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Familia de Yuliana Samboní sigue sin indemnización; esta es su situación diez años después del crimen

Los allegados aseguran que no han recibido dinero alguno y que no cuentan con asesoría para avanzar en un proceso civil.

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Tras el asesinato en 2016, los familiares de Yuliana abandonaron la capital por temor y regresaron a su lugar de origen. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA | Foto: Carlos Julio Martínez

23 de mar de 2026, 12:06 a. m.

Actualizado el 23 de mar de 2026, 12:06 a. m.

A diez años del asesinato de Yuliana Samboní en Bogotá, su familia permanece en el Cauca en medio de dificultades económicas, aún marcada por el miedo y sin haber recibido compensación alguna, mientras el responsable continúa cumpliendo su condena en prisión. Semana informó que se contactó con sus allegados para conocer cómo han enfrentado las secuelas del crimen y las condiciones en las que viven actualmente.

Juvencio Samboní, padre de la menor, recuerda constantemente la imagen de su hija al ver a jóvenes de edad similar en su entorno. Para él, Yuliana tendría hoy una vida distinta, sea estudiando o proyectando su futuro. Sin embargo, ese escenario quedó truncado tras el asesinato cometido por el arquitecto Rafael Uribe Noguera.

Cabe mencionar que la familia Samboní abandonó Bogotá apenas un mes después de la tragedia. En ese momento vivían en el barrio Bosque Calderón, en la localidad de Chapinero, pero decidieron regresar al Cauca, de donde eran originarios, impulsados por el miedo.

Sin compensación ni apoyo jurídico

Uno de los aspectos más relevantes del caso hoy en día es que, según la familia, no han recibido ningún tipo de reparación económica. Juvencio señala que, aunque se habría establecido una sanción económica en la sentencia, los recursos no estaban destinados directamente a ellos.

Según una de las versiones, Rafael Uribe Noguera debía pagar una suma evaluada por varios salarios mínimos, que superaría los $1.000 millones de pesos. “Pero la plata no iba para nosotros, la familia, sino para el Estado”, dijeron a Semana.

Diez años después, el caso sigue presente en la memoria de la familia y en su vida cotidiana. | Foto: Álvaro Tavera

Además, el padre de la víctima afirma no contar actualmente con asesoría legal para iniciar un proceso civil, pese a que dicha posibilidad seguiría vigente. La falta de recursos ha sido una barrera para avanzar en ese camino.

Mientras tanto, Uribe Noguera fue condenado a más de 58 años de prisión por delitos que incluyen acceso carnal violento, homicidio agravado, feminicidio agravado y secuestro simple agravado. Actualmente, se encuentra recluido en la cárcel La Tramacúa, en Valledupar, donde permanece desde 2018.

Semana tuvo acceso a la celda de Rafael Uribe Noguera, en la cárcel La Tramacúa, en Valledupar.
El responsable del crimen permanece recluido en la cárcel La Tramacúa, en Valledupar, desde 2018. | Foto: Fotos: 1. Cortesía Gaula / 2. Suministrada a Semana

La realidad actual de los Samboní

Según dijo Juvencio al medio citado anteriormente, el temor a posibles represalias por parte del entorno del condenado influyó en la decisión de irse. La vivienda que ocupaban en arriendo quedó atrás, junto con la vida que habían construido en la ciudad.

Actualmente, habitan en El Tambo, una zona rural de acceso complicado, afectada por dinámicas de violencia asociadas a grupos armados ilegales.

Tropas del Ejército Nacional adelantan operaciones de control en zona rural de El Tambo, Cauca, tras el ataque con explosivos lanzados desde un dron que dejó dos soldados heridos.
Los familiares de la menor viven en El Tambo, una zona rural de difícil acceso por el conflicto en el Cauca. Imagen de referencia. | Foto: Ejército Nacional

Y es que en el Cauca, la familia enfrenta limitaciones económicas. Juvencio trabaja como jornalero cuando hay oportunidades laborales y, en otros momentos, cultiva quinua en una reducida parcela para subsistir. Su esposa, Nelly Muñoz, se dedica a las labores del hogar.

Con ellos viven sus hijos Nicol Sofía y Julián Andrés, este último nacido tres meses después del crimen. La situación económica es inestable y, según el padre, apenas les permite cubrir necesidades básicas.

A una década de los hechos, la familia sigue cargando con el dolor de la pérdida en medio de múltiples dificultades. Aunque la condena judicial avanza, para ellos y para un país que aún recuerda el caso, las secuelas del crimen permanecen intactas.

Periodista web de El País, comunicadora social y periodista egresada de la Universidad Autónoma de Occidente en Cali, Valle. Me gusta la reportería, presentación y la escritura.

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