Colombia
El ‘Súper Niño’, un fenómeno que no se presenta hace alrededor de 100 años en Colombia y que podría volver
Las autoridades climáticas del país anunciaron que la probabilidad de ocurrencia de este fenómeno aumentó a un 82%.
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15 de may de 2026, 10:16 p. m.
Actualizado el 15 de may de 2026, 10:16 p. m.
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La probabilidad de que el fenómeno de El Niño sea una realidad se elevó al 82%, cuando estaba en el 62%, advirtieron esta semana desde Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el Ministerio de Ambiente y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), las principales autoridades ambientales del país, en una muestra de la gravedad de lo que se avecina para el país, en el segundo semestre del año.
El gran temor entre expertos, organismos internacionales y autoridades es que El Niño se transforme en el “Súper Niño”, un fenómeno que la sociedad colombiana no ha visto ni vivido en los últimos 100 años y que avizora sequías, incendios forestales, eventuales racionamientos de agua y energía eléctrica y nefastas consecuencias sociales.
Aún sin aterrizar en el país, el Ideam, la Ungrd y el MinAmbiente ya advirtieron de un aumento inusitado del calor en algunos lugares del país como Valledupar que alcanzó los 38.4 grados centígrados (°C), Santa Marta con 37.2 °C y hasta Quibdó con 34.4 °C, además del aumento de las alertas sobre posibles incendios forestales que hasta hace unas semanas era de siete y ahora es de 90, en departamentos como La Guajira y Magdalena.
“Esta situación compleja evidencia que estamos ante un escenario de variabilidad climática, donde la intensidad de los fenómenos y la severidad de sus impactos son mayores. Ello nos obliga a una permanente articulación interinstitucional multiescalar, y a comprometernos con acciones preventivas que permitan una mejor preparación y mitigación de mayores impactos”, afirmó la ministra de Ambiente, Irene Vélez.
¿Qué es el “Súper Niño”?
Según Camilo Prieto, profesor de energía y sostenibilidad de la Universidad Javeriana, un “Súper Niño” ocurre cuando la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial aumenta considerablemente en un periodo corto de tiempo.
“Un Súper Niño ocurre cuando la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial aumenta alrededor de +2 °C o más durante al menos cinco meses consecutivos. No se trata solo de más calor. Es una enorme acumulación de energía en el océano y la atmósfera. Esta energía altera profundamente los patrones climáticos del planeta”, explicó el académico.

Aunque en los últimos años el fenómeno de El Niño se ha vuelto considerablemente más frecuente, su presencia más longeva se remonta al 2015, no obstante, las proyecciones de las autoridades revelan que en esta ocasión, esta anomalía climática podría ser la más fuerte que se haya presentado alguna vez.
Esta situación ha incrementado la preocupación de las autoridades, ya que en condiciones normales “El Niño” genera alteraciones climáticas globales como sequías intensas, aumento de temperaturas, incendios forestales e inundaciones, mientras que en el caso de un eventual “Súper El Niño” el escenario sería otro y por ahora desconocido.
Los efectos en Colombia
Gina Polo, investigadora del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana y coordinadora general del Centro de Cambio Climático y Salud para América Latina y el Caribe (Climas) alertó que el país podría atravesar efectos adversos no solo en términos climáticos, sino en material social.
“Un Súper Niño no solo implica temperaturas más altas, para Colombia puede traducirse en una intensificación de las desigualdades territoriales y sociales ya existentes. Aunque muchas veces el debate se concentra en las grandes ciudades y en el posible racionamiento de agua o energía, las afectaciones más profundas suelen sentirse en las zonas rurales”, indicó la Coordinadora General de Climas.
“En varias regiones del país podríamos enfrentar sequías prolongadas, disminución de caudales de ríos, pérdidas de cultivos, mortalidad de animales y afectaciones importantes a la soberanía alimentaria. Esto impacta directamente a comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes que dependen del agua y de los ciclos climáticos para producir alimentos y sostener sus economías locales”, añadió la investigadora.
Polo también indicó que un “Súper Niño” podría aumentar los riesgos en salud pública derivados de golpes de calor, enfermedades transmitidas por vectores, deterioro de la calidad del aire por incendios forestales y dificultades en el acceso al agua segura.
La investigadora aseguró que los impactos de este tipo de fenómenos van más allá de lo superficial: trabajadores informales que pasan largas jornadas en el espacio público, como vendedores ambulantes, recicladores, trabajadores de construcción o transportadores podrían verse afectados ya que estarían expuestos a temperaturas extremas.

Además, en ciudades capitales podrían presentar racionamientos temporales y en regiones del país donde el acceso al agua ya es precario, incluso en condiciones “normales”, un evento como “Súper Niño” podría encender las alarmas.
“Las sequías afectan cultivos, disponibilidad de agua para consumo humano y animal, y profundizan escenarios de inseguridad alimentaria. Por eso, el fenómeno también evidencia una profunda desigualdad climática. Hay territorios históricamente más expuestos y con menor capacidad de adaptación, donde los impactos no son sólo ambientales, sino también sociales, económicos y humanitarios”, añadió Polo.
Ante esta situación, el Gobierno ha anunciado una hoja de ruta para prevenir afectaciones en el territorio nacional. El Ministerio de Minas implementó medidas para garantizar el suministro energético en el país.
La estrategia reúne medidas de preparación, coordinación y seguimiento permanente para garantizar la confiabilidad del sistema eléctrico y de gas natural, ante los posibles impactos climáticos.
“Estamos actuando desde ahora. El país no puede esperar a que llegue la emergencia para tomar decisiones. Hemos construido una hoja de ruta con 50 acciones concretas que involucran a todas las entidades del sector energético y del Gobierno, que buscan garantizar confiabilidad, prevención y capacidad de respuesta”, aseguró el jefe de la cartera energética, Edwin Palma.
Con el fenómeno de El Niño o el “Súper Niño” a la vuelta de la esquina, faltan aún las acciones que deberán emprender los alcaldes y gobernadores que por ahora guardan silencio ante el tamaño de la advertencia de la coral de voces expertas que alertan por las posibles consecuencia de una fenómeno climático desafiante.
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