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Santiago Gamboa presenta este sábado 'Será larga la noche' en la Feria del Libro

Octubre 18, 2019 - 11:50 p. m. Por:
Redacción de El País
Santiago Gamboa, escritor colombiano

Santiago Gamboa, escritor colombiano.

Foto: Archivo de El País

En la nueva novela de Santiago Gamboa, ‘Será larga la noche’, están presentes el Cauca y los conflictos no resueltos de su zona rural.

También Cali, ciudad que el novelista bogotano habita y ha hecho suya desde hace cuatro años. El centro de la ciudad, la Plaza de Cayzedo con su abigarrado fluir de voces y presencias. Siloé, Menga, el oeste de la ciudad y hasta el Hotel Inter donde se dan cita sus personajes.

El calor, el bullicio, la sonoridad y detonantes auditivos que Gamboa deja caer, en la medida justa, sobre los diálogos, para activar en la memoria auditiva de los lectores ese acento cantarino tan propio de Cali.

Todo hace parte de la construcción de esta novela negra. De un negro distinto, porque no se trata de la clásica historia del detective y el criminal, el primero en busca de resolver un crimen y el segundo de evitar que se descubra su entramado diabólico, rodeados de personajes que son “una sombra”.

Lo que Gamboa propone en ‘Será larga la noche’ es una novela negra donde serán las voces femeninas, de dos periodistas, las que intenten resolver un misterioso ataque armado del que ha sido testigo un niño indígena en zona rural del Cauca.

Pero, además, siguiendo la tradición de sus propias novelas, esta es una historia rica en número de personajes, definidos y bien caracterizados, que en conjunto expanden las posibilidades del relato hasta ir más allá de un misterio por resolver y hablarnos de asuntos más profundos, de la sociedad y el mundo.

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Como la Colombia del posconflicto, la paternidad, la orfandad, la presencia endeble del Estado que resulta sustituida por poderes intermediarios de dudosas intenciones.

“La historia comienza con tres automóviles que van por una carretera, en el Cauca, y cuando pasan por un río cerca de Tierradentro son emboscados por una fuerza armada muy grande, con formación militar, que les dispara. Empieza una batalla complicadísima, pero aparece unhelicóptero que cambia el balance de fuerzas y la inclina en favor de quienes se defienden. Cuando acaba el combate llegan camiones a recoger todo, los muertos, las pruebas, para que no quede rastro de lo que acaba de ocurrir allí. Excepto por un niño indígena que estaba subido en un árbol y que, escondido, lo vio todo”, explica Gamboa.

Ese niño será, entonces, uno de los ejes de esta historia. “Él alerta a las autoridades y comienza una investigación a la que llegan dos mujeres periodistas, una de ellas caleña, que viajan al Cauca para investigar”, adelanta.

Hay dos investigaciones en paralelo a lo largo de la novela: la de las periodistas y la del fiscal, de origen indígena. Pero en la novela hay otros conflictos muy actuales, líderes sociales asesinados, presencia de grupos armados -fragmentos híbridos de violencias pasadas- y hasta dos pastores evangélicos con poder, influencia y dinero, cuyos intereses se rozarán en algún punto.

La novela explora el asunto de la orfandad. A menor presencia del Estado, más fuerte el influjo de poderes alternativos que reemplazan esa presencia diluida de la autoridad, de la ley, del límite. En resumen, del padre. Y de la madre.

“Francia, por ejemplo, es una nación fuerte y con alcance, si uno de sus nacionales está en problemas hasta los confines de la tierra llegará la presencia del Estado para salir al rescate. Los ciudadanos ceden parte de su autonomía, se donan a sí mismos, pero ese Padre-Estado les da tranquilidad. Mientras que en países como Colombia, cuando vemos la noticia de un niño llorando sobre la tumba de su padre asesinado por el paramilitarismo, sabemos que ese niño está solo, absolutamente solo en el mundo, abandonado a su suerte. Un Estado débil es otra forma de orfandad, que será llenada por alguien más, las iglesias, por ejemplo”, explica Gamboa.

Pero advierte: “Si hay algo que yo respeto en la vida es la experiencia espiritual de las personas. Buena parte de mi vida ha consistido en visitar lugares de peregrinación, donde otros encuentran la conexión con lo divino que quizá yo no he encontrado, porque no fui criado así”. No obstante, admite que así como hay liderazgos que trabajan por el bien social, hay poderes de manipulación que reemplazan ese rol vacante del Estado, y del padre, que en nuestra sociedad es tan corriente.

Akelarre, de Mario Mendoza

Al investigador privado Frank Molina, borracho, marihuanero y paciente psiquiátrico, lo alcanza su pasado con una cuenta de cobro cuando la Policía lo llama para que los asesore con unos extraños asesinatos que tuvieron lugar en el barrio Santa Fe. Un imitador de Jack el Destripador está inmerso en una auténtica orgía de sangre y mata prostitutas sin contemplación. Mientras Molina sigue pistas para dar con el criminal, sus
pasos se cruzan con los de su mentor, un sacerdote atormentado por los secretos que esconde de su juventud. Estas son las líneas generales de la novela ‘Akelarre’, que Mendoza presenta hoy en el auditorio Cali Lee, Bulevar del Río, a las 4:00 p.m.

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