Economía

Así usan el tiempo los hombres y las mujeres en Colombia, ¿cuánto al trabajo remunerado y cuánto a las tareas del hogar?

El empleo remunerado y el trabajo en casa, sin paga, ocupan gran parte del tiempo en las familias. Las mujeres siguen con gran carga.

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Los hombres y las mujeres ocupan su tiempo diario entre el trabajo remunera y el trabajo que no lo es. Las mujeres siguen con mayor carga diaria.
Los hombres y las mujeres ocupan su tiempo diario entre el trabajo remunera y el trabajo que no lo es. Las mujeres siguen con mayor carga diaria. Foto: creada con Gemini AI | Foto: El País

28 de jun de 2026, 07:15 p. m.

Actualizado el 28 de jun de 2026, 07:15 p. m.

Las mujeres en Colombia han alcanzado muchos logros que dan la esperanza de la paridad en todos los campos de la sociedad, sin embargo, hay datos que evidencian que el camino por recorrer aún es largo, sobre todo, dentro del hogar.

Este mes, el Dane actualizó la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, la cual muestra en qué se ocupan, en promedio, hombres y mujeres durante las 24 horas del día. Es decir, analiza el tiempo dedicado a dormir, a transportarse al trabajo, a las labores del hogar, al empleo, a la vida social, las compras, entre otras cosas diarias de la vida.

Los resultados, de las últimas tres mediciones, no han variado mucho y muestran que el peso del trabajo no remunerado sigue estando en las mujeres. Por ejemplo, ellas dedican 7 horas y 35 minutos al día a labores de la casa que no se pagan, más del doble que los hombres (3 horas y 14 minutos), según datos para el periodo agosto 2024 a igual mes del 2025. Esto es limpiar la casa, hacer las compras, preparar los alimentos, lavar la loza y el cuidado de menores o adultos mayores.

Es más, frente a la encuesta del 2017 se evidencia que ellas aumentaron el tiempo que hoy le dedican a las tareas del hogar.

Por otro lado, los hombres destinan más tiempo al trabajo remunerado (9 horas y 8 minutos), mientras que las mujeres asignan 7 horas y 36 minutos.

Esto implica que la participación de los hombres en actividades de trabajo remunerado fue de 55,9 %, mientras que para las mujeres fue de 34,2 %.

Pero, la carga global de trabajo (que suma el tiempo dedicado al hogar y al empleo pago) continúa siendo mayor para las mujeres. En el total nacional, según el Dane, las mujeres registran 13 horas y 47 minutos diarios, mientras que los hombres alcanzaron 11 horas. Las diferencias se mantienen en todas las regiones del país: en Bogotá, las mujeres reportaron una carga global de 14 horas y 31 minutos, y en la región oriental alcanzaron 15 horas y 9 minutos diarios.

“Aunque es positivo que un mayor porcentaje de hombres participe en actividades de trabajo no remunerado, aún persisten mayores cargas para las mujeres, con un elemento adicional que no es menor, el tiempo promedio que las mujeres dedican es dos veces superior al de los hombres. Estos resultados reflejan que aún persisten desafíos culturales para distribuir de manera equitativa el trabajo no remunerado. Las mujeres continúan asumiendo en mayor medida estas actividades, lo que con frecuencia limita sus oportunidades para desarrollar proyectos de vida profesionales en igualdad de condiciones frente a los hombres”, comentó Danny Angarita, director de Cali Cómo Vamos.

Así viven hombres y mujeres un día cualquiera de la semana.
Así viven hombres y mujeres un día cualquiera de la semana. | Foto: El País

¿Qué no cambia en el uso del tiempo?

Lina Martínez, directora del Centro de Estudio Polis de la Universidad Icesi, explicó que muchas cosas han cambiado en los roles de hombres y mujeres en la familia.

Por un lado, el rol de proveedor ya no está solo en los hombres, dado que las condiciones económicas del país han empujado a que más mujeres trabajen para aportar recursos necesarios para el sostenimiento de la familia.

Además, recalcó que hoy en día el 46 % de los hogares en Colombia tienen como cabeza de familia a una mujer, lo que implica su responsabilidad de proveer recursos.

“Las mujeres hoy ponemos plata en la casa, somos las que pagamos facturas o pagamos el arriendo. O sea, hace muchos años está revaluado la idea de hombre como proveedor por muchos motivos: uno, porque la economía lo exige, un hogar promedio necesita que dos personas estén trabajando para poder sostenerlo. Lo otro tiene que ver con lógicas sociales porque las mujeres hoy queremos tener un mayor protagonismo en todas las dimensiones de la vida y ese mayor protagonismo también implica tomar decisiones financieras. El que pone la plata pone las condiciones en muchas circunstancias, y cuando una mujer tiene recursos y los pone en su hogar, eso empodera y le permite tomar decisiones a otro nivel”, comentó.

Sin embargo, destacó Martínez que lo que no ha cambiado en este esquema es que las mujeres trabajan más.

“No se ha avanzado prácticamente nada es en cómo está la distribución de poder. Hoy los dos salen y ponen recursos, pero la dinámica de poder al interior de los hogares se mantiene igual. Las mujeres ponemos plata y cumplimos los roles en el hogar y los hombres ya no cumplen con su rol de proveedor y tampoco ayudan con el trabajo doméstico, o no, por lo menos, en la magnitud que uno esperaría”, comenta la analista.

Esta situación, explica Lina Martínez tiene costos en la vida personal de las mujeres que tienen menos tiempo de ocio, menos tiempo para descansar, se ocupan de los hijos, los padres y no de ellas, lo que se ve representado en mayores tasas de enfermedades de salud mental, depresión, ansiedad y estrés.

Pese a esto, dice Lina Martínez que las transformaciones en esta distribución del poder se van a dar en el futuro, cuando las actuales generaciones que han transformado el concepto de hogar, muchos no tienen hijos, no se casan y conforman familias no tradicionales, se consoliden y predominen con otras lógicas.

Tiempo dedicado al trabajo remunerado y no remunerado, según sexo.
Tiempo dedicado al trabajo remunerado y no remunerado, según sexo. | Foto: El País

Economía del cuidado

Andrés García, miembro del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, comenta que las actividades de cuidado (divididas entre cuidado directo e indirecto) representan una parte importante de la producción de bienes y servicios en Colombia que se ha estimado hasta en un 20 % del PIB.

“Además de su potencial valor de mercado, implica un habilitador para la generación de ingresos en el hogar. El hecho que las mujeres se ocupen en estas actividades permite que otros miembros del hogar se dediquen a actividades que generan ingresos, pero también otras como educación. Son persistentes las desigualdades en participación y magnitud de horas ente hombres y mujeres que ni hechos como la pandemia lograron reducir la brecha”, comentó.

En este mismo sentido, Johanna Gómez, profesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Javeriana, dice que el cuidado sostiene la economía, “pero se asume como un ‘asunto privado’ de las mujeres. Ese diseño cultural empuja a muchas a la informalidad, a jornadas parciales, a renunciar a ascensos; y esa cadena termina en menores pensiones y mayor vulnerabilidad”.

Agrega que, si el cuidado se dejara de hacer, la economía colapsaría. “Pero como no se remunera ni se reconoce, queda invisible y feminizada”.

La docente resaltó que, en 2025, el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) puso en marcha la Política Nacional de Cuidado, con la triada reconocer–reducir–redistribuir: ampliar la infraestructura pública de cuidado, mejorar mediciones y coordinar servicios para liberar tiempo a quienes cuidan, lo que considera “un paso enorme”, pero cree que no servirá de nada sino llega esto a los hogares, los barrios y la zona rural. “La corresponsabilidad no es ‘ayudar’: es asumir la mitad. No habrá igualdad sin igualdad en el tiempo que invertimos al cuidado”.

El Dane y la ONG internacional Oxfam desarrollaron un simulador de lo que vale el trabajo doméstico.

En él se cuantifican las labores diarias de las personas, según la Encuesta de Uso del Tiempo.

Por ejemplo, según esta encuesta, las mujeres dedican, en promedio, 1 hora y 49 minutos a preparar alimentos, otra hora y 17 minutos a limpiar la casa, también 52 minutos a las compras y 1 hora y 28 minutos a las actividades de cuidado. Cuantificado esto, según el actual salario mínimo, representa unas 32 horas semanales, que en pago sería $291.000 semanales.

Adicional a esto, hay tiempo para vida social (1 y 57 minutos) y para el trabajo remunerado (7 horas y 39 minutos), en el caso de las mujeres.

De acuerdo con la encuesta, 2 de cada 10 hombres preparan alimentos frente a 8 de cada 10 mujeres; y 3 de cada 10 lavan loza y limpian la casa frente a 7 de cada 10 mujeres.

¿Qué pasa en el Pacífico?

Por regiones, la Encuesta de Uso del Tiempo del Dane (agosto 2024 a agosto 2025) muestra que en el Pacífico las mujeres tuvieron una participación en actividades de trabajo remunerado levemente mayor al promedio de las mujeres en el país (36,1 % vs. 34,4 %), respecto al trabajo no remunerado la participación diaria fue similar (89,5 % vs. 89,9 %). A pesar de esto, el tiempo promedio que las mujeres del Pacífico dedicaron al día al trabajo no pago fue superior al dato promedio de las mujeres del país: 7 horas y 53 minutos vs. 7 horas y 34 minutos.

Asimismo, las mujeres del Valle participaron en menor medida en actividades de trabajo remunerado, pero el tiempo dedicado fue superior al de los otros departamentos de la región con 7 horas y 51 minutos, mientras en Cauca y Nariño el dato fue cercano a las 5 horas y 30 minutos y en Chocó menor a 5 horas.

En cuanto a trabajo no remunerado, el 61,9 % de los hombres en el Valle del Cauca dedicó tiempo a estas actividades frente al 87,6% de las mujeres, de esta forma, en el departamento las mujeres participaron 1,4 veces más en actividades de trabajo no remunerado que los hombres.

“El Dane identifica 7 tipos de actividades de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, a nivel país se observa que en todas ellas un mayor porcentaje de mujeres que de hombres participó a diario, igualmente el tiempo dedicado por ellas fue superior. La menor brecha en la participación se observa en compras y administración del hogar, ya que el 21,5% de mujeres participó en esta actividad frente a 20,3 % de los hombres. La mayor brecha está en el cuidado físico de las personas del hogar, ya que la participación de las mujeres fue 5 veces mayor a la de los hombres (16,6 % vs. 3,2%). Tanto en mujeres como en hombres las dos actividades que un mayor porcentaje de personas realiza son: suministro de alimentos para el hogar y limpieza y mantenimiento para el hogar”, explicó Danny Angarita, director de Cali Cómo Vamos.

Comunicadora Social de la Universidad del Valle con más de 30 años de experiencia en prensa, en especial en periodismo económico aplicado en varios medios de comunicación nacional.

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