Economía

El 2026, cuesta arriba para Colombia: proyecciones económicas vistas por un experto

En el país se puede dar por descontado que la inflación estará por encima de la meta del Banco de la República.

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El  Dane reveló el dato de inflación en Colombia para el mes de noviembre. Foto: Freepik
Inflación estaría por encima de la meta del Emisor. | Foto: El País

4 de ene de 2026, 12:09 a. m.

Actualizado el 4 de ene de 2026, 12:09 a. m.

Por: Isaac Niño Duarte, columna de opinión para Economía

A lo largo de 2025 vimos cómo la economía colombiana creció de manera lánguida, muy por debajo de su potencial. Aunque algunos aplauden el 2,8 % estimado, la verdad es que es un crecimiento mediocre.

Nada indica que el 2026 vaya a ser distinto. Al ser un año electoral, la incertidumbre, la inflación y la confianza determinarán el crecimiento económico del país.

En Colombia, podemos dar por descontado que la inflación estará por encima de la meta del Banco de la República. Lo anterior, por la magnitud el aumento en el salario mínimo. En palabras de Carmen (la señora que nos ayuda con el aseo): “Así como sube el salario, así sube todo”. Los empresarios ven afectados sus costos laborales por este incremento y los trasladan a los precios de sus productos. El resultado: más inflación, tasas de interés más elevadas y, como consecuencia, menor consumo e inversión, lo cual afecta negativamente el crecimiento económico.

A este escenario se sumaría la caída del régimen venezolano lo que intensificaría las presiones inflacionarias. Aunque el candidato Abelardo de la Espriella presenta esto como una oportunidad histórica (y concuerdo con él), la realidad es que, en el corto plazo, un aumento en la demanda desde Venezuela presionaría los precios al alza en Colombia. A mediano plazo, cuando esa demanda obligue a ampliar la capacidad productiva, se vería un crecimiento impulsado por la inversión y la presión inflacionaria cedería.

El crecimiento observado en 2025 estuvo impulsado principalmente por el consumo, no por la inversión. Es un crecimiento frágil, comparable a una fogata hecha con papel y poca madera: prende, pero en poco tiempo se extingue, dejando más ceniza que fuego.

En 2026, la incertidumbre electoral hará que muchos empresarios congelen o retrasen decisiones de inversión. Solo hasta el segundo semestre, cuando el panorama político sea más claro, se decidirá si habrá inversión y en qué magnitud. Por ende, no es realista esperar que la inversión sea el motor del crecimiento el próximo año.

Isaac Niño, consultor económico habla de la política arancelaria de Donald Trump.

Foto tomada de Linkedin
Isaac Niño, consultor económico Foto tomada de Linkedin | Foto: Linkedin

En el frente fiscal, el panorama es aún más preocupante. El alto gasto del actual Gobierno nos ha dejado un déficit considerable y sin caja, lo que se traduce en mayores tasas de interés para financiar la deuda. Los inversionistas internacionales ya dudan de la sostenibilidad fiscal del país. No es descabellado pensar en una nueva rebaja de la calificación crediticia en 2026.

Algunos candidatos proponen reactivar la economía extractiva para aliviar las finanzas del Estado. La idea es válida y, en lo personal, comparto la filosofía “drill, baby, drill”. Sin embargo, en Colombia estos proyectos enfrentan grandes obstáculos, especialmente las consultas previas, que no solo generan demoras y sobrecostos, sino que en muchos casos vuelven inviables las inversiones. Quien llegue al poder con esta bandera deberá, desde el primer día, impulsar una reforma legislativa que modifique el marco actual y promueva incentivos para atraer inversión a proyectos tanto de obra civil como de explotación minero-energética.

Finalmente, frente a un posible enfrentamiento con Estados Unidos (más retórico que real), si EE.UU. decidiera bombardearnos, lo único que podríamos hacer es ver pasar los aviones. Estoy convencido de que, de suceder, no sería el aparato productivo legal el objetivo del bombardeo.

Gracias a Dios, ni Duque, ni Petro, fueron capaces de comprar aviones de combate. Duele la soberanía, sí, pero es mejor tragar entero, que ver a nuestros soldados caídos.

La tasa de cambio, como siempre, es un misterio. EE.UU. opta por un dólar débil, y tenemos récord de remesas; al mismo tiempo, otros flujos saldrían por riesgo país y mayor costo de la deuda. Entonces, no sabemos hacía donde va a coger; lo único cierto es que será volátil.

En conclusión, 2026 se perfila como un año de enormes retos económicos, alta volatilidad y mucha incertidumbre, con bajo crecimiento durante el primer semestre y, dependiendo de cómo votemos los colombianos, veremos si en el segundo semestre “cesó la horrible noche” o si continuamos “en surcos de dolores”.

CEO Isnandia Global

Medio de comunicación líder del suroccidente de Colombia.

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