Escuelas de salsa, amenazadas por la crisis del Covid-19

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Escuelas de salsa, amenazadas por la crisis del Covid-19

Mayo 21, 2020 - 10:28 p. m. Por:
Susana Serrano A., periodista de El País

Las escuelas de salsa están directamente relacionadas con los espectáculos, sector gravemente afectado por las medidas para evitar el contagio por Covid-19.

Foto: Cortesía para El País

El pasado 11 de mayo la escuela de salsa Estilo y Sabor, cumplió 15 años de funcionamiento. Lamentablemente no pudo festejarlos con bombos y platillos, por el distanciamiento social que decretó el Gobierno y que también los tiene en un estado de incertidumbre sobre el futuro de la academia, ya que sin ingresos esta podría llegar a desaparecer.

“Aunque yo soy del sector cultural, tengo claro que esta cuarentena ha afectado a todos los sectores. Pero, la gran diferencia, es que nosotros vamos a ser el último sector productivo en reactivarse, y eso es lo que me preocupa”, aclara Viviana Vargas, directora de la fundación y academia de baile Estilo y Sabor.

Vargas intentó averiguar la cantidad de escuelas de salsa que han debido cerrar sus puertas, al no lograr mantenerse a flote mientras se reactivaban los eventos. Según ella, “más de 5600 infraestructuras culturales han cerrado, de las cuales 498 son escuelas de danza y 108 salas de danza”.

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Pero todo son estimaciones ya que, según Vargas, algunas de las escuelas que ya están en el proceso de cierre, no han podido dar la información a su comunidad y no lo han hecho público.

“Mi desespero es: ya pasó marzo, que todos cerramos a mediados de marzo; ya pasó abril, estamos en mayo, casi junio y lo que se proyecta es que todo este 2020 no vamos a poder trabajar, entonces, ¿uno cómo sostiene un negocio?”, se pregunta ella, recordando que al comienzo del año invirtió una alta suma de dinero para mejorar la infraestructura de su escuela, lo que deja a Estilo y Sabor con menos recursos para poder esperar mientras pasa la tormenta.

Por suerte, Vargas constantemente pasa proyectos a la Gobernación y el año pasado tuvieron la fortuna de ganar uno de los impulsos, por lo que aún tienen un colchón.

Además, la bailarina y campeona de dos mundiales de salsa, explica que la academia ha podido resistir “porque hace muchos años entendimos que operamos como una empresa y dejamos de vivir solo del día a día, como ocurre con la mayoría de escuelas, así que había una reserva, pero esa ya se está acabando”.

La mayor frustración de la directora es el inminente panorama en el que deba desalojar el edificio rentado donde no solo dicta las clases de baile, sino en el que también reside.

“Estoy en negociaciones con la dueña, tratando de llegar a un acuerdo para que me tenga paciencia en los pagos, porque no tengo cómo producir dinero en este momento, pero yo no creo que me pueda sostener de aquí a diciembre, entonces lo que le dije es que, a mitad de año, si yo veo que no funciona, con el dolor en mi alma llamo al señor que me pintó el mural en la fachada del edificio para que le ponga pintura blanca y me voy a vivir a un apartamento, me toca cerrar la escuela”, explica ella.

Vargas es consciente de que desde la Gobernación se están entregando ayudas a los sectores culturales, pero siente que estas han sido pocas y erradas. Lo que más le preocupa es el hecho de que, para ella, escuela que logre sostenerse y no cierre sus puertas, seguramente terminará “endeudada hasta el cuello”.

Sin embargo, la mayor preocupación de la bailarina y su mayor aflicción es no saber si al final de la cuarentena y cuando reinicien las actividades de la escuela, tenga estudiantes a los cuales enseñar y bailarines con los cuales presentarse.

“Mi preocupación es, cuando yo arranque de nuevo en enero de 2021, ¿con quién voy a trabajar? Mis bailarines se están convirtiendo en domiciliarios, vendedores, peluqueras o manicuristas para poder conseguir dinero, pero nosotros tenemos un trabajo y un arte con el que nos levantamos, pero no lo podemos ejercer”, comenta Vargas.

Por el momento la escuela trata de migrar a internet. Con esfuerzo hace poco la directora de Estilo y Sabor pudo pagar un espacio en la plataforma Zoom, para que sus artistas pudieran dictar clases, pero sabe que no todas las escuelas pueden ‘reinventarse’ y mudar su contenido a la web.

Avalancha de críticas

Luego de montar un video donde solicitaba al gobierno más ayudas, en específico para las academias de salsa, Viviana Vargas recibió muchas críticas en redes.

“Mucha gente comentaba que me pusiera a trabajar y a estudiar y que no esperara que me mantuvieran. Eso es tenaz porque, primero, soy tecnóloga en gestión cultural y segundo, nunca he esperado que me mantengan”, explica Vargas.

El gran problema, para ella, es que la sociedad, aparentemente, no considera que su trabajo sea una verdadera labor.

En el momento en que empezó la cuarentena, Estilo y Sabor tenía 120 estudiantes; de esos, todavía tienen unos 90 estudiantes virtuales, pero “cada día bajan”, dice Vargas.

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