¿Por qué la violencia se está convirtiendo en otra pandemia en Colombia? Responde el Mindefensa

Octubre 17, 2021 - 01:05 p. m. 2021-10-17 Por:
Camilo García, Colprensa
Diego Molano Aponte

Diego Molano Aponte, ministro de Defensa, junto a la Cúpula Militar y de Policía durante una rueda de prensa.

Tomado de Twitter @mindefensa

El asesinato de dos jóvenes en Tibú, el recrudecimiento de los ataques por parte de grupos armados con artefactos explosivos, los problemas de seguridad ciudadana y el asesinato de policías y militares en la frontera con Venezuela han agitado el panorama de orden público en el país, generando gran preocupación entre los colombianos.

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Ante ese panorama, el ministro de Defensa, Diego Molano, señaló como responsables al ELN, las disidencias de las Farc, el ‘Clan del Golfo’, ‘Los Caparros’ y ‘Los Pelusos’, y dijo que es inadmisible que alguien tome la justicia por sus propias manos.

¿A qué atribuye el recrudecimiento de las acciones violentas en el país?

Hace dos meses tuvimos una cumbre en donde encontramos que esto no solo está pasando en Colombia sino en varios países. Uno, porque hay un incremento de la violencia producto del desempleo y la pobreza generada por el covid; segundo, hay un problema de salud mental que genera comportamientos más violentos después de 18 meses de encierro, y, tercero, hay una reconfiguración criminal, donde estos grupos por disputas de rentas criminales incrementaron sus niveles de violencia.

Por supuesto, no nos podemos quedar en el diagnóstico: se cambiaron las estrategias con un plan de intervención especial en las regiones más afectadas, sobre todo haciendo presencia de Policía con investigación criminal y judicialización, como lo hicimos en Bogotá, Barranquilla, Cúcuta, Bucaramanga y Cali.

¿Y en cuanto a grupos armados, cuál es la mayor preocupación?

Hoy hay cinco símbolos del mal en Colombia, que son el ELN, las disidencias de las Farc, el ‘Clan del Golfo’, ‘Los Caparros’ y ‘Los Pelusos’, y los cinco son objetivo de nuestras campañas militares y policiales. El reto con el ELN es que la mayoría de sus cabecillas están operando desde Cuba y Venezuela, dando instrucciones criminales. De las disidencias de ‘Iván Mordisco’ y ‘Gentil Duarte’, el plan es crecer en ocho mil hombres, pero no se lo hemos permitido debido a las operaciones permanentes; y la ‘Segunda Marquetalia’, que opera desde Venezuela, tiene incluso disputas en Putumayo y Nariño.

El tercero es el ‘Clan del Golfo’: estamos en operaciones permanentes para capturar a ‘Otoniel’, y, en el caso de los ‘Caparros’, este año, gracias a las operaciones de la Fuerza Pública y la neutralización de ‘Flechas’, uno podría decir que ya dejó de ser una organización armada y son más grupos reductos de delincuencia; y los ‘Pelusos’, vamos por el mismo camino, sobre todo con su presencia en el Catatumbo.

Pero han aumentado los ataques con explosivos no convencionales por parte de esos grupos armados..

Muchas de esas actuaciones son reacciones a operaciones militares y policiales que desarrollamos. Cuando ejecutamos operaciones contra el ‘Clan del Golfo’, ellos activan un plan pistola; cuando accionamos contra el ELN, activan ataques como los que ocurrieron en Arauca o contra los patrulleros de Policía y el soldado.

Lo segundo es que ellos buscan seguir utilizando el narcotráfico para comprar armas, para colocar, adquirir y desarrollar esas minas antipersonal y artefactos explosivos, y por eso desarrollamos operaciones en contra de sus actividades de narcotráfico, con erradicación, incautaciones o destrucción de laboratorios. Llevamos alrededor de 62.000 hectáreas erradicadas y al final del año debemos estar por los 1600 laboratorios destruidos.

¿Ya tiene un informe oficial de lo que sucedió en Tibú con el crimen de los dos jóvenes?

Inmediatamente inició un proceso de Policía Judicial para investigar el hecho criminal y determinar quiénes son los responsables de la muerte de este joven y de este niño. Por supuesto, nadie se puede tomar en Colombia la justicia por sus propias manos, eso es una actuación en contra de la Constitución, debe ser investigada y los responsables llevados a la justicia. También, con Inspección de la Policía se ordenó una investigación para determinar el nivel de respuesta que se tuvo frente a las llamadas que se hicieron y si hubo algún acto irregular en el servicio.

Ese asesinato ha sido calificado por algunos sectores como resultado del abandono del Gobierno, especialmente en seguridad…

De hecho, hay una Estación de Policía con pie de fuerza. Recién lanzamos el Comando Específico de Norte de Santander, más de 14.000 hombres dedicados a acciones para combatir los símbolos del mal. En Catatumbo tenemos cuatro: el ELN, el ‘Clan del Golfo’, las disidencias de las Farc y ‘Los Pelusos’.

El grave problema que tenemos ahí es la amenaza por la retaguardia estratégica que tienen en Venezuela, donde, por ejemplo, ‘Jhon Mechas’, del frente 33 de las disidencias, planea ataques desde Venezuela en Tibú, La Gabarra o el Catatumbo. Por eso es tan importante este Comando Específico de Norte de Santander.

¿No le preocupa eso de tomarse la justicia por mano propia?

Eso es inconcebible. Colombia no puede volver a esas épocas en donde cualquier persona podía tomarse la justicia por sus propias manos. Aquí la autoridad legítima y el monopolio de las armas la tienen las Fuerzas Militares y de Policía, y son las autoridades judiciales, Fiscalía y jueces, los que deben determinar cualquier acción en contra de una persona que haya infringido la ley.

En Arauca se siguen presentando asesinatos de miembros de la Fuerza Pública y de civiles...

Allí tenemos dos factores que generan inestabilidad y a los que estamos combatiendo. En primer lugar está la presencia de corredores de narcotráfico. Allí no hay casi cultivos ilícitos, lo que hay es un corredor que toma todo lo que viene desde Caquetá y Guaviare, buscando pistas clandestinas en Venezuela, con presencia del ELN y las disidencias.
Esta disputa genera problemas de inseguridad complejos. Como descubrimos en el último consejo de seguridad, estos grupos criminales asesinan personas en el lado de Venezuela y vienen y las dejan en Arauca. O lo que sucedió con el secuestro del coronel, cometen el delito y luego se llevan el cuerpo a ese país.

Esto implica el fortalecimiento del control de la frontera. Recién se habilitaron dos botes de bajo calado para hacer control, con un pelotón adicional de Infantería de Marina: 90 hombres entraron a reforzar la frontera, y se hizo un despliegue de control en vías para evitar extorsión.
La seguridad en las ciudades también está generando preocupación.

¿Hay desconexión entre el Gobierno central y los mandatarios locales?

Hay toda la coordinación. Tenemos un propósito conjunto con ellos, que es garantizar la seguridad. En la cumbre que realizamos hace dos meses con alcaldes y gobernadores quedó en evidencia que tiene que haber una relación de coordinación, la seguridad nos tiene que unir a todos. Aquí no hay diferencias políticas, porque la prioridad para el Ministerio de Defensa es la protección de la vida y así venimos operando.

En Bogotá colocamos 1514 hombres adicionales de Policía y se asignaron 360 soldados para ayudar en acciones de control, con el fin de contener el homicidio. Lo mismo sucedió en Barranquilla, Cúcuta y Cali. Claro, cada Alcalde debe asumir su responsabilidad como jefe de Policía y de manejo del orden público.

¿Qué resultados se han obtenido del plan de intervención que se estudió hace dos meses en la cumbre?

Tenemos que medirnos con el 2019, porque el 2020 con pandemia es difícil de medir y comparar, pero lo que está claro es que los delitos de hurto vienen a la baja. Tenemos aún el reto del homicidio, que ya se logró contener, y estamos logrando hacer reducciones en Bogotá en cuatro localidades. En otras ciudades se ha comenzado a contener el homicidio y esperamos seguir este trimestre con ese mismo esfuerzo.

¿Cómo garantizarles a los comerciantes un escenario de seguridad para la reactivación económica?

Todo lo que estamos haciendo en las ciudades es para garantizar el control. Conociendo que hay problemas en restaurantes y tiendas, la semana pasada activamos el grupo de acción rápida motorizada en Bogotá. Estamos buscando reaccionar para que tenderos, restaurantes, hoteles, puedan iniciar su proceso de reactivación como lo requiere Colombia.

La JEP le pidió no revictimizar a los menores que han sido reclutados por grupos armados ilegales. ¿Qué respuesta le da a esa solicitud?

Yo tengo absoluta claridad de que los niños reclutados son víctimas de la violencia, así está establecido por todas las legislaciones. Lo que aquí se tiene que buscar es que quienes reclutan a los niños sean judicializados y que no haya impunidad.

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