Los costos de una Liga Águila mal organizada por la Dimayor (Opinión)

Los costos de una Liga Águila mal organizada por la Dimayor (Opinión)

Junio 06, 2019 - 11:28 a.m. Por:
César Polanía - Editor de Afición
América

América dio el gran batacazo de la Liga Águila tras vencer a Millonarios en El Campín.

Colprensa - El País

El miércoles, cuando Pasto y Junior jueguen la vuelta de la final, habrá terminado la Liga colombiana y el gran perdedor, sin duda, será la Dimayor.

No es un señalamiento injustificado. Por el contrario, hay argumentos de todos los matices para afirmar que la División Mayor del Fútbol Colombiano ha hecho una pésima organización del torneo. Y en un solo semestre se juntaron tantas fallas, producto de la improvisación, que parecen sacadas de un cuento o una sátira.

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Lo curioso es que este modelo de torneo que está a punto de terminar, en un año donde hay Copa América, fue aprobado por absolutamente todos los presidentes de los clubes en la asamblea de la Dimayor. No fue algo impuesto por la máxima cabeza del ente rector del fútbol colombiano, el señor Jorge Enrique Vélez –que no por ello se salva, porque me parece que un político ajeno a este deporte no tiene nada que hacer en ese cargo--, sino que contó con el beneplácito de los directivos de los 20 equipos de la Liga.

Hoy, la principal víctima de este aberrante torneo es Millonarios. El equipo cabalgó todo el semestre demostrando con ello que era el mejor. Fue el que más puntos sumó en la reclasificación. Pero terminaron los cuadrangulares de las semifinales y se quedó con las manos vacías. En otras palabras, para el equipo que punteó toda la Liga no hubo premio alguno –como un punto invisible o una bonificación, como se acostumbraba en otras épocas--, y ahora los finalistas son dos clubes que siempre estuvieron detrás de él. No pretendo decir que esa fue la gran razón que privó a Millos de jugar la final, porque hay que aceptar que al equipo lo cogió la curva descendente de rendimiento en el momento menos indicado y jugó muy mal en las dos últimas fechas ante dos conjuntos ya eliminados, como lo eran Unión Magdalena y América. Pero, obviamente, sí lo perjudicó el sistema.

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No entiendo cómo los directivos aprobaron, en asamblea, un calendario tan apretado, que puso a mil revoluciones a los técnicos y los jugadores, y las fechas de los partidos terminaron cruzándose con la preparación de las selecciones que jugarán la Copa América. Habrían sido más flexibles los ‘mata mata’ en las semifinales, que los cuadrangulares. Eso hizo, por ejemplo, que en las instancias definitivas Millonarios perdiera a Faríñez, Junior a Díaz, Tolima a Montero, Cali a Vargas y América a Aristeguieta (aunque los verdes y los rojos jugaron la última fecha ya sin opción alguna).

También fue aprobada, en la asamblea, la autorización para que Deportivo Pasto utilizara el Estadio Municipal de Ipiales como su casa en el torneo, pero ahora resulta que el escenario no es apto para jugar la final, según la Dimayor. No lo entiendo. Porque durante el semestre y los cuadrangulares, allá estuvieron equipos como Millonarios y América, y el estadio entonces sí sirvió. Quienes piden que la final se juegue en otra ciudad dicen, despectivamente, que el estadio de Ipiales es un potrero. Yo respondo: un potrero que aceptaron la Dimayor y sus asociados, pero ahora quieren cambiar las reglas de juego.

Al margen de todo eso, el miércoles en la noche la prensa estaba confundida con el rival del Pasto. En el Grupo B, Junior visitaba a Nacional y Tolima visitaba al Cali. Los ‘tiburones’ y los ‘pijaos’ habían llegado igualados casi en todos los ítems y ambos equipos ganaban sus partidos, pero no se sabía quién era el que obtenía el otro tiquete a la final, porque en la página oficial de la Dimayor las tablas de posiciones no registran los goles de visitantes, que eran el factor que estaba decidiendo momentáneamente el clasificado.

Con todos estos antecedentes, no puede la Dimayor sacar pecho y comerse el cuento de los ‘sospechosos’ estudios de la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol, que en enero pasado afirmó que la Liga colombiana era la cuarta mejor del mundo, por encima del Calcio italiano, la Superliga argentina y la Bundesliga. ¡Por Dios! Y si le sumamos los malos arbitrajes que abundaron, pues ya se pueden imaginar…

No hay duda, la Dimayor es la gran derrotada de este torneo.

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