Cali
Las guardianas de la salud mental: el grupo de mujeres que brinda apoyo psicológico a los damnificados del terremoto
Un grupo de psicólogas voluntarias se sumó a las labores humanitarias, en medio de la tragedia, para brindar apoyo psicosocial y herramientas de contención emocional a los damnificados.
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30 de ago de 2026, 04:29 p. m.
Actualizado el 30 de ago de 2026, 04:29 p. m.
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Ya habían pasado tres días. El terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto había golpeado con una fuerza sin precedentes a la capital del Valle del Cauca, entre otras ciudades y municipios del occidente colombiano.
Aún continuaba la búsqueda de sobrevivientes, mientras cientos de familias en duelo y que perdieron sus viviendas estaban comenzando a dormir en los albergues.
Era el miércoles 12 de agosto cuando Leslie Vargas, una psicóloga clínica radicada en Cali, más conocida en redes sociales como la Doctora Florecita, el personaje que creó para desarrollar la risoterapia, decidió que no podía seguir observando tanto dolor a su alrededor: su vocación profesional la impulsó a buscar la forma de ayudar a las personas con sus emociones y cuidar su salud mental.
“Mi carrera profesional siempre se ha movido en dos direcciones: una de intervención en la parte social y la otra es mi trabajo psicológico, como terapeuta, en el que tengo una especialización en risoterapia, para la que aprendí las técnicas de clown y creé el personaje de la Doctora Florecita, con la que he tenido la oportunidad de acompañar a muchos niños, adolescentes e incluso adultos en momentos difíciles”, cuenta Leslie.

Ese día pensó: “No puedo quedarme así, como espectadora. Necesito hacer algo, necesito ayudar, ya han pasado tres días y la situación está muy difícil para las personas”.
En 2024, la psicóloga fue participante del concurso Titanes Caracol en la modalidad de Salud y Bienestar, por lo que ganó visibilidad y amigos en los medios de comunicación.
Entre ellos, la directora de la emisora Bésame Cali, “con quien ya había hecho algunos eventos”, y a quien llamó para proponerle un consultorio de primeros auxilios psicológicos para las personas.
“A ella le encantó la idea y, al día siguiente, me abrieron un espacio, como un miniconsultorio, al lado de ellos, en el barrio Capri, desde donde estaban transmitiendo y recibiendo donaciones. A través de la emisora invitaron a las personas que lo necesitaran para que acudieran por atención psicosocial. Varias personas llegaron, no necesariamente damnificados; algunos querían lidiar con el sentimiento de culpa por estar vivos, otros necesitaban herramientas para controlar el shock emocional y también atendí a otros que llamaban a la línea de la emisora”.
Equipo de apoyo emocional
Solo fue el principio. Leslie sabía que esta no era una misión individual; podía hacer más, y para la jornada del día siguiente invitó a que se le unieran dos psicólogas, una amiga a la que contactó y otra que, a través de Instagram, se había ofrecido como voluntaria.
Leslie relata que “yo solo les pregunté si tenían tarjeta profesional, revisamos referencias y al siguiente día nos fuimos al punto donde estaba Bésame, y resulta que llegó otra psicóloga a preguntar si podía ser parte del equipo; había escuchado por la emisora que estábamos buscando psicólogos voluntarios”.
Más tarde llegaron otras dos; “poco a poco se fueron uniendo y, al cabo de dos días, ya éramos como diez psicólogas. Desde allí empezamos a hacer el trabajo de primeros auxilios psicológicos y apoyo emocional, inicialmente en las carpas y en los puntos donde Bésame se ubicaba”.
Para el día viernes de la primera semana tras el terremoto, la psicóloga líder del equipo consideró que podían llegar directamente a los sectores afectados, como un refuerzo a las labores humanitarias.

“El grupo tenía la capacidad para apoyar en los puntos críticos como tal, así que llamé a un contacto de la Cruz Roja Colombiana, quien me comunicó con el director del programa de Salud Mental de esa organización. ‘Queremos apoyarlos’, le dije, y me respondió sin dudarlo: ‘Sí doctora, de una. Las necesitamos urgente’”, cuenta.
Y sigue: “De inmediato coordiné con las chicas del equipo y empezamos a ir a diferentes espacios como Prados del Sur, Capri, Altos de Meléndez, dando apoyo psicosocial a las personas de edificios que habían quedado inhabitables. Muchos de ellos, en medio de la crisis, no querían salir y otros estaban con síntomas de depresión”, detalla Leslie.
Entre trabajo grupal e individual con los damnificados, el equipo de psicólogas lleva más de 330 personas impactadas, que aumentan en cada jornada que, durante la primera y la segunda semana, podían extenderse por seis y ocho horas, en las que, además de la atención psicosocial, las voluntarias ayudaban en tareas como entrega de víveres en los albergues.
Michael Sterling, psicólogo voluntario de la Cruz Roja Colombiana, quien hace parte del equipo de Salud Mental de esa organización, detalla que “nos encontramos repartidos en los diferentes municipios del Valle, y en Cali somos aproximadamente 20 profesionales de psicología los que estamos desarrollando actividades de contención emocional y apoyo psicosocial”.
Añade que “también hacemos intervención con los diferentes miembros de los organismos de socorro y personal de la Alcaldía de Cali”.

Y aclara que “hemos tenido acompañamiento de diferentes grupos de psicólogos, entre ellos, el liderado por la doctora Florecita”.
Leslie Vargas también es directora de la Fundación Con Amor Todo es Posible, a través de la cual reunió donaciones que, con el grupo de psicólogas, vienen entregando en los diferentes puntos donde brindan apoyo psicosocial.
“Llevamos mercados, colchones, agua, comida, juguetes para los niños, no solo a lugares de damnificados que perdieron sus hogares, también a los afectados que no son tan visibles, como hogares de adultos mayores que necesitan ayuda, a quienes damos acompañamiento”, afirma la psicóloga.
Terapias en zona de crisis
Cada miembro del grupo tiene una especialidad terapéutica que aplica para ayudar a las personas durante su trabajo en los albergues, como en el caso de Karen Lara, psicóloga especializada en masoterapia, que realiza jornadas de masajes para bajar el estrés entre los damnificados.
“La carga emocional de las personas se aloja en partes del cuerpo. Por lo general, todos sentimos tensión muscular en zonas del cuello, la cara, los hombros, la parte lumbar y los pies”, explica Karen.

En Prados del Sur y Capri realizó varias sesiones de masoterapia, que combina con aromaterapia y sonidos de cuenco tibetano, devolviendo la calma por un momento a las personas en medio de la catástrofe.
“La terapia de masajes baja los niveles de cortisol, la hormona del estrés; también regula el ritmo cardiaco y la presión. Su efecto es sedante, algo muy importante en estos momentos, porque las personas damnificadas están en estado de alerta y, a través de esta terapia, pueden volver a un estado de calma”, agrega.
“La gente hacía fila para los masajes en la espalda y los pies. Y salían con muy buen ánimo, porque el efecto va directamente al sistema nervioso. En medio del dolor, ha sido muy lindo ver que las personas recuperan fuerzas para seguir y reconstruir sus vidas. Debido a todas estas terapias, andamos con la camilla, con los aceites y las esencias para aromaterapia; con los cuencos tibetanos, con todo el kit de cosas para crear estos espacios de sanación”, comenta Leslie Vargas.
La especialidad de Janeth Scarpetta, psicoterapeuta y coach, es la higiene del sueño y la coherencia cardiaca.
“En la terapia uso el fonendoscopio para que las personas puedan escuchar su propio ritmo cardiaco, creando una sincronía entre los latidos del corazón, la respiración y el sistema nervioso central, que ayuda a bajar los niveles de cortisol y adrenalina que después del terremoto están muy altos”, dice.

Además, enseña técnicas para reducir la ansiedad y los miedos al momento de dormir, un efecto del estrés postraumático que muchas personas padecen y les impide tener un sueño reparador.
Leslie Vargas no llevó su personaje de la doctora Florecita a los albergues y puestos de atención psicosocial, pero —aunque pueda parecer un poco desconcertante— está aplicando la risoterapia con los damnificados.
“Entiendo que pueda parecer extraño que proponga a personas que están sufriendo que nos riamos, pero esta terapia es precisamente para ayudar en momentos de dolor y crisis”, advierte la psicóloga.
“Yo no entro bruscamente a aplicar esta técnica; primero pongo en contexto a las personas y les cuento la historia de Patch Adams, uno de los pioneros en la técnica de la risoterapia y, sobre todo, les explico cuáles son los beneficios que el acto de sonreír causa en el cerebro, qué pasa en la sangre, en el cuerpo, en el sistema nervioso y en el circulatorio, en el sistema muscular, porque hay un soporte científico maravilloso que evidencia cómo las personas que, por ejemplo, tienen el cortisol elevado, después de cinco minutos de esta técnica, han disminuido prácticamente todo su estrés”, sostiene.
En terapias grupales, con 20 o 30 personas en los albergues, la psicóloga las invita a sonreír, “aunque estemos pasando un momento muy difícil”.
Y, cuando le preguntan: “¿Para qué?”. Responde: “Para beneficiarnos y empezar a decirle a nuestra mente que volvamos a la calma y encontremos el bienestar nuevamente. Hacernos responsables de que estamos vivos y la tragedia puede fortalecernos, pero debemos empezar por levantarnos nosotros mismos desde el interior”.
Con una sonrisa, respirando con calma, el miedo y la tristeza desaparecen por un momento, dejando brillar la capacidad de resiliencia.
“No se trata solo de sobrevivir al sismo; mantenerse en pie tras el desastre es una lucha interna, sobre todo para quienes, ante la pérdida y el duelo, deben enfrentarse al miedo, el vacío, la tristeza y la depresión, volver a resignificar sus vidas para continuar. Es en estos momentos cuando las personas necesitan acompañamiento y herramientas psicológicas para no sucumbir. Nosotras llegamos allí para ayudarlas a descubrir que son más fuertes de lo que imaginan”, expresa la psicóloga.

Psicólogas voluntarias
- Valentina Barrera Guzmán.
- Janeth Scarpetta Cifuentes.
- Luz Karine Londoño.
- Karen Ivethe Lara Córdoba.
- Leslie Vargas Camacho.
- Stefanía Vargas Espinosa.
- Tania María Suárez Quintero.
- Natalia Andrés Llantén Rodríguez.
- Juliet Rodríguez Sinisterra.

Periodista y escritor, entre sus publicaciones destaca el volumen de ensayos ‘Libro de las digresiones’. Reportero con experiencia en temas de cultura, ciencia y salud. Segundo lugar en los Premios Jorge Isaacs 2022, categoría de Ensayo.









