Cali
La carpa de los recuerdos: El lugar en Torres del Limonar donde guardan las pertenencias de las familias que fallecieron en el terremoto
En medio de las labores de búsqueda y recuperación tras el colapso de la edificación en el sector de Capri, un grupo de voluntarios creó un punto de acopio para clasificar y custodiar las pertenencias encontradas entre los escombros.
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15 de ago de 2026, 04:08 p. m.
Actualizado el 15 de ago de 2026, 04:08 p. m.
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En medio de los escombros de Torres del Limonar, donde los organismos de socorro continúan con las labores de búsqueda y recuperación, también hay espacio para las historias de solidaridad que han surgido tras la tragedia. Una de ellas tiene como protagonista una carpa que, aunque sencilla, se ha convertido en un lugar de enorme significado para las familias afectadas.
Allí, un grupo de voluntarios recibe, guarda y clasifica las pertenencias que han sido encontradas durante el retiro de los escombros. Ropa, objetos personales y diferentes elementos que alguna vez hicieron parte de los hogares de quienes vivían en la edificación ahora permanecen organizados y bajo custodia, a la espera de que sus propietarios o familiares puedan reconocerlos.
Ana es una de las personas que lidera esta iniciativa. Cuenta que llegó al lugar luego de que una compañera recibiera la noticia de que su familia estaba en la zona. Lo que comenzó como un gesto de acompañamiento terminó convirtiéndose en una labor colectiva.
“Esta emergencia nos llamó, nos unió. A pesar de que somos tantos desconocidos, nos unió la necesidad, el dolor”, relata Ana.
Con el paso de las horas, los voluntarios comenzaron a notar que entre los materiales retirados de la estructura aparecían pertenencias que no podían simplemente quedar entre los residuos. Por eso decidieron habilitar un punto específico para recibirlas y evitar que terminaran confundidas con los demás elementos de los escombros.

La organización fue creciendo. Los voluntarios establecieron grupos y turnos para permanecer en el lugar durante las 24 horas del día. Cada objeto que llega es revisado y clasificado por categorías y, cuando es posible determinar a qué apartamento pertenecía, también se intenta mantener esa identificación.
La intención es que los familiares puedan acercarse y revisar cuidadosamente los elementos recuperados. Para quienes trabajan en la carpa, lo que a primera vista podría parecer un objeto sin valor puede representar muchísimo para una persona que acaba de perder su hogar o que permanece esperando noticias de un ser querido.
“Esto puede ser muy material y, mirándolo rápidamente, puede pasar por basura. Nosotros le hemos querido dar el valor y el aprecio y la última oportunidad para los seres que en este momento no pueden sostener a un ser querido ni volverlo a ver ni abrazar”, explica Ana.

Y es ahí donde esta carpa adquiere una dimensión distinta. Una prenda, un juguete, un objeto cotidiano o cualquier pertenencia puede convertirse para una familia en una forma de conexión con la persona que busca.
Ana cuenta que algunos familiares llegan y, al reconocer un objeto, encuentran en él un momento para llorar, recordar y comenzar a procesar la pérdida. “Esto huele a mi niño”, “esto huele a mi mamá”, son algunas de las expresiones que, según relata, han escuchado durante estos momentos de reconocimiento.
“Por medio de una pertenencia he sentido que se conectan nuevamente y tienen un momento de aferrarse y tener un momento de despedida”, señala.
La iniciativa también ha recibido el respaldo de habitantes de la zona y de personas que, aunque no conocían a quienes vivían en Torres del Limonar, decidieron sumarse a las labores de apoyo. La comunidad les ha llevado alimentos e hidratación y ha acompañado el trabajo de quienes permanecen en el lugar.
Ana también destaca el respaldo a los organismos que trabajan en la emergencia. Voluntarios, bomberos, policías y militares han recibido el acompañamiento de esta comunidad que se ha organizado espontáneamente para ayudar en lo que sea necesario.
“Llegamos por uno, pero estamos aquí latiendo un solo corazón y sintiendo la necesidad y el amor por todos”, dice Ana.
En medio de un escenario marcado por la destrucción y la incertidumbre, esta carpa se ha convertido entonces en un pequeño espacio para preservar la memoria. Cada pertenencia que llega desde los escombros es tratada con cuidado y respeto, porque detrás de ella puede existir una historia y, para una familia, puede representar mucho más que un objeto material.
Por eso, los voluntarios hacen un llamado a los familiares y conocidos de las personas que vivían en la edificación Torres del Limonar, en el barrio Capry, para que se acerquen y puedan realizar el reconocimiento de las pertenencias recuperadas.
“Queremos honrar la memoria de esos seres queridos, así sea con el reconocimiento de algo tan mínimo que puede ser algo material”, concluye Ana, quien insiste en la importancia de acompañar con respeto a las familias que atraviesan ahora uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
Comunicador social y periodista de la Universidad Autónoma de Occidente. Especialista en comunicación y periodismo digital. Periodista del Diario El País desde el 2017 y docente universitario.







