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La batalla por la vida que libra el rapero King Naldo en una clínica de Cali

Junio 19, 2021 - 01:11 a. m. 2021-06-19 Por:
Paola Andrea Gómez Perafán, jefa de redacción de El País
King Naldo

Conozca la historia de talento y valentía del rapero Reinaldo Cortes, conocido artísticamente como King Naldo, quien tiene 25 años y hace tres meses le diagnosticaron cáncer hepático.

Video: Camilo Rodríguez - El País

Y ahora estamos bendecidos,
bendecidos
estamos consiguiendo lo que
ayer le hemos pedido.
Y ahora estamos bendecidos,
bendecidos
Gracias al Señor a los problemas
me les río yo


La canción pegajosa se subió a Youtube el 15 de abril de 2021. La voz es de King Naldo, acompañado por Pigua, y las imágenes fueron grabadas en las calles de Llano Verde, en Chipichape y Palmira. Rastas no muy largas, gafas oscuras Dolce&Gabbana, cadena al cuello, camiseta con el King escrito sobre ella, pantalón de cuadros, zapatillas blancas y su delgada figura que se mueve al ritmo de su canto.

Han transcurrido tres meses desde entonces, los mismos que Reinaldo Cortés Matamba, de 25 años, conocido como King Naldo lleva de ser diagnosticado de cáncer hepático, una enfermedad que hoy lo tiene dando su batalla más dura, en una habitación de la Clínica de Occidente, a cargo de un grupo de cuidados paliativos.

Todo ha pasado tan rápido, desde el día en que sintió un dolorcito en el lado derecho del abdomen... y luego vino otro dolor más fuerte, el ombligo, una cosa tras otra, hasta que no tuvo más chance que parar, ponerse en manos expertas, hospitalizarse y orar.

Hoy, este joven oriundo de Tumaco, barbero, esposo de Helen y padre de una niña de 5 años, quiso que un medio de comunicación contara su historia, que el mundo que anhela conquista con su música lo conociera. Este es el testimonio de vida de un joven como tantos otros, venidos de las entrañas del Litoral Pacífico, cargados de sueños y de talento.

Esta es la historia del chico que se levanta y briega con la idea de llegar lejos, muy lejos, aunque sabe que las puertas son tan pocas como los elegidos. Y es también la historia del que enfrenta con valentía a un tumor que por momentos lo deja sin voz, al intentar cantar un par de rimas. Un joven que a pesar de cuan oscuro parezca el día, se aferra a las noches de su inmensa fe.

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El barbero de El Bajito

Reinaldo es el tercero de los diez hijos de Beatriz Matamba, fallecida hace seis años, cuando apenas tenía 43, de un derrame cerebral. Alumno del ITI, rapero desde siempre, de los que escuchaban Daddy Yankee, Wisin & Yandel, Alexis & Fido y otras voces de la música urbana cuyos sonidos acompañaban sus días en El Bajito, su barrio natal, en los tiempos en que jugaba fútbol descalzo en la arena, clavaba con sus amigos desde su casa hacia el mar y corría en las playas a toda prisa, al llegar el atardecer.

“Era complicada la vida, pero gracias a Dios, mi mamá y mi hermana siempre la llevaban a la mesa (la comida)”, recuerda.

Familia de King Naldo

Helen, Hiara y Reinaldo, en un retrato familiar del jardín de la pequeña.

Especial para El País

De Tumaco salió en 2009, a un pueblito donde vivía un familiar de su mamá; al muy poco tiempo se independizó y se enrumbó hacia Pasto, donde su carrera musical la combinó con el oficio del que desde entonces se ha ganado la vida: la barbería. En la fría capital de Nariño, él venido de tierra calurosa, llegó a la mayoría de edad. Entonces, le picó el bichito de aventurarse, de nuevo, esta vez hacia Guayaquil, Ecuador, la ciudad costera, de clima cálido, donde su música podría sonar. “Me dijeron que era buena plaza para ir. Allá grabé con una gente nueva que conocí, pero solo colaboraciones, vivía con una familia que me ayudó bastante. Después volví a Colombia porque extrañaba muchas cosas. Y al tiempito murió mi mamá”, relata King.

De nuevo en Pasto siguió haciendo lo suyo: cortes de todos los estilos, “porque ese oficio como que nos viene incorporados”, dice en medio de una sonrisa. Trabajaba en la Barbería Los Niches, de la Avenida Colombia, muy cerca al Batallón Boyacá. Los días eran de jornadas duras de labor y en las noches se dedicaba a componer, a organizar sus canciones y luego sacaba algunos días para ir a grabar. Así logró hacer un par de videos y subirlos a su Youtube o a su Instagram @kinganaldo King Naldo Music.

“En Nariño conocí a Helen y nos volvimos novios. Luego nació mi hija que se convirtió en la motivación para salir adelante”, cuenta, mientras su compañera de vida, lo escucha con atención, al lado derecho de su habitación en la clínica, donde lo cuida día y noche.

“Me enamoré porque era un hombre muy respetuoso. Es mi gran amor, no lo cambiaría por nadie. Lo admiro y lo quiero porque siempre ha estado ahí con nosotras”, expresa Helen Sinisterra, una jovencita de cabello rizado y piel trigueña, quien de cariño le llama a King Naldo ‘Mi rey’.

Hiara Sofía
Hey, Hiara Sofía
ella es la hija mía,
la que día a día me llena de alegría.
Jugamos todos los días
y con eso me alegra el día,
me voy para la calle
pero lleno de energía.
No prometo amarte hasta el
resto de tu vida
pero sí prometo amarte hasta
el resto de la mía,
gracias papá Dios por esta
hermosa cría
Que la voy amar ‘for ever’ en
esta y la otra vida.

King Naldo y Hiara Sofía

Junto a su pequeña Hiara Sofía, en una jornada de grabación.

Especial para El País


Haciendo un esfuerzo mayúsculo, en su delicado estado de salud, Reinaldo entona el estribillo de la canción que le compuso a su niña, la luz de su vida, la que le llena de fuerzas en los momentos más duros. Cuenta que no la ha grabado aún en estudio, pero la tiene compuesta, guardada entre los apuntes de otras canciones. Allí donde también guarda otras como Rico, La Rompe y Dura.

“Hemos cantado juntos con Hiara, ella desde pequeña improvisa, hace lo que puede a su edad pero lo hace bien. Siempre me ha dicho ‘papi’ y yo le digo ‘Sofi”’, cuenta el joven artista que lleva tatuada una nota musical muy cerca a su oído izquierdo y otras tantas en hilera que se asoman en su cuello, mientras que en su mano izquierda aparece una corona grande y el King Naldo grabado en la piel.

“Reinaldo Cortes es un paciente que llevamos desde el programa de cuidados paliativos, no sabíamos que era tan talentoso y en todo ese proceso de lazos de amistad hemos descubierto que es un gran artista, poeta en el rap. Desde el programa de cuidados paliativos hemos trabajado con la esposa, la hija y él para tratar de brindarle una calidad de vida. En algún momento me pidió que hiciera todo lo posible para salvarle la vida, que tiene una niña por quien ver. Emocionalmente uno se afecta, es un paciente joven con una enfermedad oncológica”, explica el médico Julián Agudelo, especialista en dolor y cuidado paliativo de la Clínica de Occidente, haciendo un esfuerzo para que su voz no se entrecorte.

Cuando la enfermedad de King empezó, se manifestó con un dolor leve en el abdomen. “No le paraba bolas, después fue que vi que el ombligo crecía. Toda la barriga creció y ahí ya me diagnosticaron cáncer. El dolor fue progresando, cada día más fuerte. Yo llegué peor, pero aquí estamos. Yo sé que gracias a Dios voy a salir de esta, mucha gente está orando por mí y con la ayuda del señor, voy a salir de esta”, asegura, inquebrantable, el joven.

King Naldo y Pigua

La foto hace parte de la grabación de Bendecido. King Naldo y Pigua.

Especial para El País

El médico Julián Agudelo dice que Reinaldo es muy fuerte, porque a pesar de tener lo que tiene, “que no es fácil, que no es una gripe, ha tenido muchas fortalezas para salir adelante. Él en su voluntad quiere dar la pelea. En el contexto de cuidado paliativo las palabras ‘no hay nada que hacer’ no existen. Estamos trabajando duro”.

King Naldo cuenta que se enteró de la muerte de Junior Jein en la madrugada del lunes, poco después de ocurrida. Que aunque su música no era su preferida lo admiraba por su trabajo, porque era un referente, respetado. Y que quizás lo que sí le gustaba eran sus aportes más clásicos, el ‘Bam bam bilan’, el ‘Turín Turán’ y los que van por esa línea más pura del artista asesinado el pasado domingo 13 de junio, en las afueras de la discoteca A otro Nivel, de la Avenida Roosevelt.

Sabe que triunfar en la música urbana no es fácil, pero quiere que lo suyo trascienda, que se conozca. Que hay un chico que salió de El Bajito en Tumaco con una ilusión y que ha trabajado duro para ello. Que también peleó contra sus propios demonios y los venció. Y que ahora pelea para mantenerse con vida, para ver crecer a su hija y para amar a su mujer. Todas esas cosas que parecen tan simples... solo eso quiere.

“Jesús es el que tiene la última palabra. Los médicos dicen que pueden hacer muy poco pero yo tengo fe. Hubo un tiempo en el que me sentía muy mal, estaba muy maluco pero ahora espiritualmente me siento mejor. Oramos mucho con mi esposa en las noches. Tengo una fe impresionante, una fe que mueve montañas y a eso me aferro”, concluye, mientras sus ojos se cierran y vuelve a descansar.

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