Colombia
Los residuos hospitalarios peligrosos alcanzaron su nivel más alto desde 2020 en Colombia; hablan expertos
El país generó 65.917 toneladas de desechos peligrosos provenientes de la atención en salud, la cifra más alta desde 2020. Expertos advierten que una inadecuada separación y disposición aumenta los riesgos para trabajadores, pacientes y el medioambiente.
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22 de jul de 2026, 04:57 p. m.
Actualizado el 22 de jul de 2026, 04:57 p. m.
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Colombia generó 65.917 toneladas de residuos peligrosos provenientes de la atención en salud durante 2024, la cifra más alta registrada desde 2020 y un 12 % superior a la reportada en 2023, según el Informe Nacional de Generación y Manejo de Residuos o Desechos Peligrosos del Ideam.
Los residuos, clasificados en las corrientes Y1 y A4020, representaron cerca del 12 % del total de residuos peligrosos generados en el país. Del volumen reportado, 56.822 toneladas correspondieron a residuos biosanitarios, 6422 a anatomopatológicos, 2092 a cortopunzantes y 581 a desechos de animales.
Aunque el incremento en la generación de estos residuos refleja el crecimiento de las actividades del sector salud, especialistas advierten que el principal reto sigue siendo garantizar un manejo seguro en todas las etapas del proceso, desde la separación en la fuente hasta la disposición final.
“La bioseguridad no empieza en la planta de tratamiento; empieza en el lugar donde se genera el residuo. Una separación incorrecta puede convertir un error operativo en un riesgo para la salud pública”, señaló María Alejandra Tombe Serna, coordinadora ambiental de Atica.
El mayor riesgo está en la separación
Los residuos hospitalarios peligrosos incluyen materiales biosanitarios, cortopunzantes, anatomopatológicos, químicos y otros elementos contaminados con potencial infeccioso o tóxico.
Cuando los residuos ordinarios se mezclan con materiales peligrosos, aumenta el volumen que requiere tratamiento especializado, se incrementan los costos y se amplía el riesgo de exposición para trabajadores de la salud, operadores ambientales, recicladores y comunidades cercanas.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 85 % de los residuos generados por los servicios de salud son comunes y no peligrosos, mientras que el 15 % restante puede presentar características infecciosas, tóxicas, corrosivas, inflamables o incluso radiactivas.

En Colombia, los residuos biosanitarios representan aproximadamente el 86 % de la corriente Y1+A4020, mientras que los anatomopatológicos constituyen cerca del 10 %, lo que evidencia que la mayor parte del riesgo está asociada a materiales que han estado en contacto con fluidos biológicos y tejidos.
Riesgos para trabajadores y comunidades
Una gestión inadecuada de estos residuos puede ocasionar accidentes con elementos cortopunzantes, exposición a fluidos biológicos, contacto con sustancias químicas, contaminación de suelos, fuentes hídricas y aire, además de favorecer la propagación de microorganismos resistentes a los antimicrobianos.
Los riesgos se presentan durante toda la cadena de manejo. Los trabajadores de la salud enfrentan la mayor exposición en la generación y separación de los residuos; los operadores ambientales, durante la recolección, transporte y tratamiento; y los recicladores, cuando los residuos peligrosos terminan mezclados con materiales aprovechables.
Entre los incidentes más frecuentes se encuentran los pinchazos con agujas, la ruptura de bolsas sobrecargadas, los derrames y la manipulación de residuos sin la rotulación adecuada.
De otro lado, pese al aumento en la generación de residuos peligrosos, Colombia aún no cuenta con un registro público consolidado que permita establecer cuántos incidentes sanitarios están asociados al manejo inadecuado de estos materiales.
Actualmente, la información se encuentra dispersa entre los sistemas de seguridad y salud en el trabajo, las autoridades sanitarias y ambientales, las administradoras de riesgos laborales y las entidades territoriales.
Para Atica, esta situación evidencia la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia y reporte para identificar patrones de riesgo y mejorar las políticas de prevención.
La prevención comienza desde el origen
Los expertos coinciden en que la principal estrategia para reducir los riesgos es fortalecer la gestión desde el punto de generación mediante una adecuada separación de los residuos, capacitación permanente del personal, uso de recipientes y empaques apropiados, rotulación, control de pesos y entrega exclusiva a gestores autorizados.

También recomiendan reforzar la trazabilidad del proceso mediante manifiestos, certificados de tratamiento y auditorías que permitan verificar el destino final de cada residuo.
“El residuo que sale de un hospital no deja de representar un riesgo hasta que existe evidencia de su manejo, tratamiento y disposición final”, afirmó María Alejandra Tombe Serna, coordinadora ambiental de Atica.









