Hallie Rubenhold habla del libro donde retrata a las mujeres víctimas de Jack El Destripador

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Hallie Rubenhold habla del libro donde retrata a las mujeres víctimas de Jack El Destripador

Febrero 17, 2021 - 02:57 p. m. Por:
 Susana Serrano A. / Reportera de El País
Hallie Rubenhold

“Mucho de la no ficción depende de tu habilidad de llegar a los archivos de las bibliotecas”. Hallie Rubenhold

Foto: Daniel Mordzinski

Para Hallie Rubenhold el papel de la mujer en la historia siempre ha sido olvidado, tanto así que las mujeres del pasado tuvieron que resignarse a ser nombradas solo por causa mayor: al ser una reina, como Victoria de Inglaterra (que rigió entre 1837 y 1901) o al ser una víctima del asesino en serie más recordado del siglo XIX, Jack el Destripador, como fue el caso de Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly.

Pero, ¿por qué solo ser nombradas como víctimas y no como humanos completos, con sus respectivas historias? Esta fue la duda que movió a Rubenhold, escritora inglesa de no ficción, a buscar la verdad sobre estas cinco mujeres y finalmente darles su espacio en la historia como seres humanos completos, en su libro: ‘Los Cinco: Las vidas olvidadas de las víctimas de Jack el Destripador’, del cual habló en el Hay Festival gracias al apoyo del British Council.

Las cinco mujeres

Las cinco mujeres: las vidas olvidadas de las víctimas de Jack el Destripador, de Hallie Rubenhold.

Foto: Especial para El País

Imagino que en esta pandemia ha podido escribir muchos libros...

No, porque los archivos y las librerías están cerradas. Si estás escribiendo libros de no ficción, como yo, dependes profundamente de las fuentes, los textos, los documentos y en este momento no puedo tenerlos.

Por otro lado, creo que la pandemia está afectando la concentración de las personas. Yo siento que mi concentración no está tan bien como solía estarlo, porque siempre estoy en el mismo sitio, no puedo salir. Por ejemplo, mi día a día era normalmente cambiante. Incluso cuando estaba escribiendo solía salir de casa e ir al café pasando la calle para contestar mis emails por una o dos horas; luego regresaba a casa y escribía un poco más; luego en la noche me veía con unos amigos. Al día siguiente en la mañana tal vez iba al gimnasio y después escribía de nuevo. Pero, en vez de eso, en este momento todo está ocurriendo en el mismo cuarto, todo el tiempo. Aquí hago mis videollamadas, respondo mis correos, trato de concentrarme en mi trabajo, hago las reuniones, todo está pasando en este espacio, es demasiado, no hay un descanso.

Para escribir este libro sobre las víctimas de Jack, ¿cuánto trabajo de campo tuvo que hacer? ¿Qué tan difícil fue encontrar y verificar la información?

Para poder contar la historia de estas mujeres, miré un sinnúmero de documentos: registro de nacimiento y de defunción, censos, registros de trabajo, de educación, de la armada, registros de vivienda pública. Todos estos documentos son de vital importancia para extraer pequeñas piezas de información, que luego se pondrán juntas y crearán una figura lógica. Y cuando estás explorando algo que no ha sido escrito, empiezas a ligar a esas pequeñas piezas de información, para iluminar el camino.

Pero con estas cinco mujeres, de las que se tiene tan poca información, ¿no se sintió escribiendo una novela, imaginando cómo sería la vida de estas mujeres?

Creo que, por la forma en la que trabajo, se crea una especie de magia, en la que sientes que puedes llegar a conocerlas de verdad, incluso escuchar sus voces. Eso sucede, porque yo utilicé todas las piezas de información sobre ellas y luego las miré a la par con información de otras mujeres que estaban en ese mismo sitio, al mismo tiempo y que tuvieron experiencias similares. Sus experiencias no podían ser muy diferentes de la una a la otra, porque si eres una mujer pobre viviendo en el siglo XIX, no tenías muchas opciones de vida. Es como hoy. Estando encerrados las posibilidades son muy reducidas. Y si alguien viera mi vida, sabiendo de mí solo mi edad y lo que hago para trabajar, casi que podrían adivinar lo que era mi vida, basándose en la información de la vida de otras personas de alrededor.

Así es como trabajan los historiadores. Tal vez no tengamos la información de lo que le pasó exactamente a esa persona en ese lugar, pero si la de alguien más estuvo allí ese año pasado y dio a luz en el mismo lugar y tuvo una experiencia que sería bastante similar a la de cualquiera. Así es como trabajas. Sobreponiendo historias, construyendo edificaciones vividas desde un bosquejo.

¿Por qué le parece importante restaurar la dignidad de las víctimas ‘canónicas’ de Jack El Destripador?

Primero que todo, porque no se había hecho antes. Tenemos tantos libros sobre Jack el destripador, tantas personas que se interesan por él. Pero a mí eso no me importa, porque, ¿por qué le damos tanta relevancia a este asesino que nunca será identificado? En cambio sobre estas cinco mujeres nada se ha dicho y ellas eran personas.

Jack era un ser humano que mataba otros seres humanos y ¿nunca nos hemos preocupado por saber quiénes eran estas víctimas? Además, me di cuenta de que nosotros llegaremos a saber mucho más sobre ellas que sobre el mismo Jack.

Es importante contar la historia de estas cinco mujeres, para alejarlas de la sombra del asesino, que no merece la atención que ha tenido. Las víctimas inocentes merecen la atención, merecen tener su humanidad restaurada.

Dice en el libro que el destino de estas mujeres ya estaba escrito desde que nacieron, ¿por qué?

Por el limitado alcance que podía tener la gente en la vida. En la sociedad que ellas vivieron, si nacías en una clase social específica y eras mujer, no tenías muchas opciones, de hecho no tenías opciones y entre más pobre fueras, menos aún. Ser mujer y ser pobre era posiblemente la peor combinación que podrías pedir, porque estabas al final de la escalera y tu vida estaba escrita desde el momento en que naciste. Tú serías una esposa y una madre, tu educación sería muy limitada y también tus posibilidades para trabajar, por lo tanto tu habilidad para ganar dinero por tu cuenta era casi nula. Tú no habías nacido para ser libre, no habías nacido para tomar decisiones por tu cuenta, porque así es como la sociedad estaba construida: para que la mujer y los pobres se quedaran en su posición.

¿Cree que aún hoy nacer mujer es una sentencia de que algo malo puede pasar?

Primero que todo, creo que ser mujer es fantástico, pero también creo que a las mujeres les toca más difícil que a los hombres y eso no cambiará hasta que no lo reconozcamos y empecemos a lidiar con la misoginia sistemática en nuestra cultura. En algunas partes del mundo las mujeres todavía son ciudadanas de segunda categoría y alrededor del mundo hay diversos niveles de misoginia y de sexismo. Hasta que no nos enfrentemos y batallemos contra esto, las mujeres siempre lo tendrán más difícil.

¿Por qué cree que Jack el destripador se convirtió en una leyenda?

Creo que tiene mucho que ver con el hecho de que se convirtió en un asesino misterioso: el asesino nunca fue encontrado, nunca se ha sabido quién era y al final el asesino se convirtió casi que en una figura sobrenatural, porque evadió a la policía. En ese momento la prensa empezó a escribir sobre él, como si se tratara de un monstruo. Esto ocurrió casi al mismo tiempo que las historias de Sherlock Holmes, Drácula, Jekyll y el señor Hyde y todas estas narrativas nacionales sobre lo sobrenatural y los fantasmas, y de repente aparece este asesino, que puede cometer crímenes terribles sin que nadie lo atrape. Esto le dio a los asesinatos cierto toque fantasmagórico; esa idea se quedó, porque lo atraparon y después todo se enredó con la ficción y fue ahí que se transformó en leyenda.

No estoy segura si un asesino como Jack el destripador sería atrapado en esta época, pero seguramente los medios tratarían estos asesinatos de forma distinta...

No lo creo. Esto lo vemos todos los días en los medios, por lo menos en mi país. La forma en la que habla en las noticias sobre los hombres que cometen crímenes contra las mujeres, todavía hace que el hombre sea visto como la víctima, más que la propia mujer. Puedo encontrar ejemplo sobre esto todos los días, pero uno muy buen es la historia del atleta de Sudáfrica, Oscar Pistorius, que mató a su novia, Reeva Steenkamp, y al que le hicieron todo un documental en el que exploraban la vida de Pistorius. Él era descrito en los medios como este grandioso atleta que había logrado tantas cosas y de repente arruina su vida, aunque la verdadera historia es que el único legado actual de este hombre, es que es un asesino. Esta idea de que la genialidad de un hombre es más importante que la vida de una mujer, la vemos en los medios casi todos los días.

¿Cree que esta indiferencia hacia las víctimas de Jack el destripador es otro ejemplo de la omisión de las mujeres en la historia?

Sí, absolutamente. Pero no solamente es la omisión de las mujeres en la historia, es la omisión de cualquier los socialmente marginados. Se omiten las historias de las mujeres, los pobres, las otras razas y etnias, la de las naciones que han sido víctimas de la colonización. Todas estas personas.

Hasta hace poco la historia fue de los victoriosos y de los poderosos. Se cortó la experiencia de la mayoría de las personas y creo que ahora estamos entendiendo que esto está mal, porque la historia nos pertenece a todos nosotros, no solo es sobre reyes y reinas y políticos. La historia narra cómo llegamos aquí, quiénes somos y ahora lo estamos entendiendo.

Leí que su próximo libro será sobre el asesinato de la artista de music-hall Belle Elmore. En ese caso también hay una mujer involucrada como la posible cómplice. Se podría decir, entonces, que usted no está intentando salvar la imagen de la mujer, sino que quiere retratarla con todos sus colores...

Totalmente. Tienes que ser honesta, las mujeres no siempre son las víctimas, estamos en un mundo lleno de personas, somos seres humanos y las mujeres también pueden ser asesinas, también pueden ser cómplices de un crimen. Las mujeres son débiles, al igual que los hombres, y ellas cometen errores y pueden ser malvadas, como cualquier hombre. No quiero retratar a alguien en un solo color, se trata de tomar todo el rango de colores.

¿Cree que el trabajo de un libro de no ficción es revelar la verdad detrás de una historia?

Sí, por completo. Creo que hay muchas cosas que un libro de no ficción puede lograr, pero creo que los libros de no ficción populares y la historia popular dan un punto de entrada al pasado, que no está prescrita por un libro académico, cosas que, para mí, se sienten mucho más alejadas de la gente pobre. Mucha gente puede que no se sienta conectada con un texto académico sobre historia, pero puede llegar a ello a través de las historias populares. A veces a las personas les gusta estudiar historia, pero creo que lo que yo hago es abrir una puerta más accesible a los textos académicos.

¿Para usted cuál es la mayor diferencia entre un libro académico de historia y los libros y novelas de no ficción?

Bueno, primero que todo debo corregir la terminología, porque muchos podrían confundirse con el término novela. La novela es un trabajo de ficción, la no ficción o las narrativas de no ficción es un libro que se escribe como una novela, pero en donde todo es verdad.

Pero entre los libros académicos y los de no ficción, siento que los últimos son más fáciles de leer y más accesibles. Sin duda, la forma en la que intento escribir mis libros, es basándome en el hecho de que la historia es la parte más importante de todas.

Inmediatamente después de hablar sobre libros académicos la gente piensa que es pesado y tiene lenguaje especializado y que tienes que saber mucho antes de leerlos. Pero creo que si quieres alcanzar a las personas, tienes que apuntar al corazón, para alcanzar la mente. Quieres contar una historia humana o personal y luego lo que pasa es que esa historia se abre a algo más grande, que es más retador intelectualmente y eso es, para mí, la diferencia entre esas dos formas.

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