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Indígenas del Cauca llevan comida a los afectados por el terremoto en el Chocó
Así avanza la minga comunera para ayudar a las familias afectadas por el fenómeno natural.
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15 de ago de 2026, 06:34 p. m.
Actualizado el 15 de ago de 2026, 06:34 p. m.
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La solidaridad comenzó a recorrer las carreteras del Suroccidente colombiano. Desde diferentes territorios del Cauca partió la Minga Humanitaria por la Vida con alimentos y elementos de primera necesidad destinados a las comunidades del Chocó afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto.
La iniciativa es impulsada por comunidades y autoridades indígenas vinculadas al Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, junto con la Guardia Indígena, dinamizadores y habitantes de distintos territorios que decidieron convertir la emergencia en un llamado a la unidad.
El objetivo es llevar ayuda directamente a las comunidades que enfrentan mayores dificultades para acceder a alimentos y otros elementos básicos después del movimiento telúrico.
El terremoto, con epicentro en el departamento del Chocó, afectó especialmente a zonas con dificultades de comunicación y acceso, lo que ha convertido la logística de la atención humanitaria en uno de los principales desafíos de la emergencia, pero los indígenas avanzan con las ayudas hacia esa zona del país.

Consejeros, autoridades ancestrales y miembros de la Guardia Indígena acompañan el traslado de las ayudas recolectadas en Popayán, Bogotá y otros territorios.
Desde el movimiento indígena se ha destacado que la denominada Minga Humanitaria por la Vida no busca únicamente entregar alimentos, sino también acompañar a las comunidades damnificadas y transmitir un mensaje de solidaridad en medio de una de las emergencias naturales más graves registradas recientemente en Colombia.
La movilización tiene además un significado especial para los pueblos indígenas, para quienes la minga representa una forma de trabajo colectivo y de respuesta comunitaria frente a las dificultades.
El Cric históricamente utiliza la figura de la minga o trabajo comunitario para movilizar comunidades alrededor de asuntos sociales y humanitarios. En enero de este año, por ejemplo, miles de integrantes de los pueblos indígenas del Cauca participaron en una minga política, social y humanitaria relacionada con la salud, la educación y la defensa territorial.
Ahora, esa capacidad organizativa se pone al servicio de las comunidades afectadas por el terremoto.
La recolección de ayudas en Popayán se suma a otras expresiones de solidaridad que se han puesto en marcha desde distintos puntos del país.
En medio de la emergencia, ciudadanos, organizaciones sociales, empresas y voluntarios han habilitado campañas para recolectar alimentos, agua, elementos de higiene, ropa de cama y otros productos esenciales. La respuesta ciudadana ha sido particularmente importante en las zonas donde las dificultades de acceso hacen más compleja la llegada de ayuda institucional.
Desde el Cauca, la iniciativa indígena adquiere una dimensión particular porque las ayudas son transportadas hacia comunidades que, además de enfrentar los daños ocasionados por el terremoto, históricamente han tenido dificultades de conectividad y acceso a servicios básicos.
El desafío no termina con la recolección. Los alimentos y elementos donados deben recorrer largas distancias y llegar hasta las poblaciones que realmente los necesitan.
El terremoto del 10 de agosto tuvo su epicentro en el Chocó y provocó afectaciones en varios departamentos del país. Las consecuencias se sintieron con especial intensidad en el occidente colombiano, incluyendo Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío.
En las zonas rurales del Chocó, las dificultades logísticas representan un reto adicional para los organismos de emergencia. El acceso por carretera, las condiciones geográficas y la dispersión de las comunidades pueden retrasar el traslado de alimentos, agua, medicamentos y otros elementos necesarios.
La salida de la minga indígena hacia el Chocó se suma a otras expresiones de solidaridad que han surgido desde el Cauca y el suroccidente colombiano.

Organizaciones sociales, ciudadanos, comunidades y voluntarios han comenzado a recoger ayudas para los damnificados, mientras los organismos de socorro mantienen sus operaciones en las zonas más afectadas.
La solidaridad también ha trascendido las fronteras regionales. En otras partes del país se han habilitado centros de acopio para recibir agua potable, cobijas, colchonetas, alimentos no perecederos, artículos de higiene y elementos de primeros auxilios.
A nivel nacional, además, empresas y organizaciones privadas han anunciado millonarias contribuciones para atender la emergencia, mientras organismos humanitarios internacionales han comenzado a apoyar las labores de respuesta.
En este escenario, el aporte que sale desde el Cauca tiene un mensaje particular: la tragedia de un territorio también puede convertirse en la causa de otros pueblos.


Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.









