Economía

Cuando el dinero falla no suele ser por falta de ingresos

Errores que ve Juan Suárez Trujillo.

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Juan Suárez
Juan Suárez | Foto: Juan Suárez

6 de ene de 2026, 04:17 a. m.

Actualizado el 6 de ene de 2026, 04:17 a. m.

Hay personas que ganan poco y administran con cuidado. Otras ganan más y no logran sostener nada. Para Juan Suárez Trujillo, educador financiero y creador de contenido especializado en plataformas digitales, esa diferencia rara vez se explica solo por el ingreso. En la mayoría de los casos, se explica por decisiones que se repiten sin ser revisadas.

En su experiencia, el primer error no suele verse como error. Aparece disfrazado de normalidad. Trabajar, cobrar, gastar y volver a empezar. Durante años, ese ciclo parece suficiente. El problema surge cuando algo cambia. Inflación, pérdida de ingresos, un imprevisto. Ahí queda claro que no había una estrategia, solo costumbre.

Juan Suárez Trujillo empezó a notar ese patrón con más claridad durante la pandemia. Personas cercanas, con negocios en funcionamiento y una aparente estabilidad, quedaron expuestas en pocos meses. No fue un colapso repentino. Fue la consecuencia de decisiones que nunca se habían pensado en conjunto. El dinero estaba ahí, pero no había un plan para cuando dejara de estar.

Otro error frecuente aparece cuando la urgencia toma el control. La sensación de ir tarde empuja a actuar sin entender. Se invierte para no quedarse afuera. Se compra para no perder la oportunidad. Se sigue una recomendación porque alguien más ya lo hizo. Para Suárez Trujillo, ese apuro suele ser más dañino que la inacción. No porque moverse sea malo, sino porque hacerlo sin criterio deja poco margen cuando algo sale mal.

También hay errores que nacen del silencio. Personas que nunca hablan de dinero, ni siquiera consigo mismas. No revisan números, no hacen proyecciones, no se preguntan qué pasaría si el contexto cambia. Hablar de finanzas incomoda, genera vergüenza o miedo a reconocer desconocimiento. Ese silencio, observa Suárez Trujillo, termina costando más que cualquier mala decisión puntual.

Desde su trabajo como educador financiero, ve cómo muchas personas delegan completamente el criterio. Siguen consejos, replican estrategias, copian movimientos. Mientras funciona, no hay preguntas. Cuando deja de funcionar, aparece la desconfianza generalizada. El problema no fue el consejo en sí, sino haberlo adoptado sin entenderlo.

Hay errores menos visibles, pero persistentes. Pensar que ahorrar y planificar son lo mismo. Creer que esperar siempre es prudente. Suponer que informarse un poco alcanza. En la práctica, esas ideas generan decisiones incompletas. El tiempo pasa, el contexto cambia y la sensación de haber perdido una oportunidad aparece tarde.

Juan Suárez Trujillo no plantea estos errores como fallas individuales aisladas. Los entiende como parte de una relación cultural con el dinero. Una relación marcada por la improvisación, la urgencia y la desconfianza. En ese terreno, la educación financiera no corrige todo, pero permite detenerse antes de repetir lo mismo.

En su experiencia con alumnos, el cambio no llega cuando alguien gana más dinero, sino cuando empieza a hacerse preguntas distintas. No cuánto puedo ganar, sino qué estoy haciendo y por qué. No qué debería comprar, sino qué estoy dispuesto a sostener. Ese desplazamiento, aunque sutil, suele marcar una diferencia duradera.

Los errores financieros no desaparecen con información. Desaparecen cuando se revisan hábitos que parecían normales. Para Juan Suárez Trujillo, ese es el punto donde la educación financiera deja de ser teoría y se vuelve práctica cotidiana. No para evitar equivocarse siempre, sino para no equivocarse siempre de la misma manera.

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