Economía
“Para crecer, todos tenemos que ponernos la camiseta”: Ana Fernanda Maiguascha explica por qué todo el país debe apoyar a Buenaventura
La economista Ana Fernanda Maiguashca habla del futuro del Valle y de Colombia. Afirma que el emprendedor debe asociarse y pensar diferente.
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18 de oct de 2026, 04:10 p. m.
Actualizado el 18 de oct de 2026, 04:10 p. m.
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Ana Fernanda Maiguashca es caleña, economista de la Universidad de los Andes, hizo parte de la Junta Directiva del Banco de la República y hoy está al frente de Colombia Compite, una organización que impulsa políticas para mejorar la competitividad del país.
Esta semana participó en Cali del foro sobre perspectivas económicas de Anif, en el que dio su visión del Valle del Cauca y de Colombia.
¿Cómo cree usted que podrían impactar, en la economía, eventos recientes como el terremoto que afectó a la región?
En el caso del Valle del Cauca, lo que vemos es que sí ha habido una afectación importante del tejido empresarial con el terremoto. En consecuencia, hay un impacto negativo en el crecimiento porque no veo que la inyección de recursos, que vengan con la reconstrucción, alcancen a ser la tracción que necesitamos para que no se impacte el crecimiento, en este último trimestre del año.
Diciembre es un mes muy importante en la economía caleña y creo que ahí vamos a contrarrestar un poco esos resultados, pero hay una capacidad productiva que se vio afectada y creo que, sin lugar a dudas, vamos a tener algo de esto recogido en los números.
Para el año entrante, ya la inversión que se mueva en torno a la reconstrucción, probablemente se va a meter en la dinámica de inversión de la región, y esperamos que lo que eso genere sea un poco más que recuperación, es decir, un crecimiento que sea atípico para el primer y segundo trimestre del año. Pero lo cierto es que todavía esta dinámica es lenta y, probablemente, lo que veamos es una tendencia a crecer menos.
¿Cómo encuentra usted el sentimiento regional y qué dicen los empresarios?
Siento que tenemos dos fuerzas que se contraponen, en el caso particular del Valle del Cauca, estamos hablando de una economía muy transable, es decir, muy afectada por las condiciones del comercio mundial porque exporta una parte importante de su producción y que, a la vez, depende de insumos que se importan, y eso significa que la tasa de cambio es una variable muy relevante. Este ha sido un año en el que el peso se ha fortalecido de manera importante y esto impacta a esos negocios exportadores, que, sumándole el terremoto, ha hecho que sea un semestre retador.
Por otro lado, la forma en la que se habla de los empresarios, de la empresa, de la inversión, de facilitar los negocios cambió, y eso se da porque la política del gobierno actual es muy distinta a la que teníamos antes, entonces creo que estamos en tiempos más optimistas.
¿Usted confía en que el cambio de gobierno se reflejará en mejores condiciones para la economía?
Yo siempre confío en eso, porque de lo contrario sería darnos por vencidos, en un país que realmente tiene cosas que otros países no tienen para crecer.
Otros no tienen estas fuentes de energía que Colombia tiene, nosotros ya estamos entrando en un proceso de transición demográfica acelerado, pero en todo caso tenemos una gran cantidad de talento que hemos desperdiciado.
Lo preocupante es que no seamos capaces de ponernos de acuerdo; es incomprensible cómo es que algo que depende de que nos sentemos a la mesa y digamos: no vamos a hacer 20 cosas, pero vamos a hacer 3 y las vamos a hacer juntos. El precio que estamos pagando por no hacer las cosas juntos son todas estas estadísticas sociales en que la gente va perdiendo la esperanza.
Pero tampoco podemos quedarnos a decir que no hay esperanza, que acá nada funciona, que acá nadie me ayuda. Eso no resulta en progreso en ningún país.
Aquí la camiseta no la tenemos que poner todos y todos tenemos que trabajar de la mano con los actores públicos y privados para ver cómo es que logramos un mayor nivel de crecimiento y, sobre todo, para el Valle del Cauca, es imperdonable que una región que tenga su puerta al Pacífico, esa conexión con el mundo, y que esta no sea un polo de desarrollo.
¿Para usted cuáles son los mayores problemas, en términos económicos del país: déficit, inflación o tasas de interés altas?
En Colombia tendemos a pensar que hay una bala de plata, una solución mágica que arregla todos los problemas, eso no existe. La idea de que vamos a seguir haciendo lo mismo que hemos hecho en el pasado y eso va a resultar distinto, pues no tiene mucho asidero en la realidad.
Ahora bien, lo cierto es que este país no tenía unos números fiscales tan complejos desde hace muchísimo tiempo. ¿Y eso a nosotros en qué nos va a afectar? Nos va a afectar porque hay procesos que dependen del gasto público y muchos de esos gastos no van a poder seguir al mismo ritmo que venían. Si en una casa tenemos la deuda desbordada, uno no puede ni pensar, ni dormir, y eso le impide ser productivo por la preocupación.
La dinámica de un país no es muy distinta; entonces, primero tenemos que solucionar ese pilar, lo financiero, y simultáneamente tenemos que pensar en cómo reiniciamos la inversión para que los negocios puedan empezar a correr de una manera más dinámica. Necesitamos el entusiasmo, pero también el ajuste fiscal, y eso nos toca a todos un poquito porque lastimosamente llevamos unos buenos años con el rumbo un poquito perdido.
El Informe completo ya está disponible.
— Colombia Compite (@ColombiaCompite) September 30, 2026
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Precisamente, ¿cómo ve, en términos de competitividad, al Valle del Cauca?
En Buenaventura tenemos un problema de un equilibrio social muy complejo y, de alguna forma, hemos decidido contraponer las necesidades sociales con las necesidades del desarrollo de infraestructura.
Ahí tenemos un polo de infraestructura gigantesco para el país, es la puerta que nos conectaría con Asia. Mientras que en Perú se inauguró un puerto gigantesco, pensando en esa avenida de desarrollo, nosotros seguimos teniendo problemas para construir un pedacito de carretera, porque ni siquiera es un tramo gigantesco; no logramos que haya la intención de mejorar la infraestructura, no del Valle del Cauca, porque este no es un tema del Valle del Cauca, esta es la salida de todo el país hacia el Pacífico y también la entrada, porque nosotros también necesitamos insumos que vienen de fuera.
Yo creo que nos falta una gran dinámica de que todo el país se ponga la camiseta, porque Buenaventura, en este caso, somos todos, como todos somos Puerto Antioquia, como todos somos el aeropuerto de Cartagena, como todos deberíamos ser el metro de Bogotá. Hay que entender que estos desarrollos no son solamente porque una región se va a beneficiar, sino que lograr el desarrollo del puerto y, más importante, de su comunidad, es clave para que el país pueda insertarse realmente en las cadenas globales de valor.
Si nosotros queremos seguir protegiéndonos y pensando que ese estado nos va a salvaguardar del mundo, en lugar de ir a aprovechar el mundo, no vamos a lograr dar los saltos que saquen de la pobreza a la gente.
Necesitamos que esa intención no sea la de una gran empresa exportadora, sino también la de ese microempresario, que necesitamos que compita, que se asocie, que se junte con más para que quiera crecer y quiera exportar, ¿desde cuándo? Desde el día cero y que esa demanda de alguna manera nos vaya llevando a que tengamos una conversación social distinta a la que hemos tenido hasta el momento.

¿Venimos hablando de competitividad hace muchos años, usted cree que Colombia ha cambiado?
Hay una gran cantidad de variables en las que se ve un progreso muy importante de la sociedad colombiana. Pero también es cierto que no es suficiente. ¿Por qué? Fundamentalmente porque la capacidad que hemos tenido de traducir esos avances en un crecimiento, que ampare al grueso de la población, no ha sido suficiente.
De alguna manera, nuestro tejido productivo no es lo suficientemente ni denso ni grande para recoger a todas las personas. Entonces, esta es una economía donde una porción muy importante de las personas tienen que recurrir a la informalidad, a la supervivencia.
Creo que una parte importante de las dinámicas de competitividad de este país depende de que las personas nos sintamos y vivamos distinto, de que nos asociemos, de que no emprendamos solos, de que lo hagamos con otra persona que tiene esa misma idea de negocio y, en lugar de sumar un capital, sumamos dos o tres capitales.

Comunicadora Social de la Universidad del Valle con más de 30 años de experiencia en prensa, en especial en periodismo económico aplicado en varios medios de comunicación nacional.
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