Así es ‘El ruido del mar al anochecer’, el nuevo libro de Clara Lucía Pérez Arroyave

Abril 06, 2022 - 06:50 p. m. 2022-04-06 Por:
 Liceth Dayana Holguín Beltrán, especial para Gaceta
El ruido del mar al anochecer

‘El ruido del mar al anochecer’ de Clara Lucía Pérez Arroyave, es el relato de una adolescente obligada a dejar su hogar y construir uno nuevo lejos, sobrellevando las heridas de la guerra. También es el recuento de las grandes migraciones en el siglo XX y de cómo han configurado el mundo de hoy. Obra ilustrada por Andrés Rodríguez.

Imagen: Especial para Gaceta

Los viajes suelen ser de los momentos más emocionantes que pueden existir en la vida de una adolescente, pues se convierten en una oportunidad de conocer lugares sorprendentes y adquirir nuevas experiencias, de probar, reír y disfrutar. Sin embargo, para Juliana la idea de abordar un avión o tener que pasar muchas horas navegando en el mar termina convirtiéndose en su más grande preocupación. Pues, cuando el desasosiego de la guerra se cierne ante tus hombros, el desempleo de tus padres es una preocupación y las pesadillas son constantes, es muy probable que un inesperado cambio de residencia se transforme en la materialización de todo aquello que intentas evitar.

Esta es la historia de una jovencita colombiana de 13 años, quien protagoniza ‘El ruido del mar al anochecer’, un libro escrito por Clara Lucía Pérez Arroyave, ilustrado por Andrés Rodríguez y publicado por Panamericana Editorial. Es una obra dirigida al público juvenil, que nos habla sobre diferentes procesos de migración, voluntaria e involuntaria, algunos de los hechos históricos que han propiciado estos desplazamientos, los cambios que esto conlleva y los sentimientos de nostalgia que suscitan al momento de alejarse de los seres amados.

Desde la intermitencia del sueño y los intentos por afrontar las recurrentes pesadillas que la hacen luchar contra las terribles imágenes que su mente recrea al cerrar los ojos, Juliana deberá empacar toda su vida en algunas maletas, tomar un avión con destino a otro país, acostumbrarse a las videollamadas semanales que se convierten en la única conexión con su ciudad y hacerse a la idea de afrontar la vida lejos del lugar que se supone siempre debería verle volver. Algo que no es una tarea para nada sencilla.

Es entonces cuando a través de este personaje la autora nos muestra las diferentes perspectivas del arte, la literatura y la historia. Convirtiendo su obra en una oportunidad de viajar a otras épocas y otros lugares; de conocer mágicas historias sobre montañas guatemaltecas que, sin moverse un solo centímetro, terminan recorriendo el mundo entero mediante la figura de una boa que se ha comido un elefante; de sentir el amor que atraviesa las dificultades y las fronteras logrando superar los obstáculos o de conocer el dolor que se oculta en lo más profundo de la memoria del corazón de aquellos que han tenido que llevar consigo el vacío del desarraigo al que los ha arrastrado la violencia.

Desde sus letras y a través de una historia construida a partir de los sueños y las huellas de guerra que quedan en varias generaciones, Clara Lucía Pérez Arroyave nos muestra la importancia de la construcción de lazos afectivos, que con el más profundo cariño soportan y dan fuerza, crean tejido y rescatan del olvido todas aquellas memorias que por años han sido ocultadas como si se tratara de los más inconfesables secretos.

Este es un libro que nos permite hacer memoria, recordar el impacto de sucesos como la violencia colombiana o la Guerra Civil Española, resaltar la importancia de conocer la historia e identificar, desde la perspectiva de una adolescente, el poder del recuerdo. Una obra imprescindible para jóvenes y adultos, en donde, gracias a los títulos de cada uno de los capítulos y la poesía que en ellos se esconde, se nos permite conocer las relaciones existentes entre los diferentes territorios y la conexión que, pese a la distancia, nace mediante los relatos de vida de Carmenza, la bisabuela de Juliana.

Una historia maravillosa, que nos enseña a amar y a soltar, a cerrar el pasado, a apreciar la tibieza de la muerte, a enfrentar con serenidad el estruendoso ruido del silencio y resistir a la profundidad del mar usando la palabra como única balsa y esperanza de salvación. Y es que, aunque entre los recuerdos, el alma se hunda en una profunda nostalgia, al finalizar esta obra podremos estar seguros de que “en la vida todo es cuestión de contarle nuestras penas a alguien”.

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