colombia

Madrugadas frías y largas filas: usuarios de Nueva EPS en Popayán enfrentan dificultades para acceder a servicios

Así son las fuertes escenas de cientos de usuarios de esta entidad cada día, todo por tener acceso al sistema de salud.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Usuarios de la Nueva EPS hacen fila desde las 2:00 de la madrugada en Popayán para reclamar medicamentos y tramitar autorizaciones médicas.
Usuarios de la Nueva EPS hacen fila desde las 2:00 de la madrugada en Popayán para reclamar medicamentos y tramitar autorizaciones médicas. | Foto: Francisco Calderón

24 de mar de 2026, 11:11 p. m.

Actualizado el 24 de mar de 2026, 11:28 p. m.

A las dos de la madrugada, cuando la mayoría de la ciudad duerme, ya hay filas que serpentean frente a las sedes de la Nueva EPS en Popayán. No hay sillas ni refugios. Solo cartones en el suelo, ruanas improvisadas y la estela del intenso frío, el mismo que se escapa de las bocas de las personas.

Aquí no se madruga por disciplina, sino por física necesidad. El que llega tarde, pierde, y eso significa quedarse sin medicamentos o sin la autorización para continuar un tratamiento medicamento.

La inseguridad en horas de la madrugada aumenta el temor entre los usuarios, quienes denuncian robos y situaciones de riesgo mientras hacen fila.
La inseguridad en horas de la madrugada aumenta el temor entre los usuarios, quienes denuncian robos y situaciones de riesgo mientras hacen fila. | Foto: Francisco Calderón

Sara Samboní, de 25 años, pedalea en su bicicleta desde el barrio María Occidente hasta una de las sedes del dispensario. Sale antes de las tres de la mañana. Lo hace por su madre, una mujer de 77 años que depende de los medicamentos para seguir adelante. “Si no llego temprano, no alcanzo turno y mi mamá se queda sin tratamiento”, dice mientras se ajusta la bufanda y la capucha para resistir el frío de las madrugadas payanesas.

El miedo también madruga. Sara recuerda que el pasado viernes estuvo a punto de ser atacada con arma blanca cuando se dirigía a una farmacia en el barrio Bolívar. “Me quedé paralizada del susto. Pensé que no salía de esa”, cuenta. Aun así, volvió. Porque en esta rutina no hay opción: o se enfrenta la calle oscura, o se interrumpe la atención médica de su mamá.

Como ella, decenas de personas llegan cada día a puntos como Carantanta, Santa Clara o el barrio Bolívar. Entre ellos está Jorge Ruiz, habitante del barrio Los Sauces, quien llega sobre las dos de la mañana para asegurar un puesto, tanto en la sede administrativa como en las farmacias. Extiende cartones en el suelo y espera hasta el amanecer. “Yo hago la fila para las órdenes y después salgo corriendo a reclamar la insulina”, explica. Su jornada empieza mucho antes que el sol aparezca en el firmamento.

“Es que me vengo, hago la fila, extiendo cartones en el suelo para poder esperar, aguantar el frío mientras que sean las seis o siete, que es la hora que llega mi hermana para ella pueda estar acá tramitando las órdenes, mientras yo me voy corriendo a la farmacia para reclamar la insulina”, relata este trabajador informal del transporte, quien con cartón en mano recorre esas sedes con la esperanza de acceder a los insumos médicos.

La escena se repite con frecuencia: adultos mayores que llegan desde veredas como Cajete o Julumito, mujeres con cobijas, hombres con termos de café, todos resistiendo la intemperie, el frío y el peligro de una ciudad insegura. La madrugada se ha convertido en antesala obligada del derecho a la salud. “Pagué hasta 20 mil pesos de mototaxi”, exclama un abuelo que tiembla del frío.

Pero no solo es la fría madrugada. Es el temor. En calles vacías, la inseguridad acecha. Sara lo resume sin titubeos: “Estamos asustados. A esa hora hay ladrones buscando a quién robar”. Incluso recuerda un episodio reciente en el que un hombre armado reaccionó contra delincuentes para proteger a quienes hacían fila en el dispensario del barrio Bolívar. “Eso fue como una película, pero real, es lo que debemos enfrentar para tener la droga”, dice al indicar que una persona que hacía fila sacó un arma de fuego para salvarlos a todos.

La crisis en la Nueva EPS ha obligado a pacientes, en su mayoría adultos mayores, a madrugar para poder acceder a tratamientos y servicios básicos de salud.
La crisis en la Nueva EPS ha obligado a pacientes, en su mayoría adultos mayores, a madrugar para poder acceder a tratamientos y servicios básicos de salud. | Foto: Francisco Calderón

Detrás de estas escenas está la crisis que atraviesa la Nueva EPS, una de las entidades con mayor número de afiliados en el país. En los últimos meses, usuarios han denunciado retrasos en la entrega de medicamentos, demoras en autorizaciones y congestión en los servicios, situaciones que obligan a miles de personas a madrugar para poder acceder a lo que debería ser un servicio oportuno.

La situación en Popayán no es aislada, y como en distintas regiones de Colombia, se reportan largas filas, escasez de medicamentos y dificultades administrativas. En Popayán, el impacto se siente con fuerza: más usuarios, menos capacidad de respuesta y una creciente desesperación.

El equipo periodístico de El País pudo constatar que, este martes 24 de marzo, Sara llegó al dispensario en el barrio Santa Clara a las cuatro de la madrugada y salió cerca de las nueve y media de la mañana, luego de varias horas bajo una llovizna persistente. Cinco horas de espera para obtener una parte de los medicamentos de su madre.

Cuando finalmente sale, no hay celebración. Solo un alivio momentáneo. Sabe que en pocos días tendrá que repetir la misma rutina. Volver a la madrugada a hacer fila para que los tratamientos médicos de su mamá, al menos por un momento, no se detengan.

Usuarios de la Nueva EPS en Popayán hacen largas filas a las afueras de las farmacéuticas para reclamar sus medicamentos.
Usuarios de la Nueva EPS hacen fila desde la madrugada en Popayán para reclamar medicamentos y tramitar autorizaciones médicas. | Foto: Francisco Calderón / El País

Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Colombia