Cultura
‘El cielo al revés’: el documental que es un poema para el barrio Sucre
El documental ‘El cielo al revés’, de Jorge Enrique Rojas, se proyectará este sábado, 9 de mayo, a las 2:30 p. m. en el centro cultural del Banco de la República, sede Cali.
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8 de may de 2026, 09:49 p. m.
Actualizado el 8 de may de 2026, 09:49 p. m.
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Los documentalistas en Latinoamérica —y en cualquier parte del mundo— corren el riesgo de que la cámara —como asumiendo un poder ilegítimo— tome perspectivas dominantes, colonizadoras, condescendientes, de falsa superioridad moral o falso altruismo, cuando retrata la realidad de poblaciones marginales. Todos conocemos esa mirada paternalista sobre las culturas y comunidades del llamado “tercer mundo”, que criticaron con mordacidad Luis Ospina y Carlos Mayolo en ‘Agarrando pueblo’, un falso documental de 1978.
La solución, a esta disyuntiva del “antropólogo inocente”, viene cuando el cineasta comprende que para hacer un documental debe crear en colectivo y darle un medio de expresión a la comunidad, todo ello a partir de la observación sensible, de entrar a su realidad para compartir y descubrir su propia narrativa, antes que imponer otras.
Solo cuando el documentalista asimila los códigos y los símbolos de esa realidad, sus referencias y valores, en suma, cuando convive con ellos, es que supera el dilema de la perspectiva dominante y puede encender la cámara para contar la historia de esa comunidad, como lo hace Jorge Enrique Rojas con el barrio Sucre, de Cali, en su obra ‘El cielo al revés’.
Rojas llegó como periodista al barrio Sucre, un sector históricamente deprimido y abandonado de la ciudad, ubicado en el centro y que —los caleños— decidieron ignorar de una forma muy acorde con su idiosincrasia, pasando todos los días y siempre mirando para otro lado.

Pero ‘Kike’ Rojas, con sincera empatía por quienes allí viven, comenzó una relación en la que puso sus sentimientos y su mirada de artista, sufrió y gozó con una familia de Sucre como si fuera la suya, cometió ese error tan humano del que huyen los objetivistas —más como una excusa a su indiferencia, que verdadera convicción ética— del periodismo: se involucró.
La obsesión de Rojas por Sucre y su mirada sobre lo humano es, desde un contexto diferente, semejante a la de Agnès Varda en ‘Daguerréotypes’ (1978), ese documental sobre la calle Daguerre, en el distrito 14 de París, donde ella vivió por años. La convivencia con la comunidad, contrario a volverse algo común por el trato frecuente, bajo la mirada de Varda se revela como todo un universo humano comprimido en varios metros, alejándose de clichés y convenciones.
En el caso de ‘El cielo al revés’, aunque hay una denuncia del abandono estatal en el mismo centro de la capital vallecaucana, me parece que el documentalista está más cerca de la poesía, de revelar un sentido profundamente humano y universal desde esa intimidad donde logró entrar la cámara y, al mismo tiempo, abrir un espacio para que los protagonistas reflexionen sobre sí mismos, se hagan autoconscientes.
La inquebrantable Johanna y sus hijos: la pequeña Zoe, cuyo padre está en la cárcel, y los mayores, Valentina y Pipe, dos jóvenes que luchan contra las adicciones, son retratados con espontaneidad, sin ocultar las difíciles condiciones y evitando la mirada invasora. Así, vemos cómo se revelan la generosidad, la valentía y la sabiduría que sostienen sus vidas.

Entretanto, los personajes como La India, El Pollo Díaz, Pimpinela, entre otros, hacen una narración coral de Sucre y proyectan una imagen del pasado y el futuro en este barrio, demostrando que allí subsiste la alegría y el amor, que hay un orgullo por su identidad.
El documental también, me parece, funciona como una intervención creativa, permite que las historias de estos personajes interactúen con la memoria colectiva del barrio, para que se autoperciban como frente a un espejo, no el de otros, el que ellos mismos construyeron.
De modo que ‘El cielo al revés’ es un poema escrito para su propia gente, no para generar lástima en públicos esnobs de festivales internacionales. Kike fue el mediador para esta bella y dolorosa pieza audiovisual de la vida cotidiana en Sucre, ¿y qué otra cosa son los poetas sino los que transmiten el mensaje donde su pueblo se reconoce? Aquí una demostración.

Periodista y escritor, entre sus publicaciones destaca el volumen de ensayos ‘Libro de las digresiones’. Reportero con experiencia en temas de cultura, ciencia y salud. Segundo lugar en los Premios Jorge Isaacs 2022, categoría de Ensayo.
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