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Lo que viene para Petro y Trump; no basta con una llamada

La reunión de febrero en la Casa Blanca estará marcada por tensiones ideológicas, el narcotráfico y el futuro de Venezuela.

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Llamada entre Gustavo Petro y Donald Trump.
Llamada entre Gustavo Petro y Donald Trump. | Foto: Dapre/Anna Moneymaker/Getty.

10 de ene de 2026, 01:42 a. m.

Actualizado el 10 de ene de 2026, 01:55 a. m.

Por Andrés Felipe Suárez / Colprensa

La llamada que le permitió al presidente, Gustavo Petro, recuperar la tranquilidad cuando ya imaginaba que un grupo de marines iba a entrar por la ventana del Palacio de Nariño a capturarlo, no es suficiente para garantizar que las relaciones entre el Gobierno colombiano y el de Estados Unidos, en cabeza de Donald Trump, vayan a ser idílicas.

En febrero próximo, cuando los dos mandatarios se encuentren en la Casa Blanca, serán varios los temas que tendrán que tratarse con cuidado, para evitar que la reunión termine en nuevas tensiones.

Las posiciones ideológicas completamente opuestas de ambos, el espinoso tema del narcotráfico y el reto de sacar adelante una transición exitosa en Venezuela, sumado al temperamento volátil de los dos, harán que en el encuentro haya mucho en juego.

Venezuela Colombia
Gustavo Petro 
Donald Trump
Venezuela Colombia Gustavo Petro Donald Trump | Foto: SEMANA / AP / Presidencia

Antes de la llamada del pasado miércoles, la primera conversación telefónica sostenida entre los dos en el año que Trump lleva ya en el cargo, se dio cuando las agresiones verbales entre los dos presidentes amenazaban ya con pasar a una intervención militar, como ya había pasado con Nicolás Maduro, capturado el 3 de enero por fuerzas estadounidenses.

Mientras Trump calificaba a Petro como “enfermo” y responsable directo de la droga que se produce en el país, Petro había señalado a Trump de genocida, asesino de niños y guerrerista.

Lo que más le costó fue haberle sugerido a los militares estadounidenses, en plenas calles de Nueva York, a la salida de la Asamblea de la ONU, que desobedecerían sus órdenes.

La operación militar que dio con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela hizo pensar que Petro podría ser el siguiente y así lo vaticinaban incluso medios internacionales.

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Pero el 7 de enero, cuando lo esperaban sus seguidores en la Plaza de Bolívar y Petro iba preparado con un discurso aún más incendiario, se dio la inesperada llamada telefónica entre Petro y Trump.

De llamarlo enfermo, ahora Trump aseguró que era “un honor” hablar con el presidente Petro y el mandatario colombiano hizo un lado su discurso incendiario y habló de su disposición de trabajar con Trump en una agenda común.

Desde entonces, solo ha habido palabras amables de uno a otro mandatario y ambos parecen querer transitar por el mismo camino. Lo difícil será que esta buena tónica se mantenga hasta la reunión de febrero próximo y, por supuesto, después de ella.

Los temas difíciles

Es de esperar que la política antidrogas sea el principal tema de discusión en la reunión. En otras administraciones, los mandatarios colombianos viajaban con la misión de ‘desnarcotizar’ las relaciones entre los dos países y trabajar en otros temas de beneficio común, pero en el caso de Trump es muy poco probable que la discusión salga de ahí.

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Mientras que la meta de Petro será demostrar que sí ha tenido resultados concretos, con más de 2.000 toneladas de cocaína incautadas durante su gobierno, a Trump probablemente no le interese perderse en las cifras.

Su único interés es que dejen de entrar drogas a Estados Unidos, así tenga que bombardear lanchas en el Pacífico y en el Caribe, política de la que ha sido bastante crítico Petro.

En relación con Venezuela, la delegación colombiana buscará posicionarse como eventual mediadora con el gobierno de Delcy Rodríguez, y, si bien, el gobierno Trump no necesita mediadores actualmente, pues, según ha manifestado, tiene el verdadero control en Venezuela, dependiendo de cómo evolucione la situación en las próximas semanas, la participación de Colombia podría ser útil.

Petro ha propuesto un gobierno compartido (como una especie de Frente Nacional) con alternación de periodos entre el oficialismo y la oposición, y aunque su propuesta no ha tenido mayor apoyo y ni siquiera ha sido considerada por Estados Unidos, podría sonarle a Trump para construir una fórmula de transición democrática, de la que hasta ahora carece, más allá de tomar todo el petróleo que sea posible.

Un tema que sí le puede interesar mucho a Trump es la lucha contra los grupos armados ilegales como el ELN, el Clan del Golfo y las Disidencias.

Si el Gobierno puede mostrar resultados en ese sentido y presentar esta como una estrategia para garantizar la estabilidad tanto en Colombia como en Venezuela, este puede ser un tema en el que Petro obtenga el respaldo del presidente de Estados Unidos.

Temas como el cambio climático o la cercanía del presidente Trump y de funcionarios cercanos a él, como el secretario de Estado, Marco Rubio, con la derecha colombiana, que probablemente Petro querría plantear en la reunión, no solo no le interesarán a Trump sino que pueden acabar de inmediato con el buen ambiente de la discusión.

Gusatvo Petro, Donald Trump Venezuela aviones
Gusatvo Petro, Donald Trump Venezuela aviones | Foto: AP / Presidencia / Adobe Stcok

Ese es el mayor riesgo del encuentro de febrero próximo: la volatilidad de los dos mandatarios y su tendencia a salirse del libreto que les preparan sus asesores.

Varias reuniones de Trump con lideres mundiales no han terminado bien. Por ejemplo, con el presidente francés, Emmanuel Macron, o la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aunque el caso más recordado es el del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, a quien Trump y su presidente, JD Vance, terminaron recriminando incluso por su manera de vestir.

Petro también se ha caracterizado por su capacidad de improvisación, como en el ya mencionado discurso en Nueva York, que tantos problemas le ha traído.

El embajador de Colombia en Washington, Daniel García Peña, aseguró que el éxito de la llamada del miércoles pasado muestra la importancia de la diplomacia incluso entre presidentes que son completamente opuestos. Ojalá el encuentro de febrero próximo sea una nueva muestra de ello.

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