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Valle del Cauca: el motor agrícola de Colombia que lidera exportaciones y producción de alimentos

La agroindustria de la región aporta el 20 % del PIB Nacional, lo que convierte a este sector en eje fundamental para fomentar la competitividad.

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Agroindustria, motor de desarrollo y competitividad para el Valle del Cauca.
Agroindustria, motor de desarrollo y competitividad para el Valle del Cauca. | Foto: Collage El País con fotos del Ciat y Cenicaña

7 de ago de 2026, 09:04 p. m.

Actualizado el 7 de ago de 2026, 09:04 p. m.

El Valle del Cauca es considerado como una de las principales regiones agrícolas del país. No en vano, en el verdor de sus tierras se cultiva el 30 % de la agricultura colombiana, aportando el 20 % al PIB nacional.

Su diversidad y capacidad productiva, su ubicación estratégica y su cercanía con el principal puerto sobre el Pacífico, lo convierten en un territorio fundamental para la seguridad alimentaria del país y el crecimiento económico de la región.

En este territorio se produce caña de azúcar, café, aguacate, arroz, cítricos, piña, uva, cacao y plátano. Además, es fuerte en ganadería, porcicultura y avicultura, entre otras cadenas productivas que mueven las economías rurales.

María Eugenia Saavedera, presidenta Ejecutiva de la Sociedad de Agricultures y Ganaderos del Valle, SAG, corroboró lo anterior diciendo que el departamento cuenta con un potencial agrícola estimado en 786.000 hectáreas aptas para actividades agropecuarias, de las cuales 448.500 hectáreas son aprovechadas actualmente.

“Estos datos lo que significan es que existe un importante margen para incrementar la productividad y diversificar la producción bajo criterios de sostenibilidad”, dijo.

Agregó: “el valle geográfico del río Cauca nos otorga la capacidad de producir durante los 365 días del año. El Valle es una despensa agrícola para Colombia. Contamos con una sólida articulación entre productores, centros de investigación como el Ciat, Cenicaña y Agrosavia y la academia, que ha consolidado un ecosistema agroindustrial eficiente y resiliente”.

Asimismo, destacó que pese a las fortalezas, en el departamento “somos conscientes de los desafíos globales y locales. Sin embargo, convertimos cada reto en una ventana de oportunidad estratégica y es así como hemos mirando hacia la gestión eficiente del agua, la agricultura de precisión y el aprovechamiento de subproductos en modelos de economía circular”.

Exportaciones agrícolas

Según datos entregados por Analdex, en 2025 la principal región exportadora de productos agroindustriales por volumen fue el Valle del Cauca, desde donde se despachó la tercera parte de lo vendido al mundo.

Entre los principales productos que contribuyeron al crecimiento de las exportaciones se destaca café sin tostar, sin descafeinar, que concentró el 21,0 % del total y registró un aumento de 151,6 %, seguido por azúcar de caña en bruto, con una participación de 5,0 % y un crecimiento de 104,1 %.

La agroindustria de la caña de azúcar continúa consolidándose como uno de los principales motores económicos del Suroccidente colombiano.
La agroindustria de la caña de azúcar continúa consolidándose como uno de los principales motores económicos del Suroccidente colombiano. | Foto: Foto: Cenicaña, cortesía para El País

Algunos de los principales destinos de las exportaciones del Valle del Cauca se destaca Estados Unidos, que concentró 25,5 % del total y registró un aumento de 17,9 %, seguido por Ecuador, con una participación de 14,1 % y un crecimiento de 23,1 %, y México, que representó 5,0 % y aumentó 19,6 %.

Entre tanto, según el Ritmo Exportador de la Cámara de Comercio de Cali, para el primer trimestre de 2026, el café lideró la canasta exportadora con US$46 millones, impulsado por la menor disponibilidad de inventarios a nivel global y una mayor demanda internacional, factores que fortalecieron la posición del Valle del Cauca como proveedor confiable.

El papel de la agroindustria de la caña

La agroindustria de la caña de azúcar continúa consolidándose como uno de los principales motores económicos del Suroccidente colombiano, no solo por su aporte a la producción agrícola e industrial, sino también por su impacto en el empleo, las finanzas públicas, la innovación y el desarrollo de las comunidades rurales.

Este sector representa el 0,5 % del PIB nacional, el 2,1 % del PIB industrial y el 1,9 % del PIB agrícola del país.

Según datos de Asocaña, actualmente, cuenta con 235.000 hectáreas sembradas de caña y genera alrededor de 286.000 empleos directos e indirectos. En los municipios donde desarrolla su actividad, seis de cada diez familias dependen económicamente de esta agroindustria, lo que la convierte en una de las principales fuentes de ingresos y estabilidad laboral del Suroccidente colombiano.

Su impacto también se refleja en el fortalecimiento de las finanzas locales. De acuerdo con cifras del sector, en algunos municipios los ingenios aportan más del 60 % de los ingresos tributarios, porcentaje que en Miranda (Cauca), por ejemplo, alcanza el 72 %. Según estudios de Fedesarrollo, estas localidades presentan mayores niveles de cobertura en educación y salud, mejores salarios y un PIB per cápita superior al de otros municipios con características similares.

Investigación en el agro

La ciencia ha sido determinante para el desarrollo del campo. El departamento cuenta con dos de los centros de investigación agrícola más importantes de América Latina: Cenicaña y el Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, hoy parte de la Alianza de Bioversity International, instituciones que han convertido al Valle en un referente de innovación para la agroindustria y la seguridad alimentaria.

. El departamento no solo es reconocido por su capacidad productiva, sino también por albergar algunos de los centros de investigación agrícola más importantes de América Latina
El departamento no solo es reconocido por su capacidad productiva, sino también por albergar algunos de los centros de investigación agrícola más importantes de América Latina | Foto: Foto: Ciat, cortesía para El País

Así es como Cenicaña, creado en 1977 gracias al aporte de ingenios y cultivadores de caña, hoy es uno de los cinco centros privados de investigación del país y un referente internacional en innovación aplicada al sector agroindustrial. Entre sus principales aportes está el desarrollo de las variedades CC (Cenicaña Colombia), que ocupan el 99 % del área sembrada con caña en el país y han sido transferidas a México, Ecuador y Perú. También lidera la transformación digital del sector mediante una infraestructura que integra más de 2000 sensores, 45 estaciones meteorológicas automatizadas y una red que genera más de 10 millones de registros diarios para monitorear las condiciones climáticas y apoyar la gestión del recurso hídrico.

Sus investigaciones han impulsado la mecanización sostenible de la cosecha, el desarrollo de nuevas variedades más eficientes en el uso del nitrógeno, el aprovechamiento de residuos agrícolas y la búsqueda de nuevos usos para el etanol como aporte a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Por su parte, el Ciat, con sede en Palmira, durante casi seis décadas ha desarrollado investigación para fortalecer la agricultura tropical. Desde allí se generan soluciones para cultivos estratégicos como arroz, fríjol, yuca, musáceas y forrajes, además de investigaciones en biodiversidad, agricultura digital, salud del suelo y adaptación al cambio climático. Uno de sus mayores activos es Semillas del Futuro, un banco de germoplasma que conserva más de 67.000 variedades de fríjol, yuca y forrajes tropicales, de las cuales más de 10.000 son de origen colombiano.

Su impacto también se refleja en una red de más de 200 aliados y en más de 500 proyectos desarrollados en Colombia, así como en su papel como centro de formación científica que, entre 2022 y 2026, recibió a más de 15.000 estudiantes, investigadores, productores y representantes de instituciones nacionales e internacionales.

Este ecosistema científico se complementa con el trabajo de organizaciones como Procaña, que durante más de cinco décadas ha representado a los cultivadores de caña y que hoy impulsa el Manifiesto por la Defensa del Agro Colombiano, una hoja de ruta construida desde la experiencia de quienes trabajan la tierra todos los días.

La propuesta plantea seis prioridades para el país: garantizar la seguridad física en las zonas rurales; fortalecer la seguridad jurídica y la protección de la propiedad privada; recuperar un catastro con enfoque de formalización y no exclusivamente fiscal; defender la producción nacional mediante reglas de competencia equitativas; invertir en infraestructura rural; y construir políticas públicas con criterios técnicos y diálogo permanente con los sectores productivos.

Comunicadora Social - Periodista de la Universidad Autónoma de Occidente, con amplia experiencia en periodismo regional, comercial y desde hace tres años trabajo en la sección de economía.

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