No hubo imprudencia de buceadores que desaparecieron en Malpelo, dice experta

No hubo imprudencia de buceadores que desaparecieron en Malpelo, dice experta

Septiembre 06, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
No hubo imprudencia de buceadores que desaparecieron en Malpelo, dice experta

Sandra Bessudo marcando tiburones ballenas con dispositivo satelital. La directora de la Fundación Malpelo dice que el área está abierta a turistas y a científicos con los permisos correspondientes.

Sandra Bessudo, directora de la Fundación Malpelo, habla de los cuidados del buceo avanzado, sobre todo en este santuario del Pacífico colombiano, considerado uno de los diez mejores sitios del mundo para esta actividad.

Quién con más autoridad que la exministra del Medio Ambiente y creadora  de la Fundación Malpelo, Sandra Bessudo, para explicar qué les pudo haber pasado a los buzos que desaparecieron en Malpelo el miércoles pasado. 

Bióloga marina de ‘l’Ecole Pratique des Hautes Etudes (Ephe)’ y máster en Estudios de Ciencias de la Vida y de la Tierra en Perpignan, en Francia, la buzo profesional con más de 5000 inmersiones en aguas abiertas y directora ejecutiva de la Fundación Malpelo, respondió a El País desde Hawaii.

¿Por qué es tan importante Malpelo para los científicos y buzos?

El Santuario de Fauna y Flora Isla Malpelo es un área protegida del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia. Habitan muchas especies de aguas medias y superficiales (pelágicas) como tiburones y atunes e incluye zonas de alimentación de aves marinas protegidas y de especies migratorias.  Su aislamiento y la poca actividad del ser humano ha permitido mantener un estado casi prístino (transparente) de sus ecosistemas. Alberga 1500 especies, entre invertebrados, peces, crustáceos, aves, invertebrados terrestres, mamíferos, corales y reptiles. Nueve de estas especies son únicas en el mundo y unas  40 están  bajo  amenaza o vulnerabilidad.  Considerado uno de los diez mejores sitios del mundo para buceo recreativo, es para buzos avanzados, debido a las corrientes que hay. 

¿Qué grupos de investigación trabajan  allá y en qué áreas?

Desde 1998, la Fundación Malpelo y Parques Nacionales hemos organizado 31 expediciones científicas, con participación de más de 20 instituciones y 95 científicos que trabajan en aves, corales duros, corales blandos, peces e invertebrados de arrecife,  tiburones, oceanografía, ictioplancton, mamíferos marinos y reptiles.

¿Vive alguien en Isla Malpelo?

Habitan un oficial y cuatro infantes de la Armada Nacional, que cada mes son relevados. Hacen labores de soberanía nacional, control y vigilancia.

¿Cuáles son los protocolos para visitar la zona?

Tenemos un comité científico asesor que  determina los monitores y las investigaciones. Cada una tiene sus protocolos y están enmarcados en las necesidades del área protegida. La solicitud se debe hacer a Parques Nacionales Naturales y la información que se obtenga debe ir al sistema de información del país.

¿Y para los turistas?

Para el buceo existen unos permisos para los operadores turísticos, es decir, los barcos que transportan los turistas. Ellos deben enviar en cada viaje,  con  fechas previamente establecidas, los datos de los buzos que van a ir y hacer un pago a Parques Nacionales, que les da el permiso. El permiso para zarpar lo da la Capitanía de Puerto,  presentando el de Parques Nacionales.

¿Y por condiciones climáticas?

Si hay mal tiempo obviamente no se bucea. Hemos elaborado desde hace varios años un manual para operaciones de emergencia.

¿Hubo imprudencia en ir a bucear sabiendo que estamos en transición del Fenómeno de la Niña al del Niño?

¡No! No hubo imprudencia. Además, ya llevaban varios días buceando en el área. Era el último buceo antes de irse de la isla. Las corrientes son dinámicas, hay cambios de mareas, etc.

¿Cómo se explica que buzos tan expertos no hayan logrado salir?

Es la naturaleza. Tú puedes bucear y el mar verse como un plato calmado y abajo tener una corriente para un lado y un metro más abajo la corriente va para el otro.  Entiendo que sí salieron todos a superficie. De hecho, encontraron la boya salchichón de Érika flotando. Eso quiere decir que ella salió a superficie. ¡La pudo inflar!

¿Conoce a los cuatro buzos?

Solo conozco a Carlitos. Llevo muchos años buceando con él. Es un hombre maravilloso, gentil, bueno, generoso. Buen buzo. Nos ha ayudado a organizar muchas veces los puntos de amarre de los barcos. Es bueno en el agua. Sabe lo que hace. Ahora, la naturaleza es más fuerte que uno. Uno no puede luchar contra la corriente.

¿Qué aconseja al ir a Malpelo?

El buceo es como cualquier deporte de riesgo. Primero toca prepararse bien. Los buzos deben ser experimentados. Buena experiencia no son 20 buceos, ni 25 ni 30. Deben llevar la boya salchichón, luz estereoscopia o linterna, computadora de buceo, pito, espejo, ojalá un localizador/radio Epirb o Nautilius, cuchillo de buceo, por si queda atrapado en una red o línea. Todo lo que pueda ser útil. ¡Yo llevo de todo en mi chaleco. Uno nunca sabe!

¿Cuántos días puede sobrevivir un buzo en esas condiciones?

Una persona puede sobrevivir siempre y cuando logre mantenerse hidratado.

¿Hay esperanzas de hallar con vida a los dos buzos desaparecidos?

Espero que sí. Rezo que así sea.

¿Ha vivido circunstancias similares de  riesgo buceando?

Sí. He vivido situaciones de remolinos, corrientes inversas, he estado a la deriva, he perdido el conocimiento abajo por bucear muy profundo, he salvado gente, he encontrado buzos.

¿Cuál fue la más crítica y cómo sobrevivió?

Son historias que gracias a Dios puedo contar. La más difícil fue   cuando perdí el conocimiento bajo el agua, en la Polinesia Francesa. Entré furiosa al agua por una discusión que tuve  (no se debe entrar mal al agua, angustiado, deprimido, cansado). Íbamos a hacer un buceo muy profundo, a 60 metros, como lo permite la escuela francesa en ciertos casos. Yo estaba acostumbrada, pero en aguas menos transparentes. El buceo deportivo es hasta 40 metros. Debíamos bajar a un túnel, cuya pared posterior era a 60 metros y abajo era más profundo y salía a un acantilado que iba hasta 1200 metros. La visibilidad era impresionante. No quise dañar los corales pegados en la pared y me bajé un poco más. Entré en estado de narcosis (borrachera de las profundidades), vi muchos tiburones y como me llaman tanto la atención, me fui detrás... ¡La verdad es que no había tiburones! De repente, vi una luz blanca. El papá de mi hijo me salvó. Desperté a  35 metros, cuando me estaban subiendo... ¡Fue horrible!

¿Se encomienda a Dios antes de hacer estas inmersiones?

No. Mi Dios es la naturaleza. ¡Pero a lo que más le temo es a las corrientes! Algo muy importante es también tener buenos marineros y lancheros que son los que dejan y recogen los buzos! Es todo un equipo que debe estar capacitado y tener todos los elementos y conocimientos. Uno de buzo en Malpelo depende de sus compañeros.  ¡Toca estar pilas siempre!

Malpelo, templo de fauna y flora 

La Isla de Malpelo es considerada por los expertos  como un santuario de flora y fauna, donde sobresalen especies únicas (endémicas) y una gran variedad de tiburones.     

Según Parques Nacionales Naturales de Colombia, esta isla de 1643 metros de largo y un ancho máximo de 727 metros,   es la novena área marina protegida más grande del mundo. 

Este santuario marino, que es la cúspide de una cordillera marina, también “alberga una de las formaciones coralinas más importantes del océano pacífico colombiano, que representa un oasis de vida idóneo para especies nativas y migratorias”, señala la Fundación Malpelo. 

Entre los organismos marinos hay moluscos, crustáceos, esponjas, equinodermos, grandes cardúmenes de jureles, pargos, meros y chernas, además de comunidades de tiburones martillo, manta rayas, tiburones ballena, tiburones sol-rayo entre otros.

“Malpelo es uno de los destinos de buceo más espectaculares del mundo, y en Colombia tenemos la fortuna de contar con este sitio que está a nivel de Galapagos, de Isla de Cocos en Costa Rica. Es uno de los destinos top en el mundo para ver tiburones”, dice Juan Gabriel Suárez, director de Tritones Buceo. 

 La región de Malpelo es un punto de confluencia de varias corrientes importantes de la Cuenca del Pacífico y la Ensenada de Panamá, lo que indudablemente ha influido en la especial composición de su particular fauna marina.

No solo su fauna llama la atención de los turistas, su flora también. Malpelo, por su condición geomorfológica e inhóspita, tiene procesos de evolución biológica que han permitido aclarar conceptos científicos mediante investigaciones adelantadas en estos territorios. 

“Los paisajes subacuáticos y la topografía son excepcionales, hay paredes subacuáticas de rocas, grietas llenas de fauna y flora. Es un sitio que vale la pena”, concluye  Suárez. 

 

 
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