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'Si el colegio no existiera', un libro sobre el 'homeschooling' o la educación en el hogar

Octubre 02, 2020 - 04:31 p. m. Por:
 L. C. Bermeo Gamboa, periodista de El País
Educación en casa

La educación en casa o ‘homeschooling’ gana terreno en tiempos de pandemia, con sus pro y sus contra.

Istock / El País

Ana Paulina Maya es una ingeniera electrónica que en 2007 decidió que la educación de sus hijos sería su más importante proyecto personal, un proyecto de liberación y compromiso: “En ese año retiramos del colegio mis hijos mayores, que tenían 10 y 8 años, y a los dos menores de 3 y 1. Ya después de eso estábamos todos aprendiendo en casa”, recuerda la autora del libro ‘Si el colegio no existiera’, un testimonio y a la vez tratado, muy documentado, de cómo algunas familias abandonan el canon escolar y deciden educar a sus hijos en el hogar, sumándose a una tendencia mundial conocida como ‘homeschooling’.

De hecho, desde que Ana Paulina asumió la educación de sus hijos en el hogar, porque como aclara “¡Toda la vida ha existido la educación en casa! Existía antes de que se inventaran el modelo de escolaridad obligatoria hace más o menos doscientos años”, también se preparó para asumirlo con toda responsabilidad y conocimiento, por ello creó inicialmente un blog donde registró todo su proceso a manera de diario, y luego junto con otras familias ‘homeschoolers’ de Colombia y de otros países, fundaron la Red Nacional de Educación en Familia, de la cual es directora.

En el libro, que lleva como subtítulo ‘El homeschooling o la libertad de educar en casa’, se aborda no solo la experiencia de Ana Paulina, sino de otras familias colombianas y los diferentes estilos educativos, además brinda un contexto histórico y la información básica reunida por primera vez sobre los aspectos legales de esta tendencia en Colombia.

Desde su casa en Bogotá, la autora analiza la importancia que cobró de repente el ‘homeschooling’ a raíz de la pandemia por el Covid-19.

Si el colegio no existiera

El libro describe desde casos reales el día a día de una educación en el hogar.

Foto: Especial para El País

Ana Paulina Maya

Ana Paulina Maya es directora de la Red Nacional de Educación en Familia.

Foto: Especial para El País

—¿En estos tiempos de contagio qué relevancia tiene el ‘homeschooling’?

En estos momentos se muestra a las familias como una opción posible, para continuar la educación de los hijos de una manera más flexible y contextualizada que la versión virtual de los colegios presenciales, que además provee a los niños un espacio seguro y de cuidado tanto de su salud física como emocional. Muchas familias tomarán la decisión como algo temporal, pero estoy segura que una buena parte va a descubrir el placer de aprender juntos y pasar más tiempo con los hijos, y va a terminar adoptando el homeschooling cono su estilo de vida permanente.

—¿Cómo supo por que existía esta posibilidad de educar en casa?

Me enteré por accidente, viendo un programa de televisión donde a una familia de Estados Unidos le remodelaban la casa y le diseñaban un cuarto para el homeschooling de sus hijos. Ahí supe que había familias que no mandaban a los hijos al colegio y los educaban en casa.

—¿Cómo surgió esta tendencia en la educación?

Como movimiento más ‘moderno’ comenzó en los años sesenta y setenta con John Holt, un maestro que empezó a hablar de todas las fallas que veía en el sistema escolarizado, a escribir sobre eso y a animar a las familias a salirse de él y educar a los hijos por su cuenta de una manera diferente y ojalá sin reproducir el modelo del colegio en la casa.

Creo que a nivel mundial, en este momento, la educación en casa definitivamente salió del anonimato y se está mostrando como una opción factible para las familias, yo no alcanzo a calcular los efectos que eso podría llegar a tener en el sistema educativo. Ojalá las autoridades educativas no lo vean como una amenaza sino como un complemento, como una opción educativa que ha demostrado por muchos años sus buenos resultados.

—¿Por qué las familias deciden en algún momento educar desde casa?

Hay montones de razones: muchos sienten que quieren algo diferente para sus hijos, quieren tenerlos más cerca, quieren que aprendan más o que aprendan lo que les gusta, que el aprendizaje tenga sentido para ellos; otros están profundamente en desacuerdo con el sistema escolar, su forma de hacer las cosas, el bajo nivel académico, los altos costos, las prácticas autoritarias e irrespetuosas hacia los niños y sus familias. Algunos niños son artistas o deportistas y el colegio no les da el tiempo ni la flexibilidad que necesitan para dedicarse a lo que les apasiona. Hay familias que viajan, que deciden vivir en el campo, que están lidiando con alguna situación médica particular. Muchos ven la educación en casa como la tabla de salvación ante una mala experiencia escolar: el bullying, diagnósticos como TDAH y dislexia, niños deprimidos y sobre cargados, etc. Esto solo por mencionar unas cuantas de muchas más razones para hacerlo.

—¿Cuáles son los principales temores de esta opción educativa?

La incertidumbre, no poder estar seguros de estar haciendo lo correcto. Ir en contra de lo establecido. Miedo al qué dirán. Miedo a una denuncia. La falta de información a veces les hace temer que sus hijos no vayan a poder ingresar a la universidad cuando ellos lo deseen.

Yo no hablo de desventajas, pero sí tiene sus dificultades. El manejo del tiempo, de la incertidumbre, de la presión social. Los padres deben dedicarse a la crianza y acompañamiento de los hijos mucho más tiempo que el que se les dedicaban cuando van al colegio. Otra dificultad puede ser la necesidad de que los padres trabajen en ellos mismos para ser mejores personas pues son los encargados de educar con el ejemplo a esos hijos que tienen todo el tiempo tan cerca. Todas las anteriores atañen a los padres.

—¿Cuáles son los aspectos legales del ‘homeschooling’ en Colombia?

Es necesario tener muy claro que no es ilegal, no está prohibido por la ley, pero no está reglamentado, pues en ningún lugar de las leyes colombianas se habla de educación en casa. Es bueno saber que la ley, desde la declaración de los derechos humanos, hasta la ley de educación, pasando por la constitución nacional, otorgan a la familia el derecho preferente para decidir sobre el tipo de educación que quieren dar a sus hijos. También se deben conocer los decretos que existen y por medio de los cuales está reglamentado el proceso de validación año a año y el de la validación de todo el bachillerato ante el ICFES con un único examen.

—¿Por qué es importante que se entienda la diferencia entre educación y escolaridad?

Porque la escolarización sólo es una manera de tener acceso a un cierto tipo de educación, pero la educación y el aprendizaje son conceptos mucho más amplios. Hay muchas formas de educar y de educarse y muchas de esas formas, lo hemos vivido todos, no pasan por un aula de clase y a veces ni siquiera dependen de un maestro que nos enseñe. Todos hemos aprendido cosas por nuestra propia cuenta, porque nos interesaba y encontramos la manera de obtener ese conocimiento o esa habilidad que estábamos buscando. El conocimiento es infinito, se sigue construyendo permanentemente, lo que se enseña en los colegios no es lo único que hay que aprender ni lo más importante, es sólo una fracción muy poco profunda de ese gran océano que es el conocimiento.

—¿Cuál es el impacto que tiene esta clase de educación en los niños?

La mayoría de los niños educados en casa mantienen intacta su curiosidad y sus ganas de aprender. Ven el aprendizaje como algo que se disfruta y no que se sufre. Viven en el mundo real, cotidiano, lo comparten con sus padres y lo van aprendiendo a entender y manejar no de una manera fabricada sino a partir de su vivencia y participación en lo que ocurre a su alrededor. Suelen ser niños que interactúan de una manera tranquila tanto con otros niños como con adultos y personas muy distintas a ellos. Pueden llegar a ser muy autónomos e independientes, a tener mayor claridad sobre el camino, o los caminos, que quieren explorar en la vida. Han tenido tiempo para hacer lo que les gusta y descubrir en qué son buenos.

—¿Cuáles son los principales mitos que existen frente a la educación en casa, y cómo superarlos?

Que los niños no van a tener una socialización adecuada, que es ilegal, que los padres no son profesores y entonces no están capacitados para educar a los hijos, que si se educan en casa no van a poder entrar a la universidad, que es algo elitista pues es muy costoso, que son niños débiles y sobreprotegidos. Estos mitos se superan leyendo, informándose y conociendo a familias que educan en casa y a sus hijos.
—¿Cómo considera que el homeschooling ha ido creciendo en Colombia?
Desde que yo empecé a hacerlo no ha parado de crecer y medida que se hace conocido son más las familias que se animan a hacerlo. No tengo cifras ni datos estadísticos, pero puedo observar el crecimiento del fenómeno a partir de la cantidad de familias nuevas que se acercan a nuestra red cada mes. Ahora en pandemia los números se han disparado pero habrá que ver cuántos de ellos van a regresar a los colegios en el momento en que sea seguro volver a las clases presenciales.

—¿El homeschooling es un rival para la educación escolarizada?

Yo creo que no, nunca será mayor el número de familias que educan en casa que las que escolarizan. Para muchos el colegio es necesario para que los niños estén en algún lugar mientras ellos trabajan, además son pocos los padres que se le miden a tomar un riesgo tan grande y a ir en contra de lo socialmente aceptado, es mucho más cómodo delegar a otros la educación de los hijos, al fin y al cabo es lo que hace casi todo el mundo.

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