Economía

La deuda pública que heredan los colombianos; experto entrega análisis

Colombia es un país que lleva dos siglos viviendo del crédito.

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Así es como Colombia ha vivido entre deudas en los dos últimos siglos. | Foto: Alejandro Acosta

30 de ene de 2026, 08:06 p. m.

Actualizado el 30 de ene de 2026, 08:06 p. m.

Por: Isaac Niño, columna de opinión Economía

Colombia debe más de $1.192.6 billones. Dicho de otra forma: usted, sus hijos y nietos, ya cargan con una parte de esa deuda. Qué significan realmente estas cifras y, sobre todo, cómo afectan la vida cotidiana de quienes pagan impuestos sin darse cuenta. Empecemos por distinguir algunos conceptos clave.

Deuda colombiana: es toda la deuda que deben los colombianos en su conjunto, tanto el Gobierno como los privados, esta última es la deuda que las empresas, usted y yo tenemos con bancos y otras empresas. Esta deuda privada la pagan únicamente quienes la contraen, a diferencia de la deuda pública, que nos toca pagarla a todos.

Deuda pública: es toda la deuda que ha contraído el Gobierno, tanto dentro de Colombia como en el exterior.

Deuda pública interna: es la porción de la deuda pública prestada dentro del país, principalmente por bancos locales, inversionistas institucionales y fondos de pensiones que operan dentro de nuestras fronteras.

Isaac Niño, consultor económico habla de la política arancelaria de Donald Trump.

Foto tomada de Linkedin
Isaac Niño, consultor económico habla de la deuda pública en Colombia. Foto tomada de Linkedin | Foto: Linkedin

Deuda pública externa: corresponde a la deuda que Colombia tiene con agentes del exterior: bancos internacionales, organismos multilaterales como el Banco Mundial o el FMI y, en palabras del presidente Petro, los “riquillos banqueros” de Wall Street que, desde afuera, le prestan plata al país.

La deuda privada también se divide en interna y externa, pero no ahondaremos en ella hoy. Nuestro foco es la deuda pública: cuándo empezó y qué tan buenos hemos sido para pagarla.

Colombia, dos siglos viviendo del crédito

Colombia se endeudó por primera vez en 1822, cuando bancos británicos desde Londres le prestaron a la entonces Gran Colombia dos millones de libras esterlinas. Sí, apenas dos años después de la independencia ya teníamos deuda registrada en el “datacrédito” internacional. Estos recursos se destinaron a pagar deudas de la guerra, salarios del Ejército Libertador y el funcionamiento de un país recién nacido. Lo que alcanzó a llegar, porque según historiadores, una parte importante se perdió entre intermediarios y comisionistas.

Deuda pública en Colombia | Foto: Juan Carlos Sierra

Colombia nació endeudada y tumbada. Cuatro años después, en 1826, el país declaró el impago de su deuda por falta de recursos, y solo hasta la segunda mitad del siglo XIX logró renegociarla. En otras palabras, al menos tres generaciones de colombianos pagaron esa novatada de los libertadores.

Entre 1840 y 1860, Colombia volvió a renegociar su deuda en varias ocasiones, principalmente por la separación de Venezuela y Ecuador, lo que redujo la capacidad de pago mientras la deuda seguía siendo la misma.

Más adelante, durante la crisis de 1929, Colombia volvió a suspender parcialmente el servicio de su deuda externa entre 1930 y 1935, en el marco de la Gran Depresión. Aun así, el manejo macroeconómico de la época fue relativamente ordenado, lo que nos permitió salir mejor librados que muchos países de la región

En las décadas de 1980 y 1990, el país estuvo dos veces al borde del default. La intervención del FMI, duros ajustes fiscales, aumentos de impuestos y una larga lista de medidas dolorosas evitaron la cesación de pagos. Entonces, hay que decirlo: gracias a Dios, Colombia ha pagado, a punta de sudor y lágrimas, pero mala paga no somos.

¿Y cómo estamos hoy?

Las cifras publicadas por el Min. Hacienda a cierre de diciembre de 2025 indican que la deuda pública Total del Gobierno asciende a 1,192.6 billones de pesos, equivalentes a unos 322.5 mil millones de dólares, cerca del 65,0 % del PIB. De ese total, aproximadamente el 68,7 % es deuda interna y el 31,3 % deuda externa. Esta es la deuda que debemos todos los colombianos, sin excepción. Es decir, usted debe 22.3 millones de pesos, no firmó nada y no se comió un pandebono con esa plata, pero la debe. Esto no incluye los intereses que tendremos que pagar que suman unos 318 billones de pesos más en los próximos 38 años.

¿Por qué es tan importante medir la deuda como porcentaje del PIB? Porque, así como un banco revisa cuánto gana usted antes de prestarle, los acreedores del Estado analizan el tamaño de la economía para estimar cuántos impuestos puede recaudar el Gobierno y, con ello, pagar la deuda. Economías grandes y en crecimiento pueden endeudarse más que economías pequeñas o estancadas.

Por eso, cuando suben los impuestos, los prestamistas aplauden: a ellos les importa que les paguen, no si a usted le alcanza para el arriendo.

Mirando este indicador, la conclusión es clara: Colombia está mal. No medio mal ni “un poquito muy mal”, como diría mi hijo. Está mal. Si Colombia fuera una persona, ningún banco le prestaría. Deber más del 25 % de lo que se gana en un año ya es insostenible; deber el 65 % es una bomba de tiempo.

Cuando endeudarse se vuelve costumbre

Algunos argumentan que, como la deuda es a 30 o 40 años, no hay problema. Pero siéntese a pensar por un momento, ¿pagaría usted el mercado, el carro, la casa y el colegio a 30 años, y al final, volvería a endeudarse para pagar el capital porque solo cubrió intereses? ¿Le parece lógico?

Eso, exactamente, es lo que hemos hecho durante 206 años: Doce generaciones después, seguimos pagando la deuda de nuestros libertadores.

Para los gobiernos es fácil. El Congreso aprueba reformas tributarias y presupuestos con el mismo libreto de siempre: la inversión social, evitar la cesación de pagos y “solo lo pagaran los más ricos”. Se les olvida que los impuestos los pagamos todos.

Suben los tributos, mantienen contentas a las calificadoras y a los prestamistas, y si a usted no le alcanza, ese ya es su problema, no del Congreso. (Consejo, piense bien por quién votar este año). Ahí están los créditos recientes al 13 % a 14 años, que contrató este gobierno a finales de 2025, cuando países vecinos se endeudan al 8,3 %: un verdadero gota a gota internacional.

En conclusión, la deuda pública siempre se vende como una solución inmediata, pero se cobra como un problema heredado. Cada peso que hoy se pide prestado es un impuesto futuro que alguien tendrá que pagar y ese alguien es usted o su decendencia. Por eso, la próxima vez que escuche que el Gobierno se endeuda “por el bien del país”, pregúntese: ¿por el bien de quién… y cuanto más me va a tocar a mí y a mis nietos?

*CEO Isnandia Global

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