Armitage habla de su gestión: "En el Club Colombia me dicen comunista y en Aguablanca, oligarca"

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Armitage habla de su gestión: "En el Club Colombia me dicen comunista y en Aguablanca, oligarca"

Diciembre 08, 2019 - 07:55 a. m. Por:
José Luis Carrillo, editor de Cali
Maurice Armitage, alcalde de Cali

Maurice Armitage, alcalde de Cali

El País

A pocos días del final de su mandato frente a la Alcaldía de Cali a Maurice Armitage se le ve menos azarado, cómo él mismo dice, pero no por eso ha dejado de ser desparpajado y directo en sus declaraciones. Su estilo coloquial caló en el sentir de los caleños pero también le costó puntos de popularidad. En su última entrevista como gobernante para El País, Armitage cuenta cómo quedaron las relaciones con la gobernadora del Valle Dilian Francisca Toro, sus logros y sus pendientes; también explica por qué lloró tanto durante su gestión.

¿Hoy, tras cuatros años frente a la Alcaldía, cuál es su balance?

Dejamos una impronta moral donde queda claro que Cali necesita más humanidad y que tiene que progresar socialmente. Lo que pasó el pasado 21 de noviembre -desórdenes después de las marchas- nos muestra que tenemos una juventud abandonada. En esta Alcaldía hemos hecho esfuerzos a través de la educación, la alimentación y la generación de empleo con los gestores de paz, pero falta mucho... Lo hemos visto por la generación de empleo, a través de los mismos vendedores ambulantes, que en algunos sectores los señalan como desordenados y que puede ser feo desde el punto de vista urbanístico, pero que necesitan trabajar.

¿Su esposa lo cuestiona mucho sobre la falta de control a los vendedores ambulantes?

Me lo cuestiona todo el día y me regaña, anoche me dijo que estaban quedando lindos los arreglos del sector de Sebastián de Belalcázar pero que ya había vendedores ambulantes allí. Pero yo no los voy a sacar, que los saque otro Alcalde.

¿En qué cree que se ‘rajó’?

Uno como empresario es ejecutivo y resulta que en lo público hacer las cosas es más complejo. Por ejemplo, las obras del Sur las dejamos muy avanzadas, quería entregarlas antes de culminar el año y no pudimos porque esto tiene unos procesos muy complejos de permisos ambientales; de adquisición de predios; algunos contratistas nos fallaron, otros no y eso me ha provocado una profunda frustración.

También tengo una frustración grande al ver que el empleo en Cali en lugar de bajar estos últimos meses subió, creo que ese es el problema más grande que tiene la ciudad.

A propósito de las obras del Sur, ¿no le da ‘guayabo’ que Jorge Iván Ospina, el nuevo Alcalde de Cali, vaya a inaugurar las obras del Sur que usted impulsó, pero no alcanzó a entregar?

No, no, no. Estoy seguro de que esas obras se originaron por nosotros. Jorge Iván Ospina hizo la obra más importante de Cali que fue el túnel de la Av. Colombia y entiendo que no lo invitaron a la inauguración, cosa que me parece absurda... Yo me siento contento con los colegios que entregamos, lo importante no es quién las inaugure sino que brinden un servicio a la comunidad. Nosotros le hemos trabajado cuatro años a buscar soluciones a la movilidad del Sur.

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También quedó pendiente dar una solución definitiva al futuro de Telecomunicaciones de Emcali ...

Yo difiero de esa afirmación. Creo que sí hemos logrado mucho. La trascendencia social y laboral de involucrar en la Junta Directiva de Emcali a dos miembros de los sindicatos permitió que la relación cambiara, hoy todos los sindicatos están metidos en sacar Emcali adelante. Pero la sola transformación de Emcali necesita más tiempo... La única manera de sacar esta empresa adelante es dándole pautas de gobernanza, donde el gerente no se nombre políticamente sino a través de un caza talentos.

Lo que preocupa es que Telecomunicaciones de Emcali cada año está perdiendo $100.000 millones...

Pero la entrada de los sindicatos a la Junta Directiva los ha concientizado de esta angustia que también es mía.

¿Cuál fue el momento más duro que afrontó en su mandato?

El momento más difícil y donde más me angustié fue el jueves 21 de noviembre, el primer día del paro.

¿Cómo vivió ese día?

Yo llegué al Puesto de Mando Unificado (PMU) a las 6:00 de la mañana y me fui a las 12:00 de la noche cuando todo estaba bajo control. La Gobernadora llegó a las 4:00 p.m. y se hizo tomar una foto en el PMU, donde está prohibido dar declaraciones y aparecí en una foto con cara de dormido, cosa que es falsa, se lo pueden preguntar a los generales que estaban allí... Desde las 3:00 p.m. comencé a ver que no teníamos el suficiente control sobre la ciudad desde el punto de vista militar y le dije a Andrés Villamizar -secretario de Seguridad- que decretáramos el toque de queda. Llamé al Ministro de Defensa, la Gobernadora no quería que se decretara el toque de queda, yo tomé esa decisión y eso significó que llegarán 2000 hombres de la fuerza pública a Cali.

¿Qué desató los desórdenes?

Nos hicieron una operación avispa desde el punto de vista militar.

Nosotros estábamos preocupados por la Universidad del Valle, Sameco y Paso del Comercio y después nos comenzaron a salir desórdenes en los barrios, llegamos a tener 24 puntos de cierres en las vías de Cali al tiempo y no teníamos la capacidad de reacción, allí tomé la decisión del toque de queda. Al terminar la marcha se quedaron personas a hacer ‘vandalaje’. Nosotros tuvimos un buen control en el sector de la Universidad del Valle y Unicentro, pero no teníamos la fuerza para atender 24 zonas al tiempo. Nunca pensé que nos pasara esto. Yo sé que en Cali hay problemas sociales, pero las redes sociales nos ganaron ese día...

¿Cómo quedaron la relaciones con la gobernadora Dilian Francisca?

Yo diría que muy frías después del incidente del 21 de noviembre, donde ella tomó una actitud que no fue leal conmigo, porque utilizó el paro para decir que ella era la que manejaba la ciudad y eso es mentira, eso lo sabe ella y los militares también.

¿Cuál fue el momento más gratificante que vivió como Alcalde?

He sentido una enorme satisfacción por los comedores comunitarios, porque parte de los problemas sociales de Cali se dan porque la gente tiene hambre. Si usted como padre de familia no tiene empleo, tiene dos hijos y no tiene el desayuno, eso es grave. Voy a decir una cosa absurda pero que es verdad, yo nunca ataqué la piratería en Cali por dos cosas; primero porque no teníamos los buses suficientes, la gente no tenía en qué transportarse; a las 5:00 a.m. en la Avenida Ciudad de Cali la gente se daba trompadas para subirse a un vehículo pirata, igual pasaba en la ladera y lo segundo es que todo desempleado que tenía un carro viejo salía a hacer una vuelta para tener plata para la comida, eso lo veo yo y ya podemos decir que en Cali hay 450 sitios decentes y dignos donde usted puede llevar a su hijo a comer.

Un golpe fuerte fue perder el tribunal de arbitramento por $140.000 millones con el operador del MÍO GIT - Masivo...

Esa fue una gran frustración, pero quiero decirle que dejo los problemas del MÍO resueltos. El tema jurídico fue complicado. De los cinco operadores que tiene el sistema con cuatro no tuvimos problemas, uno nos demandó y nos ganó. Pero esa demanda no puso en tela de juicio el MÍO. Metrocali es un ente que gestiona y no tiene un gran patrimonio.

Nosotros dejamos el MÍO viable, le dejamos fondos de la sobretasa de la gasolina, el cobro por parqueo en vía pública, los recursos de la tasa para circular en pico y placa. Además de la flota que logramos ingresar.

Nosotros logramos entender que la movilidad es tan importante como la salud o la educación.

¿Cuál es su principal consejo para el Alcalde entrante?

Yo estoy seguro de que no se lo tengo que dar porque el que ganó la Alcaldía de Cali sabe que tiene que seguir trabajando socialmente... La única preocupación que tengo es que lo veo muy comprometido con la gente que lo ayudó llegar a la Alcaldía, siento que va a ser víctima del aparato político.

¿Por qué dice que usted es un incomprendido?

Yo me demoré 50 años en entender la parábola que dice que es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico. Yo quiero ser un rico que me quiero salvar. Las clases dirigentes de la ciudad tienen que entender que si se gana buen dinero no es para uno solo, sino también para la gente que trabaja con uno, para repartirla con los empleados que nos ayudaron a conseguirla, por eso en el Club Colombia me dicen que soy comunista y en Aguablanca que soy un oligarca.

¿Alcalde, por qué lloró tanto durante su gestión?

Ese es un mal que heredé de mi papá, pero no me arrepiento de esto. Yo creo que este país necesita que la gente llore mucho más...

Lectores...

¿Usted ha pasado por Versalles donde los taches no tienen lógica?

Los taches me quitaron popularidad pero los caleños tienen que convencerse de que los que tenemos carros no somos los únicos dueños de la vía, también es del que anda a pie o en bicicleta. Esos taches han privilegiado la vida por encima de la velocidad.

¿En qué quedó el tema de la Base Aérea, que buscaba limitar la construcción en altura en Cali?


Logramos que los militares no fueran autoritarios. Yo admiro, respeto y quiero a la Base Aérea y ellos se adaptaron. Nos hicieron un daño inicial con Ciudad Paraíso -proyecto de renovación del centro- pero eso ya se solucionó.

En algún momento se sintió cohibido...

No siento que haya cambiado, tal han sido los tropezones que me he dado en esta Alcaldía que de alguna manera he tratado de ser prudente. Algunos dirán que soy políticamente incorrecto pero digo la verdad: si ser incorrecto es decir la verdad, sí, soy incorrecto.

Algunos sectores dicen que en decisiones en materia de obras como la del Zanjón del Burro usted debió jugársela con la suya...

Ahí se cumple la pregunta que me acaba de hacer, no me dejaron actuar. Llegó un momento donde me dijeron: "Maurice, no cause más peleas, no insista con lo del Zanjón"; y yo terminé diciéndole a la gente del Sur que van a terminar comiendo su cocinado.

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