MOVILIDAD
"Los caleños no ven lo positivo que otros sí ven desde afuera": Secretaria de Paz
Rocío Gutiérrez, secretaria de Paz y Cultura Ciudadana, reflexiona sobre el cómo y el porqué los caleños extraviamos el civismo y lo que se está haciendo para recuperarlo.
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10 de dic de 2017, 07:45 a. m.
Actualizado el 19 de may de 2023, 08:06 a. m.
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Ad portas de cumplir un año de haber sido creada la Secretaría de Paz y de Cultura Ciudadana, la mujer que está al frente de ella, Rocío Gutiérrez, hace un balance de los avances y los pendientes de la dependencia.
Asimismo, brinda su visión de los problemas de civismo que aquejan a la ciudad y lo que está haciendo para mejorar la convivencia.
¿Cuál fue el punto de quiebre para que una ciudad como Cali perdiera gran parte de su civismo?
Los estudios y análisis nos dicen que el tema del narcotráfico nos golpeó muy duro. Lo que hicimos en positivo, el narcotráfico lo hizo en negativo en diez años y a eso se suma un historial de dolor que ha tenido la ciudad en el marco de la historia del país. Nosotros somos la única ciudad de Colombia con tres secuestros masivos (iglesia La María, diputados del Valle y Kilómetro 18) y en uno de ellos un grupo ilegal entra al corazón administrativo y secuestra a la junta directiva del Departamento, eso son temas que golpean y afectan la confianza entre los ciudadanos. Eso genera ruido e incredulidad hacia el otro.
Entonces el conflicto armado y el narcotráfico nos quitaron el civismo...
Hay más motivos. Por ejemplo, cuando las Administraciones —alcaldías— no han sido juiciosas o respetuosas de su trabajo, esto afecta la confianza y por eso cada quien va por su lado. Muchos están en la dinámica de: ‘No me importa lo que pase con el otro, yo veré cómo resuelvo mi vida’, en eso están algunos caleños y por eso se afecta la dinámica de convivencia.
Por primera vez en diez años el programa 'Cali cómo vamos' registró una disminución en el orgullo que sienten los caleños por su ciudad, ¿a qué se debe esto?
Si no establezco un sentido de pertenencia por la ciudad y mi origen, pierdo identidad y no me siento orgulloso de nada. Simplemente se trata de una persona que hace algo y recibe algo en un territorio, que es muy distinto a ser un ciudadano con lógica de caleñidad. Por eso tenemos que recordarles a los caleños todos los factores positivos que nos caracterizan como ciudad.
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Pero por qué justamente este año se presenta la disminución del orgullo en los caleños...
El orgullo es un concepto amplio. Cali es una ciudad con muchos problemas y desde hace tres alcaldías se vienen afrontando dificultades que se han acumulado en el tiempo. Nosotros venimos trabajando pero los resultados sociales no se ven de un día para otro. También creo que el país pasa por una transición de pesimismo mediada por la polarización.
Para usted cuál es el mayor problema de cultura ciudadana que tienen los caleños ...
El tema de la relación con la norma. Y eso está ligado a temas de movilidad y convivencia. Allí se centran nuestros dos talones de Aquiles en términos de convivencia ciudadana. Este último (la convivencia) repercute más cuando se convierte en un problema de seguridad.
¿Qué hacer con esas personas que vienen de otras regiones del país a Cali para que tengan sentido de pertenencia por la ciudad?
Desafortunadamente la mayoría de personas que migran a Cali lo hacen por condiciones de vulnerabilidad. Es decir, porque no les queda otra opción. En la medida en que llegan necesitan una mano del Gobierno Municipal, del vecino y la comunidad. Esas manos son las que permiten el arraigo y la identidad con la ciudad.
¿Qué está haciendo la Alcaldía para generar oportunidades entre las personas que llegan a la ciudad?
Tenemos el programa de gestores de cultura ciudadana para la paz, que no solo es una apuesta de reconciliación sino de transformación de lógicas de cultura ciudadana que busca el modo para que aquel que le estaba haciendo daño, hoy le retribuya a la ciudad. Por ejemplo, un joven que era pandillero, hoy está en la estación del MÍO educando como se debe hacer la fila... hoy, ese joven nos dice: ‘me siento caleño, tengo un lugar’. Ya le gente no lo señala como un desplazado, un desmovilizado o un delincuente.
Explíquenos un poco más el programa de gestores de paz y cultura ciudadana, por qué para un amplio sector de la ciudad son los nuevos guardas cívicos tan criticados años atrás...
No es lo mismo. Primero que todo no es un empleo, porque no es una relación transaccional exclusivamente. La segunda variable es que las personas que hacen parte del programa quedarán con competencias y capacidad instalada para que este proceso sea sostenible. Y lo tercero es que estas personas retribuyen a la ciudad en cultura ciudadana que es lo que más necesitamos. Bajo esa lógica el programa va dirigido a tres poblaciones. Víctimas de conflicto armado, excombatientes en proceso de reintegración y jóvenes que hacían parte de pandillas. Actualmente 500 personas están el programa. Además, hay 1000 gestores ambientales para la paz que tienen la misma estructura.
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En este programa, ¿cómo se seleccionan los beneficiarios?, porque en modelos pasados, como el de los guardas cívicos, se decía que era para cumplir compromisos burocráticos
Este es un proceso muy transparente y el trabajo se hace directamente con la Unidad Nacional de Atención y Reparación a las Víctimas, una entidad del Gobierno. Ellos están en un registro de víctimas, población que no ha recibido reparación, que sus condiciones vulnerabilidades son extremas.
¿Y cómo garantizar que este proyecto sea un proceso real de integración social y no un subsidiario de recursos?
Ellos entran a una ruta de acompañamiento y se le trabaja en la estabilidad en cuatro dimensiones (individual, familiar, productiva y ciudadana) para que no vuelvan a delinquir. Lo que más nos interesa es que sean útiles para la sociedad. En su jornada, durante un periodo del tiempo, están destinados a recibir esta capacitación y en otro fragmento del día le dan algo a la ciudad. Por ejemplo: hay diez gestores en la estación del MÍO Andrés Sanín, donde todos los días se presentaban riñas. Ellos están enseñando normas de cultura ciudadana, otros tienen piezas teatrales donde le muestran a la gente cómo respetar el otro. Este proceso es diferente a los guardas cívicos, porque los gestores de cultura tienen un proceso de transformación de proyecto de vida del individuo y una retribución hacia la ciudad... este es un programa que tiene inicio y fin, tiene un mínimo de estabilización de 18 meses dependiendo de la condiciones de vulnerabilidad de las personas.
¿Cuánto le vale este programa cada año a la Alcaldía?
$5000 millones de los cuales cerca del 30 % son de cooperación internacional. Por cada 50 gestores hay dos profesionales, un psicólogo y un artista.
¿Cuál es la remuneración económica que reciben los gestores?
Ellos reciben una remuneración de $1.100.000 (al mes) condicionados al cumplimiento de sus logros, la idea es que ellos cambien su lógicas de vida aprendiendo a manejar también el dinero, ellos reciben educación financiera. Este es un modelo que hemos mostrando en Sri Lanka y Gran Bretaña. Este proyecto se está midiendo y tiene indicadores de percepción en los territorios.
¿Qué pasará con los gestores de paz y cultura ciudadana cuando termine la administración Armitage?
Tendrán una ruta productiva establecida, es decir, vinculados a un empleo o en camino a ello. En algunos casos estarán estudiando con el Sena.
¿En qué otras iniciativas de cultura ciudadana viene trabajando su dependencia?
Tenemos un programa de iniciativas comunitarias. Son líderes de barrios y asociaciones que tienen una apuesta por transformar la cultura ciudadana, hoy tenemos más de 600 actores, por ejemplo, algunos de ellos han sembrado jardines donde anteriormente habían barreras invisibles. Asimismo, estamos impulsando ‘Cali 24 horas’ donde queremos fortalecer dos corredores y queremos llegar a cinco. Estamos formado a los niños en temas de cultura ciudadana, 1000 menores hacen parte del proceso semilleros. Y tenemos un programa de jueces de paz.
Un escenario donde se evidencia la falta de cultura ciudadana, de algunos caleños, son las vías de la ciudad, ¿están trabajando en algún programa dirigido a conductores y peatones?
La cultura ciudadana debe ir de la mano de la autoridad. Nuestro trabajo está orientado a concientizar.
Pero a veces queda la sensación que las campañas de cultura ciudadana son demasiado amigables y que deberían ser más agresivas...
Estamos reformulando las estrategias, actualmente solo contamos con los gestores y son pocos. En el 2018 habrá campañas de mayor impacto y serán más radicales donde se procura que si la gente no se regula tendrá que venir un tercero a hacerlo.
Cambiando de tema, ¿por qué el ‘canibalismo’ (crítica fuerte entre y hacia caleños) se ha arraigado en nuestra ciudad?
Yo me pregunto eso todo los días, y expongo mi punto de vista como psicóloga. Creo que esto se debe a cómo nos hemos constituido como sociedad. Si bien Cali es acogedora y hospitalaria, es una ciudad de tránsito de mucha gente, muchas personas llegaron pero no a construir un proyecto de vida, llegan para estabilizarse dos o tres años y siguen su camino, esto es un fenómeno sociológico, que en últimas nos hace reacios a generar vínculos. Todos tenemos que recordar que Cali es nuestra ciudad. Facilitar la vida de todos los caleños está en manos de todos nosotros. A veces somos un poco cómodos y queremos que llegue una varita mágica y nos solucione los problemas. Es claro que somos pesimistas y muy críticos, nosotros no vemos cosas positivas que ven los de afuera. Pero estamos cambiando, por que ya estamos viendo gente que comienza a creer algo.
Poca cultura ciudadana
¿Qué hacer en términos de cultura ciudadana, para corregir comportamientos como generar ruido, estacionarse mal; esas pequeña cosas que generan tanto roces en las comunidades?
La cultura ciudadana es una tarea de todos. Si yo veo a mi vecino generando una transgresión tengo tres opciones: la primera es molestarme, la segunda es señalar el mal comportamiento y la tercera es resolverlo y dar ejemplo.
¿Que acción poca cívica de los caleños le genera a usted mal genio?
A mi me molesta el modo de conducir de algunos motociclistas. Cuando uno es peatón o conductor de un vehículo lo ve desde su lógica. Tengo personas que manejan moto y me dan su punto de vista, pero creo que es un tema en el que hay que intervenir. Estamos a punto de sacar una campaña para este sector poblacional.
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