de dónde venimos, quiénes somos y la belleza de ser humanos.
¿Cuál es el mensaje que los caleños, que estamos viviendo un duelo tras el sismo, se llevan al ver ‘Frida Libre’?
Si alguien hizo un homenaje a la humanidad, al ser humano, al sentir, al dolor y a las dificultades, fue Frida. Y Cali, más que nunca, sabe lo que es la dignidad de sobreponernos a las dificultades. El mensaje es volvernos a parar sobre nuestras raíces, sobre nuestros muertos, nuestros dioses y nuestro orgullo, y salir adelante, pero sabiendo quiénes somos.

¿Qué rol juega la música en ese ejercicio de memoria?
Con mi esposo José (Reinoso, músico uruguayo) nos dimos cuenta de que la música es el mapa emocional de nuestra historia. Uno escucha una canción de hace 40 años y te devuelve a esos lugares, a la familia, a la niñez, al pasado. Es importantísimo encontrar esos elementos que nos ayudan como anclas en el tiempo y nos permiten fortalecernos. No se trata de decir “sí, que viva el dolor”, sino de saber cómo transformar ese dolor en arte y belleza, tal como hacía Frida.

¿Qué le canta hoy a Frida, que hace diez años no se atrevía a cantarle?
Por ejemplo, ‘Noche de ronda’. Siento que las canciones en la obra han cambiado mucho, porque hace diez años yo apenas estaba empezando con la música. Conozco a mi esposo hace 20 años; es un gran músico que acompañó a figuras muy importantes y me fue enseñando, pero hace una década era la primera vez que yo cantaba en público. Era algo que hacía de forma muy frágil. Hoy en día, esas mismas canciones salen con la fuerza que tiene la actriz.
“Pude emparejar durante estos diez años, actuación y música. Mi voz hoy en día es libre. Para Frida, la música era su manera de sanarse; le decía a sus alumnos que pintaran mientras cantaban para llamar a sus antepasados”.
La maternidad
Hija de padre colombiano, Hernando Martínez, y madre canadiense (Melinda Prowse), Flora Martínez Prowse nació en Montreal, el 1 de noviembre de 1977, pero se mudó a Colombia al cumplir su primer año de edad, debido al regreso de su papá.
Creció en un entorno familiar con fuerte inclinación artística en Bogotá, pasando algunas temporadas en North Vancouver, Canadá. Vivió su adolescencia en una casa en La Calera, a las afueras de la capital colombiana. A los 14 años empezó su formación como actriz en la academia de Edgardo Román, y a los 15 se dedicó de lleno al teatro, independizándose de su hogar.
Colombia la vio debutar en la serie Mambo, y desde entonces cambió de piel muchas veces en televisión: como Imelda, en María Bonita; Isabel, en La Otra Mitad del Sol; Susana, en Leche; Marlene, en La Saga; Inés, en Tiempo Final; María, la Mujer Creyente, en Mujeres Asesinas; Tatiana, en Vecinos; Amanda Mora, en La Bruja, y Lina, en Amas de Casa Desesperadas. Participó en producciones internacionales como La Ley y el Orden, Alias el Mexicano y El Chema.

En cine se robó el corazón de todos como Rosario Tijeras; también actuó en Soplo de Vida, Downtown: A Street Tale, Tuya Siempre Lola. En Itzia, Tango y Cacao debutó como directora, y con ¡Basta Mamá!, su protagónico, se ha llevado todos los aplausos.
En teatro interpretó a Herat, pero Frida Libre es el monólogo musicalizado que más orgullo le ha dado.
Esta obra toca una fibra muy actual y dolorosa: la herida invisible del maltrato psicológico. Frida vivió un amor con Diego Rivera atravesado por la infidelidad y la crueldad.

Para Flora, “es maravilloso que hoy en día las mujeres tengamos cada vez más esa voz propia y que ya no nos quedemos calladas. Ahora contamos con un círculo de mujeres que nos apoyan, e incluso de otros hombres. El maltrato psicológico debemos dejarlo en el pasado, en las cavernas, ya no cabe en la sociedad actual. Tenemos que volver a ser seres humanos en todo nuestro esplendor; si no, significa que seguimos siendo cavernícolas”.
Para la artista, quien es madre de Sofía, junto a su esposo, el pianista y compositor uruguayo José Reinoso, y participó en la crianza de los hijos de este, Malena y Borja, interpretar a Frida, cuyas heridas más profundas fueron sus abortos y su cuerpo roto, trascendió lo corporal.
“Conocí sus cuadros a los 15 años, y sentía que experimentaba las cosas igual que esa mujer. A mí, el ser madre me permitió anclar todo mi propio dolor y hacer un proceso de sanación profunda conmigo misma. Tener un hijo te da la posibilidad de ser la mejor versión de ti misma, porque sientes: ‘Dios mío, esta personita me está viendo cada día y quiero ser su mejor ejemplo’. Quise que todo lo que no pude tener en mi infancia, a nivel espiritual y emocional, a mi hijo no le faltara. Esa fue mi inspiración más grande. Sin la maternidad, mi vida hubiera sido mucho más dura”.
También considera que si Frida “hubiera sido madre, se habría podido liberar de ese amor de Diego, que fue tan tóxico y le hacía tanto daño. Yo, por suerte, tengo un panzón que es la bendición más grande que me dio la vida. Un hijo le da a uno un sentido de sí mismo y una identidad que te hace más fuerte ante el otro.
“Diego Rivera era un gran artista, un genio creativo, pero a nivel afectivo era horrible. Ella volcó en él ese amor por un hijo que no tuvo, por eso fue un amor tan complejo. Un amor que la destruía, pero que la sostuvo; una contradicción”, dice.

Dato clave

Directora y productora
Flora tiene su casa llena de Fridas, a las que mira y les habla. Sabe que en casi todas las dedicatorias de sus obras, la artista escribía: ‘Aquí te dejo este cuadro para que no me olvides’ y reflexiona: “La verdadera muerte es el olvido”.
En el escenario, Flora siente que llega el espíritu de la artista mexicana y ella es una especie de médium para llevar su llamado poderoso a la identidad y a la resiliencia. “Al meterme en sus zapatos, me di cuenta de lo que era vivir con ese cuerpo roto y esos medicamentos encima para aminorar el dolor físico”.
Pintar cuadros fue su manera de romper su propia cárcel, expresa Flora: “Creó un yo imaginario a través de la pintura para empoderarse. Muchas veces hice lo mismo desde la actuación: agarré mi dolor y mis dificultades y creé personajes”.

Admira esa capacidad de la artista de celebrar la vida en medio del dolor, con polio, la columna rota y su pelvis partida. “Su mensaje es que debemos agradecer cada día lo maravilloso que tenemos, porque en la vida siempre vienen cosas que nos dejan patas arriba y nos dan un giro completo”.
Les ocurrió a ella, su esposo y sus hijos, cuando vivían en el campo, en Uruguay: un día cayó un rayo en su casa y dejó todo reducido a un cuadrado de cenizas. “Ahí logras reconocer el valor de la vida y agradecer. Habíamos viajado a Montevideo con los niños y dejamos al perro con la abuela. La vida nos protegió, sacándonos de ahí justo antes. Perdimos cosas, pero elegimos seguir adelante”, dice.
Flora y su esposo, José Reinoso, son directores y productores independientes. “Eso nos ha traído alegrías inmensas. ‘Basta Mamá’ —en Amazon Prime— estuvo muchos meses en el Top 10 de las películas de comedia más vistas, compitiendo con producciones gringas gigantes. La compraron Avianca e Iberia, se transmite en India y entró a Hulu, en Estados Unidos, donde le va de maravilla. Y acaba de ser nominada a uno de los mejores festivales de cine en España. “Ya estamos preparando la película que sigue y muchas sorpresas vienen en camino”.
Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.
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