Judicial
La millonaria multa y las penas a las que se expone por tener tortugas, serpientes o monos en su casa
Mantener fauna nativa en cautiverio dejó de ser un descuido casero para convertirse en un delito castigado con severidad administrativa, judicial y penal en la capital.
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24 de jul de 2026, 01:27 p. m.
Actualizado el 24 de jul de 2026, 01:27 p. m.
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Las autoridades ambientales de la capital del país encendieron las alarmas ante la recurrente costumbre de mantener especies exóticas en predios residenciales. Tener en la sala o el patio un ejemplar extraído de los bosques colombianos ya no solo representa un problema de convivencia ciudadana, sino que activa de inmediato investigaciones de carácter legal.
Quienes sean sorprendidos en posesión de especies protegidas se exponen al artículo 101 de la Ley 1801 de 2016. Esta directriz impone de manera directa una multa económica que asciende a $466.908 pesos, monto al que se suma la pérdida inmediata del espécimen mediante decomiso preventivo.

En la ciudad de Bogotá, la Secretaría Distrital de Seguridad ha desplegado diferentes estrategias informativas en las 20 localidades para frenar esta problemática.
Durante el transcurso del año 2026, la fuerza pública y las entidades de control han expedido más de 300.000 comparendos correctivos por diversos incumplimientos a la norma, trámites que la ciudadanía puede gestionar mediante el sistema virtual LICO.
Sin embargo, el impacto punitivo no se detiene en los cobros administrativos. Tras la promulgación de la Ley 2111 de 2021, la legislación colombiana incrementó drásticamente el castigo penal para proteger la biodiversidad en todo el territorio nacional.
De acuerdo con el artículo 328 del Código Penal, las acciones dirigidas a capturar, movilizar, comerciar o resguardar fauna silvestre sin la debida autorización generan sanciones de extrema gravedad. El marco regulatorio fija penas privativas de la libertad que van desde los cinco hasta los 11 años de prisión.

A la privación de la libertad se le suman sanciones financieras extraordinarias que pueden alcanzar hasta los 76.000 millones de pesos. Por esta razón, el hallazgo de un espécimen en una vivienda deriva en el inicio de un proceso judicial formal contra los tenedores.
Más allá del ámbito legal, la tenencia domiciliaria provoca un deterioro biológico irreversible en los especímenes. Por causa del confinamiento, los animales sufren alteraciones metabólicas, patologías infectocontagiosas, deformidades físicas y trastornos comportamentales severos que impiden, en la mayoría de casos, su posterior reintegración a los hábitats de origen.
La extracción de individuos interrumpe también el equilibrio ecológico de las regiones naturales. Al retirar especímenes de sus ecosistemas se fragmentan las redes tróficas y se suspenden procesos clave para la tierra como la diseminación de semillas, el control natural de insectos y la polinización de plantas.

Para canalizar estos sucesos en la ciudad, la Secretaría Distrital de Ambiente mantiene operativo un esquema de atención rápida. Cuando la comunidad detecte la presencia o abandono de un espécimen, la primera indicación consiste en mantener una distancia prudente, evitar cualquier tipo de manipulación física y comunicarse inmediatamente con las líneas de atención oficial.
En circunstancias específicas donde la criatura no implique riesgos y exista la autorización previa del personal calificado, la persona puede efectuar la entrega presencial. Para este fin se encuentra habilitada la Oficina de Enlace de Fauna Silvestre, ubicada en las instalaciones de la Terminal de Transporte El Salitre.

Comunicador social y periodista de la Universidad Antonio José Camacho. Tecnólogo en Producción Audiovisual y técnico en Diseño e Integración Multimedia del SENA, además de especialista en Fotografía Publicitaria. Experiencia en periodismo de campo frente a cámara, redacción web y gestión de redes sociales









