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Actriz de ‘Padres e hijos’ rompió el silencio sobre su separación tras 18 años de matrimonio: “Entré en crisis
La intérprete colombo-británica denunció que su pareja le terminó por WhatsApp tras una infidelidad; la crisis emocional la llevó a la hospitalización.
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27 de abr de 2026, 07:43 p. m.
Actualizado el 27 de abr de 2026, 07:43 p. m.
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La trayectoria artística de la colombo-británica Fiona Horsey ha estado marcada por el éxito en producciones como Padres e hijos, pero recientemente su vida dio un giro dramático lejos de las cámaras.
La actriz confesó públicamente que su matrimonio de casi dos décadas se disolvió de manera traumática, enfrentándola a una realidad que describe como el fin de una fantasía. Según relató, el proceso de separación no solo incluyó el descubrimiento de una infidelidad, sino que culminó con una notificación de ruptura enviada a través de la aplicación de mensajería WhatsApp.

Este evento fue el detonante de una crisis nerviosa que comprometió seriamente su bienestar emocional y la obligó a buscar asistencia médica urgente en una clínica especializada.
El distanciamiento comenzó mientras la intérprete se encontraba en Londres cumpliendo con compromisos personales y familiares junto a sus dos hijos adolescentes. Durante esa estancia en el extranjero, su esposo habría iniciado un vínculo sentimental con una persona de menor edad, aprovechando la separación geográfica para replantear su vida sentimental.
La noticia fue recibida por la actriz de forma fría y digital, lo que generó un impacto psicológico inmediato. Horsey describió este episodio como una traición profunda, señalando que la falta de comunicación presencial agravó el sentimiento de abandono y la desorientación que experimentó en aquel momento de vulnerabilidad.
Tras su regreso al territorio colombiano, la situación de salud mental de la celebridad se complicó ante la falta de una red de apoyo sólida. Fiona Horsey denunció que, lejos de encontrar consuelo en sus círculos más cercanos, se enfrentó al juicio de varios integrantes de su propia familia.
Los cuestionamientos sobre su rol como madre y las etiquetas sobre su estado emocional profundizaron su angustia, llevándola a tomar la decisión de cortar vínculos con quienes minimizaban su sufrimiento. La actriz enfatizó que la presión social y el estigma sobre las rupturas amorosas la hicieron sentir incomprendida en un periodo donde la hospitalización se hizo necesaria para estabilizar sus funciones cognitivas y emocionales.
En medio de su proceso de recuperación, la actriz buscó refugio en actividades cotidianas para alejarse del dolor que le generaba el entorno del espectáculo y las metas familiares que ya no existían. Decidió trabajar en una tienda de ropa, un empleo que calificó como su tabla de salvación frente a la depresión y la soledad.
Esta etapa le permitió redescubrirse fuera del “piloto automático” en el que, asegura, vivió durante años por seguir los lineamientos de una sociedad que no enseña a hablar de las emociones con la pareja. Para ella, el matrimonio se había convertido en una dinámica de cumplimiento de objetivos donde el ser individual quedó completamente desdibujado.
A pesar de la intensidad de la crisis, la artista rechazó el uso de fármacos psiquiátricos, apostando por un camino de sanación basado en la gratitud y la evolución personal. Aunque reconoce que su visión sobre el amor romántico tradicional ha muerto, su enfoque actual se centra en el crecimiento propio y en la crianza de sus hijos.

Comunicador social y periodista de la Universidad Antonio José Camacho. Tecnólogo en Producción Audiovisual y técnico en Diseño e Integración Multimedia del SENA, además de especialista en Fotografía Publicitaria. Experiencia en periodismo de campo frente a cámara, redacción web y gestión de redes sociales
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