Brasil, una economía gigante en apuros

Brasil, una economía gigante en apuros

Septiembre 06, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País
Brasil, una economía gigante en apuros

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil.

Luego del Mundial de Fútbol, la economía de ese país volvió a retroceder. El gobierno de Dilma Rouseff está en la cuerda floja.

Tras la euforia del Mundial de Fútbol, la economía brasileña volvió a desnudar su cruda realidad al entrar en recesión. El Producto Interno Bruto, PIB, del mayor país del continente y la séptima economía del mundo retrocedió 0,6% en el segundo trimestre en comparación con el período anterior, a lo cual se suma el freno del 0,2% en el primer trimestre.El Gobierno de Dilma Rouseff atribuyó las malas cifras al escenario internacional, a la sequía y a los feriados del Mundial de fútbol, los cuales, según la Mandataria, perjudicaron el desempeño de la economía. En los últimos cinco años, la tasa promedio de crecimiento ha sido de 2% anual, y se calcula que alcanzará escasamente el 1,6% para el 2014.El nuevo presidente que se elija el 5 de octubre, sea Dilma Rousseff o la opositora Marina Silva, deberá colocar toda su energía para recuperar el dinamismo de la primera década del siglo XXI, cuando el país creció en promedio un 5% anual y en la que logró importantes avances económicos bajo la presidencia de Luis Inacio Lula da Silva. Las tres bases del modelo que permitió el crecimiento durante el gobierno de Lula fueron una política de austeridad fiscal, un superávit del orden del 3% del PIB y una tasa de cambio que variaba para ajustar la competitividad, que se ha mantenido desde hace veinte años, cuando se impuso el Plan Real.Los logros sociales del gobierno de Lula son innegables. Más de 30 millones de personas salieron de la pobreza, el desempleo tuvo una caída sustancial, al punto que en abril de este año fue de 4,9%, la menor cifra desde que se lleva este dato, los salarios aumentaron 3,3% en promedio desde 2004 hasta 2013.Asimismo, el índice Gini que evalúa la desigualdad, que se acerca a cero cuando ésta baja y a uno cuando ésta sube, cayó de 0,547 en 2004 a 0,498 en 2012, según Ricardo de Menezes Barboza economista del Banco Nacional de Desarrollo, Bndes. Pero todo eso quedó atrás, ya que la antes joya del crecimiento latinoamericano, está en dificultades.El analista argentino Jorge Castro recuerda que Brasil fue, junto con Australia, el país del mundo más favorecido por el 'boom' de demanda de materias primas de China, lo cual le permitió crecer el doble que en las dos décadas previas. China se convirtió en su principal socio comercial y más de 60% de sus exportaciones fueron materias primas, mientras que su participación en las ventas globales de 'commodities' no petrolíferos pasó de 5% en 2002 a 9% en 2012.Pero después del éxito inicial, Brasil se vio fuertemente afectado por la crisis mundial de 2008: las enormes masas de capitales que se dirigían a los países emergentes huyendo de la crisis hicieron que su moneda, el real, se sobrevaluara, lo cual, junto con los aumentos salariales, provocó una caída de la competitividad de las exportaciones, al tiempo que se terminaba el superávit presupuestario como producto de los enormes gastos del estado bajo la forma de transferencia a las familias y el subsidio a la inversión privada. Según Castro, la productividad dejó de crecer, sobre todo en la industria manufacturera (+1% por año a partir de 2007), lo que se ha convertido en la causa fundamental de la aguda desindustrialización del país.“La producción industrial está estancada desde 2008. Si bien Brasil puede colocar deuda, ha perdido competitividad y no la puede recuperar, o sea que estamos viendo el final del proceso”, dijo a El País el economista Fausto Spotorno en Buenos Aires. “Este es un proceso general, que afecta no solo a Brasil, sino a Argentina y otros países de América Latina, porque después de la crisis de 2008, los países desarrollados, con Estados Unidos a la cabeza, han ganado mucha más competitividad que los países emergentes. ”.La inflación empezó a subir llegando al 6,5% que debía ser el techo, los intereses subieron y se creó un gran desequilibrio externo con un déficit de 3,6% del PIB. En este contexto, la terminación del ‘boom’ de compras de materias primas de China que jalonaron el crecimiento brasileño en la primera década, afectó mucho al gigante suramericano. Para el analista, esto revela un “profundo retraso estructural”, que obligará al nuevo gobierno que se elija en octubre, ya sea Dilma Rousseff, la opositora Marina Silva o Aecio Neves, a concentrarse en el “traslado de la protección de las industrias en el mercado doméstico al fortalecimiento sistemático de su competitividad en la economía global. “Brasil necesita un giro de 180 grados en su orientación estratégica, que obligue a las compañías brasileñas a innovar, invertir y transnacionalizarse”, opina el especialista.Lo que frena a Brasil son “sus barreras internas; consecuencia de una historia de 50 años del proyecto de Getulio Vargas de sustitución de importaciones. Ahora el mundo ha cambiado y Brasil todavía no”, agrega. Efecto regional La recesión del gigante suramericano ya está trayendo consecuencias para toda la región, en primer lugar para el Mercosur, la alianza comercial de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela. “Brasil fue el país que más se benefició del Mercosur, pero no ha sido receptor de producción industrial. Ahora, como la caída del precio de las materias primas afecta a toda la región, el hecho de que caigan las importaciones brasileñas es un freno para toda la economía del Mercosur, y en menor medida, para Colombia, Perú y otros países”, dice Fausto Spotorno. El comercio entre Brasil y la Argentina cayó 28% en agosto y acumula una baja del 22% en 2014. Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas y su principal socio comercial. Más del 60% de las ventas son manufacturas industriales, ligadas al complejo automotriz. Los efectos ya se empiezan a sentir en los cierres y despidos de las empresas autopartistas de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. También cayó la inversión brasileña en Argentina, de 1317 millones en 2006 a 64 millones hoy. Émerson Marçal, profesor de la escuela de negocios Fundación Getulio Vargas (FGV), señaló que los efectos serán mayores para el bloque del Mercosur que para los demás países suramericanos, que “están más integrados con Asia, como Chile o Colombia, y son los que están en la Alianza del Pacífico junto a México y Perú. No se verán tan afectados por estos números", explicó. "El mercado brasileño es bien cerrado y si hay un efecto tal vez no sea tan fuerte frente a América Latina”, aunque golpeará más al Mercosur, puntualizó.

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