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Así es 'Piel de ébano', la nueva novela histórica de Marco T. Robayo

Diciembre 21, 2020 - 10:55 a. m. Por:
 L. C. Bermeo Gamboa, reportero de El País
Marco T. Robayo

Marco T. Robayo vivió más de 8 años en Barranquilla, actualmente está radicado en Estados Unidos.

Foto: Especial para Gaceta

Nacido en la fría y gris Bogotá de los años 60 y formado como un pragmático ingeniero mecánico, Marco T. Robayo no imaginó que un día —como en esos giros inesperados de sus novelas—, su vida se llenaría de la brisa y el sol del mar caribe. Durante más de ocho años tuvo la oportunidad de vivir en Barranquilla, la ciudad maravillosa donde Gabriel García Márquez empezó su carrera literaria. Tal vez, influenciado por la magia creativa del caribe, fue allí también donde Marco T. Robayo escribió su primera novela ‘El laberinto blanco’ (2014).

Con una historia basada en hechos reales, Marco T. Robayo recreó los años 80, en pleno auge del narcotráfico de cocaína, para narrar la vida de una mujer involucrada en este mundo ilegal, describiendo con detalle sus viajes entre Colombia e Italia. Desde un principio este autor optó por crear personajes femeninos, así también sucedió en su segunda novela ‘Scarlett… La esencia divina del deseo’ (2015).

No obstante, después de abordar temas coyunturales como el narcotráfico, o explorar el erotismo y sus excesos; poco a poco, Robayo fue incursionando en un género literario al que ha dedicado gran parte de su obra novelística reciente. Se trata de novelas históricas, entre las que se cuenta: ‘El gran genocidio. ¿Descubrimiento o exterminio?’ (2018), un viaje desde el presente Latinoamericano al pasado de la colonia española, a través de Samuel, un abogado descendiente de los muiscas, que decide demandar a la corona española para que respondan por el gran genocidio que sucedió hace cientos de años. En esta historia, Robayo demuestra su gran capacidad para recrear épocas, destacando detalles en los objetos, costumbres y climas, cuya verosimilitud se sustenta en sólidas fuentes históricas. Pero sus libros van más allá del detalle que se graba en la memoria del lector, el autor también logra establecer vasos comunicantes con el presente, permitiendo que los lectores tomen posiciones frente a temas siempre polémicos como la conquista española.

Producto de esa pasión por la historia colonial y por los personajes femeninos, Marco T. Robayo escribió ‘Piel de ébano’ (2020), una historia ubicada en la Cartagena del siglo XVIII y que tiene como protagonista a una joven mulata llamada Manuela, quien literalmente tejerá su libertad y encontrará el amor en un español, amigo de Antonio Nariño, que además apoya la libertad de la colonias españolas, con él se fugará a La Habana antes de que inicien las batallas por la independencia.

Al mismo tiempo, siguiendo la estructura barroca de una fuga musical, la historia de Manuela de Ulloa y Alejandro de Mendoza, solo es la figura más grande de un amplio tapiz donde Robayo también tejió las historias de otros personajes femeninos como Dominga, Bernarda, Francisca, María Gervasia, María Catalina y Luisa. Y más allá del puerto cartagenero, en España y Francia, el escritor logra meterse en las intimidades de la corona y rescatar la vida de un personaje extraordinario como Manuel Godoy y Álvarez, amante de la reina María Luisa de Parma y el hombre que tuvo el destino del imperio español en sus manos. Cada una de estas líneas narrativas están unidas por el mar caribe y la historia de Cartagena, que Marco T. Robayo recrea con asombrosa calidez y detalle.

Pile de ébano

Novela publicada por Editorial Planeta en 2020.

Foto: Especial para Gaceta

—¿Cómo nació su vocación literaria?

En mi juventud la lectura estuvo influenciada por la literatura de autores norteamericanos e ingleses como Charles Dickens, Mark Twain y Emily Brontë. También fueron importantes las lecturas que hice de Julio Verne, sus obras sobre la cotidianidad, la aventura y la ciencia ficción, incentivaron mi vocación literaria que no ha dejado de crecer con los años. Fueron varios los libros que me mostraron ese mundo fascinante que cada día me trasladan a escenarios insospechados.

—¿Cuál fue el motivo para escribir ‘Piel de ébano’?

Considero que existe un conocimiento limitado sobre los hechos ocurridos en las colonias españolas en América y específicamente las acaecidas durante el siglo XVIII. Son pocos los historiadores que han escrito al respecto y mucha de la información está sesgada por quienes nos la legaron. El ánimo de conocer acerca de la cotidianidad de la época me llevó a investigar sobre los años previos a la independencia. Es importante conocer nuestro origen para comprender el presente que nos heredó esta cultura ancestral. Como anécdota, mientras desarrollaba la escaleta de la novela, encontré en mi investigación que algunos de los personajes, a ambos lados del Atlántico, tuvieron puntos de encuentro en algún momento de la historia, lo que me sorprendió gratamente.

—¿De algún modo esa Cartagena del siglo XVIII se refleja en la actualidad?

Cartagena de Indias es una ciudad que huele a historia. Es un museo. Su riqueza cultural se enmarca entre la arquitectura colonial y la construcción moderna. La metrópoli actual está cimentada sobre el campo de antiguas batallas y donde se gestó el destino de las colonias americanas. Sus monumentos mantienen vivas las huellas de un pasado que no podemos olvidar y que la Unesco se dio a bien declarar Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. Así se refleja no solo un siglo, sino varios de ellos, en la Cartagena actual.

—¿Cuál es su relación personal con Cartagena, por qué decidió dedicarle una novela?

Al final de la década de los setenta tuve el privilegio de vivir en Cartagena por varios meses. Siempre la he considerado como una ciudad que embruja con su pasado. Después de escribir mi novela, El Gran Genocidio, la que referencia a La Heroica en varios capítulos, sentí que debía ahondar en su historia y qué mejor que escribir una novela sobre uno de los momentos más apasionantes de su historia. Así nació ‘Piel de ébano’.

—¿Cómo fue la investigación histórica para darle verosimilitud a esta novela?
Además de documentos de la época, me apoyé en la información que reposa en el Archivo General de Indias de Sevilla, en España, y en el Archivo General de la Nación, de Colombia. Un elemento que sirvió como aporte valioso a la investigación, fue el censo que se hizo en la ciudad en 1777. Sin duda eso me ayudó a consolidar la novela, apegándome en lo posible a la realidad de finales del siglo XVIII.

—¿Cuánto tardó en escribirla?

El proceso se dividió en dos. La primera parte tuvo que ver con la investigación y me tomó seis meses. Durante ese tiempo se compiló y clasificó la información que permitió hallar elementos de juicio para construir la escaleta. Luego vino la escritura. Tardé algo más de ocho meses en tener listo el manuscrito. ¿El punto final? Lo puse en el estudio de mi casa en Dallas, Texas.

—¿Cuáles fueron los mayores retos para encontrar información histórica sobre esta época?

No existe una información amplia y detallada sobre los sucesos de la época en las colonias. Hay algunos ensayos y ciertos documentos de gran valor escritos por viajeros de la época, pero son limitados. Sin embargo, gracias a los archivos que se encuentran disponibles sobre el virreinato de La Nueva Granada y de La Nueva España, podemos darle un vistazo al pasado y entender cómo vivían los cartageneros. Un descubrimiento que no me esperaba fue encontrarme durante el proceso con personajes importantes de la ciudad como Paula de Eguiluz, María Gervasia Guillén o Félix Fernando Martínez.

—¿Considera que aún quedan rezagos del racismo de aquella época?

El tema del racismo y la xenofobia difícilmente dejarán de existir. Un reflejo de ello es la actualidad que se vive en un país de régimen democrático como Estados Unidos, que se vio expuesto con el caso de George Floyd, que solo es la punta del iceberg. Ese es, por desgracia, un sentimiento generalizado en una gran parte de la población estadounidense. En Latinoamérica también existen rezagos de esa aberración que tanto daño le hace a la sociedad. Cartagena y La Habana fueron, por más de tres siglos, puertos principales para el tráfico de esclavos africanos. Aun flota en el ambiente de Cartagena, el dolor y la tragedia que arrastraron las víctimas de la violencia por la ambición del hombre blanco.

—En la novela hay un aire de romanticismo libertario, ¿cuál es su interés en retratar ese espíritu de independencia?

No hay duda de lo interesante que resulta la historia de la época previa a la independencia. Estas fueron décadas plagadas de sucesos que marcaron un derrotero en medio de conspiraciones, injusticias y muerte. La historia europea se encuentra retratada ampliamente por una gran cantidad de escritores. No así la nuestra. Como si no fuese igual de importante. La literatura tiene un compromiso ineludible con la historia. Con nuestra historia. Debemos atender ese llamado, para conocer el pasado y no repetir sus errores.

—La novela también entra en la vida privada de la realeza española de la época y como esto influye en la política de las colonias, ¿cómo considera usted que esa cultura política española influyó en Colombia?

El reinado de Carlos IV de la mano de su esposa, María Luisa de Parma, y de su primer ministro Manuel Godoy, que a la larga fue quien manejó el poder a comienzos del siglo XIX en España, estuvo influenciado por la revolución francesa y por la invasión comandada por Napoleón Bonaparte. Lo que sucedía en el Palacio Real de Madrid se sentía en toda América. Mientras el rey Borbón abdicaba en su hijo, Fernando VII, luego del motín de Aranjuez, las colonias americanas comenzaban su gesta independentista, liberándose así del yugo español y de las leyes reales que los sometieron por siglos. En los virreinatos se seguía un modelo político y social determinado por el rey, el cual fue copiado en muchos de sus apartes por las nuevas repúblicas. Para los entendidos en el tema, eso influenció negativamente en la política de estas naciones.

—¿Qué le llamó la atención de un personaje como Manuel Godoy, amante de la reina?

La relevancia que toma Manuel Godoy al convertirse en el amante de María Luisa de Parma es indiscutible. Este personaje logró manejar el destino de España y sus virreinatos entre las sábanas reales. Por eso los historiadores lo consideran como el hombre más poderoso e influyente de España durante el reinado de Carlos IV. No considero que él refleje el carisma de un político latinoamericano actual, ya que él instauró políticas reformistas, reduciendo los monopolios gremiales, suprimiendo impuestos y apoyando la ley agraria, cosa que los dirigentes actuales están lejos de promover. Por otro lado, se destacó por rodear su gobierno con personajes ilustres del arte como Gaspar Melchor de Jovellanos y Francisco de Saavedra, entre otros. Por desgracia el nivel de corrupción actual en los países latinos, hace que este fenómeno sea único e incomparable con otra época de la historia.

—Esta es sobre todo una novela de mujeres, ¿por qué decidió enfocar la trama en estos personajes femeninos del siglo XVIII?

Los acontecimientos de ese siglo fueron escritos por letrados, escribientes o aristócratas hombres, quienes tenían una percepción sesgada de la realidad a su conveniencia. Casi no existen relatos femeninos de la época en donde se nos exprese abiertamente su pensamiento. Quería descubrir ese entorno bajo otra óptica: la de la mujer. La de una joven esclavizada. La historia narrada por una integrante del sector más vulnerable de esa sociedad, que nos acercara al contexto colonial real. ¿Qué mejor que nos sea descrita desde la visión de una mulata, inocente, sagaz y ansiosa de libertad?

—¿De dónde surgió el personaje de Manuela?

Manuela de Ulloa es un personaje ficticio que encarna la candidez de una mulata adolescente. Arrastrada por la situación económica de su amo se enfrenta a un mundo complejo y lleno de peligros. Cartagena era un lugar en donde convivían muchas Manuelas. Construí el personaje a partir de un perfil psicológico que me permitiera adaptarlo a los cambios de giro que planteaba la historia. No me basé en personas reales para su desarrollo. Mi intención era que los lectores se enamoraran del personaje y vivieran, de su mano, todas las situaciones que tuvo que afrontar.

—¿Por qué es importante leer novelas históricas en estos tiempos?

La novela histórica nos permite revivir, mediante la literatura, sucesos importantes del pasado involucrándonos en la vida privada de personajes famosos. Con este género tenemos la posibilidad de recrear la historia con la imaginación, para comprender mejor nuestro pasado. En realidad es importante leer novelas históricas y para explicar su razón hago referencia a una frase de cliché que se utiliza a menudo: quien no conoce de su historia está condenado a repetirla. ¿Qué mejor que la novela histórica, esa que le quita el rigor a la narración y la hace más amena, para dar un recorrido por nuestro pasado?

—¿Cómo lograr el equilibrio entre lo que es ficción y lo que es realidad en una novela histórica?

‘Piel de ébano’ me permitió valerme de ciertos recursos literarios para llenar con la ficción los intersticios que nos presenta la historia. Mediante un argumento soportado en personajes reales y ficticios, se narran acontecimientos históricos del siglo XVIII, en una mezcla de historia e imaginación, procurando que prevalezca la rigurosidad histórica y manteniendo un línea persuasiva y emocionante.

—¿Qué consejos podría compartir para alguien que quiera escribir una novela histórica?

Leer, investigar, documentarse y no limitarse a una sola fuente. Recomiendo la lectura de libros de otros autores que hayan escrito sobre el tema. Encontrar los vacíos que ellos pudieron haber dejado y que deben ser contados. No hay que olvidar que una misma historia puede ser contada de mil maneras diferentes. Dependiendo de la manera como la narremos, puede ser o no interesante. Un buen argumento, con personajes y arcos bien definidos, y con cambios de giro interesantes a lo largo de la historia, de seguro harán una buena novela.

—¿Qué otros temas históricos le han llamado la atención?

Me encanta la historia del zarismo ruso y de las monarquías europeas. La historia americana es interesante y poco explorada. El indigenismo latinoamericano y la esclavitud no han sido abordados suficientemente. Hay una gran cantidad de temas para desarrollar en nuestra historia. En la actualidad estoy terminando un proyecto que presentaré durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2021 con Editorial Planeta. Es una sorpresa, pero les puedo adelantar, que está escrito en el subgénero narrativo de novela histórica.

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