Cali

Viviendas destruidas y familias sin dónde ir: así golpeó el terremoto a la zona rural de Cali

En corregimientos como La Paz y Golondrinas, varias viviendas tienen daños en paredes, techos y estructuras. Algunas familias aseguran que, pese al riesgo, siguen allí porque no tienen otra alternativa.

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Recorrido por los corregimientos de Cali afectados por el terremoto.
Aunque ya se han realizado visitas a varios sectores, líderes rurales advierten que todavía hay familias por censar y hogares que esperan soluciones. | Foto: José Luis Guzmán / El País

30 de ago de 2026, 04:11 p. m.

Actualizado el 30 de ago de 2026, 04:11 p. m.

Más de dos semanas después del terremoto que golpeó con fuerza el occidente colombiano, familias de distintos corregimientos y veredas de Cali permanecen con sus viviendas averiadas o destruidas.

En algunos casos, aunque se ha recomendado el desalojo, los habitantes aseguran que no tienen adónde trasladarse ni recursos para asumir un arriendo y piden que la atención y las ayudas lleguen a esos territorios.

Desde la Alcaldía de Cali ya se han realizado visitas a la mayoría de los corregimientos afectados, según señalaron los líderes rurales consultados. Sin embargo, advierten que aún hay familias pendientes de ser censadas, especialmente en sectores donde las fallas en el servicio de energía y las dificultades de acceso han limitado la posibilidad de reportar los daños.

El País realizó un recorrido por La Elvira, La Paz y Golondrinas, donde conoció de primera mano algunos de los casos más críticos que se registraron tras el sismo ocurrido el pasado 10 de agosto.

Entre ellos, familias que perdieron por completo sus viviendas y casi 20 días después aún buscan opciones para contar nuevamente con un lugar seguro donde vivir.

Lo perdieron todo

En la vereda Alto Aguacatal, perteneciente al corregimiento La Elvira, Neida Ruiz intenta reconstruir su vida luego de que su casa quedara prácticamente en escombros. Tras lo ocurrido, los vecinos tuvieron que ayudarles a asegurar algunas paredes para que la familia pudiera retirar algunas cosas básicas: “Nos quedamos sin dónde dormir”.

Los cinco integrantes del hogar ahora permanecen en condiciones distintas: algunos duermen en carpas, mientras Neida, su madre y su hija alquilaron una pequeña habitación a unas calles de la vivienda que perdieron.

Recorrido por los corregimientos de Cali afectados por el terremoto.
La casa de la familia Ruiz fue una de las viviendas afectadas por el sismo. Entre los escombros, solo una parte de la estructura quedó en pie. | Foto: José Luis Guzmán / El País

Aunque gran parte de sus pertenencias están resguardadas en una estructura improvisada, el valor sentimental del hogar es su mayor pena. “Hemos sufrido bastante viendo cómo quedó”.

Y es que la casa había sido construida por sus padres durante años y ahora, el hogar enfrenta un nuevo reto: “Vamos a empezar de cero, aunque todavía no sabemos por dónde iniciar”, expresó.

Para ella, recuperar la vivienda no solo significa levantar otra vez las paredes, sino volver a contar con un lugar en el que su familia pueda estar tranquila. “Ese es el sueño de nosotros, poder tener nuestro hogar”, confesó la mujer.

Recorrido por los corregimientos de Cali afectados por el terremoto.
Ella es Neida Ruiz, quien, junto a su hija y su madre, camina entre los escombros de lo que hasta hace poco era su hogar. | Foto: José Luis Guzmán / El País

Mientras tanto, parte de la ayuda ha llegado de los propios vecinos, quienes han entregado algunos materiales, entre ellos tejas. Sin embargo, Neida y los suyos continúan buscando apoyo para avanzar en la reconstrucción.

“Las personas de buen corazón nos han ofrecido tejitas y cosas así para volver a remodelar la casa, mientras reunimos cómo hacerlo por nuestros medios”, contó.

Una situación distinta, pero atravesada por la misma dificultad, se presenta en la parte baja del corregimiento La Paz. Allí vive Raúl Hernández junto con su madre, de 92 años, en una vivienda que presenta afectaciones en paredes, cimientos y estructura.

Él explica que parte de las columnas de la casa son de madera y se encuentran deterioradas. Además, después del sismo se desprendió el cielo raso y tuvieron que cubrir algunas zonas con plástico para intentar mantener habitable el lugar.

Según cuenta, durante una visita les recomendaron desalojar debido al riesgo que representa la vivienda. Sin embargo, salir no resulta sencillo. “En el momentico no tenemos para dónde”, señaló Hernández.

Recorrido por los corregimientos de Cali afectados por el terremoto.
Raúl Hernández permanece junto a su madre, de 92 años, en una vivienda que quedó seriamente afectada por el sismo. Parte del techo se desprendió y ahora una carpa cubre la zona para protegerlos de la intemperie, mientras las paredes, los cimientos y algunas columnas continúan deteriorados. | Foto: José Luis Guzmán / El País

A la falta de un lugar para trasladarse se suma la dificultad económica para asumir un nuevo arriendo. “A nosotros no nos falta la comida, pero dejar lo que tenemos es muy difícil”, dice.

El habitante de La Paz también cuenta que su madre quedó afectada emocionalmente después de que, durante el temblor, una pared cayera sobre ella.

“Sicológicamente yo la veo afectada, pero trato de darle ánimo y apoyarla, que sepa que no está sola, eso ayuda un poco a tranquilizarla”, anota.

Para este hogar, una reubicación temporal sería una alternativa. “Sería bueno el apoyo y que nos puedan reubicar mientras podemos solucionar el arreglo de la casa”, solicita Hernández, quien dice que por ahora reconstruir partes de su vivienda se volvió su prioridad.

En Hoyo Frío, sector del corregimiento de Golondrinas, el sismo también dejó huellas visibles en las viviendas. María Cristina Goyez relató cómo la casa de su hermano resultó afectada durante el movimiento telúrico, pues las paredes comenzaron a abrirse en medio del temblor y varias tejas se vinieron al suelo.

“El baño terminó colapsando debido al deterioro de la estructura de madera y le cayó a mi nieta, que estaba en ese momento ahí. Nos asustamos porque pensamos que se había golpeado fuerte”, cuenta.

Recorrido por los corregimientos de Cali afectados por el terremoto.
La vivienda de la familia de María Cristina Goyez quedó marcada por los efectos del sismo. Durante el movimiento telúrico, las paredes comenzaron a abrirse y varias tejas se desprendieron y terminaron en el suelo. | Foto: José Luis Guzmán / El País

La mujer también explica que la vivienda tiene más de 50 años y presenta un avanzado deterioro, pero pese a las condiciones, el inmueble continúa habitado por su hermano.

“Decirle que se vaya es complicado, son varios años en esta casita y ya él no tendría su espacio y lo que ha construido”.

En cuanto a si hay riesgos al quedarse en ese lugar, Goyez sostiene que funcionarios de la Alcaldía de Cali han acudido al sector, pero la familia aún espera una definición sobre las condiciones para permanecer allí. “No nos han dicho nada sobre si es urgente irnos o no”, afirma.

La incertidumbre también está relacionada con una pregunta básica para quienes deben abandonar sus viviendas y es: ¿Dónde pasar la noche?

Goyez relata que su hermano permanece allí porque, como él mismo lo ha planteado, no sabe dónde podría dormir si sale del inmueble.

Daños en otros corregimientos

Los casos encontrados durante el recorrido realizado por El País en La Elvira, La Paz y Golondrinas hacen parte de un panorama más amplio reportado por los ediles rurales agrupados en la Asociación de Ediles Urbanos y Rurales, Asoedur.

En La Buitrera, el último reporte entregado por los líderes señala más de 100 casas con averías y 18 viviendas colapsadas. Según la información suministrada, ya comenzaron las visitas a los sectores afectados, aunque todavía no se habían entregado ayudas a las familias necesitadas.

Por otro lado, en La Leonera, sector El Pato, los líderes reportaron dos casas con daños en el techo, una averiada y una colapsada. En este caso, aseguran que no habían recibido visitas ni ayudas.

Sobre esto, Eder Fernando Arias, edil del corregimiento de La Paz, dijo a El País que las acciones en esa zona se realizaron con prontitud, donde ya tienen un estimado del número de víctimas.

“En estos momentos, en el corregimiento contamos con 9 viviendas destruidas en pérdida total y 36 tienen daños en techo, pisos, paredes”, explicó.

De las casas consideradas pérdida total, Arias señaló que cuatro hogares aún permanecen en sus predios, pese a la recomendación de desalojar.

Atención a los afectados y llamado desde el Concejo

Según el edil, las personas que continúan en esos inmuebles han tomado la decisión de permanecer allí porque algunos manifiestan que no tienen dónde albergarse y otros no cuentan con familiares en Cali que puedan recibirlos.

“Es por voluntad propia; los hemos aconsejado y acompañado siempre, haciéndoles las recomendaciones necesarias”, manifestó.

Vargas aseguró que líderes comunitarios y Juntas de Acción Comunal continúan en el proceso de convencimiento con estas personas para que salgan de las viviendas consideradas en riesgo.

También afirmó que existen propiedades de la comunidad que podrían ser utilizadas para albergar temporalmente a algunas familias ante posibles réplicas de gran magnitud, aunque, según explicó, los afectados no han optado por trasladarse.

La situación de los corregimientos de Cali también ha sido expuesta durante las últimas plenarias del Concejo por los cabildantes Tania Fernández, Rodrigo Salazar, Marlon Cubillos y Audry María Toro.

Fernández señaló que desde esa corporación se ha venido haciendo seguimiento a las necesidades de la zona rural y que, además de las ayudas inmediatas, se requiere avanzar en procesos de caracterización para establecer las necesidades de cada familia.

“Lo primero que necesitamos hacer es censar, caracterizar qué necesita cada persona, cuáles son las necesidades reales”, afirmó la concejala.

También indicó que desde la corporación se trabaja con la Administración Distrital en proyectos relacionados con la atención de las personas afectadas.

Entre ellos mencionó la autorización para realizar movimientos presupuestales destinados a mitigar los efectos del sismo y medidas relacionadas con alivios tributarios.

Mientras avanzan estos procesos, las comunidades rurales insisten en que la recuperación debe incluir a quienes dependen de sus viviendas y actividades productivas para vivir.

Nelba Muñoz Benavides, habitante de la zona rural afectada, resumió esa preocupación en un llamado a las entidades: “Nosotros, como productores y campesinos, deseamos que las entidades del Gobierno, tanto locales como nacionales, nos tengan en cuenta en los procesos de recuperación”.

En su petición también incluyó a las madres cabeza de hogar y los adultos mayores que resultaron afectados directa o indirectamente por el sismo.

Cabe señalar que la Gobernación del Valle del Cauca también adelanta un censo para identificar las afectaciones entre los agricultores tras el terremoto. Hasta el momento, el reporte registra daños en 279 hectáreas de cultivos en diferentes zonas del departamento.

Finalmente, en medio de las viviendas averiadas, las estructuras colapsadas y las familias que aún buscan un lugar seguro donde permanecer, el principal desafío para la zona rural es pasar del reporte de los daños a las soluciones concretas.

Las comunidades esperan que sus necesidades sean visibilizadas y que las ayudas permitan avanzar en la reconstrucción de los espacios que, antes del 10 de agosto, eran sus hogares.

Periodista web de El País, comunicadora social y periodista egresada de la Universidad Autónoma de Occidente en Cali, Valle. Me gusta la reportería, presentación y la escritura.

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