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Tasas de interés altas: ¿es hora de endeudarse? expertos dan recomendaciones a hogares y empresas
Expertos en finanzas explican la importancia de ser cautelosos al adquirir un crédito, teniendo en cuenta el contexto actual de las tasas de interés altas, ya que el Banco de la República las subió a 11,25 %. Consejos para no terminar ‘ahogado’.
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5 de abr de 2026, 07:51 p. m.
Actualizado el 5 de abr de 2026, 07:51 p. m.
Colombia, endeudarse hoy exige más cautela que en años anteriores. El ciclo de tasas de interés elevadas, impulsado por la inflación y la política monetaria restrictiva, ha encarecido el crédito tanto para los hogares como para las empresas.
Actualmente, el interés bancario corriente para crédito de consumo se ubica en 17,8 % efectivo anual, mientras que el techo legal, es decir, la tasa de usura, alcanzó 26,76 %, lo que marca el rango en el que se están moviendo los préstamos.
Aunque el financiamiento sigue disponible en el sistema financiero, expertos advierten que este no es un momento para endeudarse sin antes hacer un análisis riguroso, pues el costo del dinero continúa siendo alto y podría mantenerse así durante buena parte del año.
Tasas altas y presiones inflacionarias
El comportamiento reciente de la economía colombiana ha estado condicionado por factores tanto internos como externos.
Según el economista Juan Diego Lobo, docente de la Universidad EAN, uno de los principales elementos que explica el nivel actual de las tasas de interés es que la inflación aún no muestra una caída sostenida.
“Los datos de inflación todavía no muestran un quiebre real a la baja y tenemos presiones externas, sobre todo por el petróleo y por las decisiones de la Reserva Federal en materia de su tasa de interés”, dijo.
Este panorama lleva a prever que la política monetaria del Banco de la República seguirá siendo restrictiva: “Lo que vamos a ver es que las tasas, por lo menos por el primer semestre del 2026, van a seguir elevadas y las decisiones que se tomen en Junta Directiva muy probablemente van a ser de incrementos”, explicó Lobo.
De hecho, su proyección apunta a que la tasa de intervención podría cerrar el año en este rango o un poco superior, en un esfuerzo por contener la inflación y llevarla nuevamente a la meta del Banrepública.
Sin embargo, advirtió que este objetivo no se alcanzaría en el corto plazo, ya que persisten factores que presionan los precios, como el aumento del salario mínimo y los choques internacionales como el de Irán.
Pese al difícil contexto, el crédito sigue siendo una herramienta clave tanto para el consumo como para la inversión, así tenga un costo mayor en este momento.
“En materia de endeudamiento, lo recomendable sería que sí se puede seguir adquiriendo crédito, pero con mucho mayor recelo. Las tasas por medio del mercado financiero van a ser mayores y se van a mantener elevadas a lo largo del año”, advirtió el profesor Lobo.
Esto significa que los hogares colombianos deben ser más selectivos a la hora de adquirir obligaciones financieras. “El crédito está ahí, pero va a ser más costoso para el bolsillo del colombiano promedio”, insistió.

Y recomendó que, en lo posible, los préstamos se tomen a plazos más cortos, con el fin de evitar que los intereses acumulados terminen incrementando significativamente el valor final de las deudas.
¿Cuándo vale la pena endeudarse?
Más allá del momento económico, la clave está en el propósito del crédito.
Para el experto en finanzas personales y docente de la Universidad del Rosario Alejandro Useche, la decisión de endeudarse debe partir de una reflexión profunda sobre la necesidad real del gasto.
“Hay diversos elementos a tener en cuenta para tomar una decisión de compra, bien sea usando dinero en efectivo o recurriendo al crédito. Creo que acá hay que resaltar algunos puntos centrales: por ejemplo, evaluemos con absoluta tranquilidad si la compra que necesitamos hacer es realmente necesaria o no”, afirmó.
Useche advirtió que “los seres humanos, para nuestras decisiones de compra, somos mucho más emocionales que racionales, es decir, actuamos con el corazón, por los impulsos”.
En ese sentido, propuso diferenciar claramente entre dos tipos de gastos: consumo e inversión.
Según afirmó, el primer tipo corresponde a los gastos de consumo, como ropa, alimentos, viajes o entretenimiento, y, aunque son importantes para el bienestar personal y familiar, no generan ingresos ni valorización futura.
“Todo esto es muy importante para el bienestar personal, familiar, pero hacer este tipo de gastos, sobre todo a través de crédito, suele ser una decisión inconveniente”, señaló.
Por ello, Useche recomendó que, en la medida de lo posible, estos gastos se realicen de contado.
El segundo tipo de gasto es el de inversión, que incluye la compra de activos productivos, como vivienda, maquinaria, equipos o la financiación de un emprendimiento.

A diferencia del consumo, estos sí pueden generar ingresos o valorización en el tiempo.
“Este tipo de gastos sí producen rentabilidad, está en capacidad de generar ingresos a futuro, de manera que podríamos, hasta cierto punto, comprar estos bienes recurriendo a crédito”, manifestó el especialista Useche.
Incluso, planteó que la deuda puede ser una herramienta positiva, si se utiliza correctamente: “La deuda no es mala; por el contrario, nos permite adquirir activos costosos que, si les sacamos provecho, pueden generar una tasa de retorno mayor al costo del crédito”.
Añadió que otro de los aspectos clave antes de adquirir un crédito es analizar las diferentes alternativas de financiación disponibles en el mercado.
Y en ese aspecto, Useche enfatizó que no todo se limita a la banca tradicional.
“Hay muchas fuentes de préstamos. No solamente están los créditos bancarios, también las entidades de economía solidaria, como cooperativas y fondos de empleados, que suelen ofrecer condiciones más accesibles”, explicó.
Además, mencionó la importancia de explorar nuevas opciones, como las fintech y el crowdfunding (financiación on line), especialmente para quienes buscan invertir en emprendimientos o proyectos productivos.
El llamado es a revisar en detalle variables como tasas de interés, comisiones, seguros y plazos. “Cada alternativa tiene sus pros y sus contras, pero debemos evaluar cuál nos conviene más”, agregó el experto.
Presupuesto y capacidad de pago
Más allá del tipo de crédito, uno de los factores determinantes para tomarlo o no debería ser la capacidad de pago.
Para el profesor Useche, cualquier decisión de endeudamiento debe estar integrada a un presupuesto personal o familiar.
“La decisión de endeudarnos no es algo separado del resto de decisiones financieras, sino que tiene que ser parte de un presupuesto integral”, señaló.
Esto implica tener en cuenta obligaciones existentes, como arriendo, servicios públicos, educación, transporte y alimentación. Solo así se puede dimensionar el impacto real de una nueva deuda.
En cuanto al nivel de endeudamiento, aunque no existe una regla absoluta, los expertos recomiendan que el total de las obligaciones financieras no supere el 30 % de los ingresos mensuales del hogar. Exceder el 40 % ya es considerado una señal de alerta.
“Si ese porcentaje empieza a subir, hay riesgo de incumplimiento, porque hay otros gastos ineludibles que también deben cubrirse”, advirtió.
Para David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, dada la expectativa de tasas más altas y por un periodo prolongado, endeudarse a tasa fija, en lugar de variable, es la opción más segura para proteger el flujo de caja.

“Cuando las tasas comiencen su senda de descenso, proceso que proyectamos se consolide hacia mediados de 2027, será el momento oportuno para renegociar deudas mediante compras de cartera”, afirmó.
Y siguió: “Cabe destacar que cualquier compromiso financiero requiere un ingreso estable, capacidad de pago y un propósito de endeudamiento que sea estrictamente necesario”.
Asimismo, agregó que “prevemos que el Banco de la República eleve la tasa de referencia hasta el 12,00 % este año (ya subió a 11,25 %), con lo que las tasas de créditos comerciales podrían aumentar cerca de 200 puntos básicos (2 %) desde los niveles actuales”.
Pese a esto, las entidades de crédito reportan un aumento real en la cartera, luego de dos años de variaciones reales negativas. Es decir, los hogares y las empresas están adquiriendo endeudamiento, a pesar de su actual costo.
Según datos de la Superfinanciera, las obligaciones financieras sumaron $ 766,9 billones al cierre de enero de 2026.
Solo la cartera de consumo tuvo una variación real de 2,4 %, debido al aumento de los créditos de libre inversión, los cuales generalmente tienen la tasa más alta del mercado.
Las familias debían a enero pasado $ 216,9 billones y se reporta que el 96,1 % de las deudas están al día.
De ahí que el economista David Cubides afirmó que, aunque claramente no es el momento ideal para el endeudamiento de consumo o impulsivo, “si surge una oportunidad de inversión excepcional donde la rentabilidad supere el costo del crédito, no debería descartarse. En este escenario, la deuda debe verse como una palanca financiera y no como un complemento del ingreso”.
Igualmente recordó que cualquier compromiso financiero requiere un ingreso estable, capacidad de pago y un propósito de endeudamiento que sea estrictamente necesario.
También hay que tener en cuenta que las entidades financieras manejan algunas tasas de interés preferenciales o paquetes para determinados clientes que consideran ‘buena paga’, que suelen ser más económicas y abren una oportunidad para tomar una decisión de deuda.
Para los empresarios
Las preocupaciones de créditos no son solo para las personas naturales, los empresarios también buscan alternativas que les permitan no terminar ‘ahogados’ en sus deudas.
Jennifer Eliana Sepúlveda Londoño, jefe de Inversión y Financiamiento de la Cámara de Comercio de Cali, explicó que muchos empresarios en etapa temprana buscan financiamiento sin tener claridad sobre su estructura financiera, su capacidad de pago o incluso el uso que le van a dar a los recursos y que, en un contexto como el actual, eso se vuelve una barrera inmediata.
“Desde la Cámara de Comercio de Cali acompañamos a las empresas precisamente en ese proceso de preparación: educación y alistamiento financiero, herramientas útiles para toma de decisiones financieras informadas y el uso del capital”, dijo.
Añadió que hoy las empresas tienen varias opciones: crédito tradicional, alternativas fintech y líneas de fomento con mejores condiciones.
“La clave es no dejar de lado la banca de desarrollo. Entidades como Bancóldex ofrecen líneas diseñadas para empresarios, muchas veces con condiciones más favorables, que se ajustan a su necesidad”, dijo.
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